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El Congreso necesita algo más que una auditoría
Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
5 de enero de 2016
Gabriel C. Salvia
(La Nación) En 2003, el Senado contaba con 2652 empleados, 1741 permanentes y 711 temporarios. Para 2016 suman 6020 en total, de los cuales 3847 son permanentes, según la información disponible en el sitio web del cuerpo. En la gestión de Boudou fue creciendo a 4105 en 2013, a 4337 en 2014 y a 6081 en 2015, para dejar 6020 empleados para 2016.
Por Gabriel C. Salvia
 
 

(La Nación) Durante los gobiernos kirchneristas, el Poder Legislativo Nacional (PLN) incrementó su personal en un 59% y, en el caso particular del Senado, el crecimiento de los empleados fue del 127%.

Los datos surgen de comparar la información publicada en las partidas del PLN correspondientes a los años 2003 y 2016; es decir, con el presupuesto que recibió Néstor Kirchner y el último que dejó Cristina Kirchner. Al respecto, en 2003 el personal legislativo llegaba a los 9605 agentes y, para este año, alcanza los 15.248.

Los mayores incrementos porcentuales del personal en el PLN, además de la Cámara alta, fueron en la Defensoría del Pueblo (146%), la biblioteca (68%) y la obra social (53%). A esto hay que agregarle la creación, en el ámbito del PLN, de la Defensa del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, creada en 2014 y que ya cuenta con 109 empleados.

En la Cámara de Diputados, el incremento de personal entre 2003 y 2016 fue del 14%; es decir, pasó de 4914 a 5625 empleados. Pero, como ya se mencionó, fue en el Senado, durante la gestión de Amado Boudou, donde se registró un incremento inusitado de personal, a tal punto que es seguramente la primera vez en la historia parlamentaria argentina que la Cámara alta tiene más empleados que la baja, esta última con más del triple de legisladores.

En 2003, el Senado contaba con 2652 empleados, 1741 permanentes y 711 temporarios. Para 2016 suman 6020 en total, de los cuales 3847 son permanentes, según la información disponible en el sitio web del cuerpo. En los cuatros años de Daniel Scioli como vicepresidente, el personal del Senado llegó a los 3004 empleados; en el de Julio Cobos, a los 3529. En la gestión de Boudou fue creciendo a 4105 en 2013, a 4337 en 2014 y a 6081 en 2015, para dejar 6020 empleados para 2016.

Como puede apreciarse, durante el período de Boudou la planta de personal del Senado sumó 2491 nuevos empleados. Para tener una referencia cercana, durante el corto gobierno de la Alianza el Senado fue eje de polémicas por la cantidad de personal y el debate lo puso en la agenda el entonces vicepresidente de la Nación Carlos "Chacho" Álvarez. En ese período, 1999 y 2001, la cantidad total de empleados de la Cámara alta se mantuvo en 2713, de los cuales 1841 eran permanentes y 872 eran temporarios.

Ahora, ante la herencia de personal recibida durante la era kirchnerista al frente del Congreso, los actuales titulares del Senado y de la Cámara de Diputados, Gabriela Michetti y Emilio Monzó, respectivamente, suscribieron un acuerdo con la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, que tendrá a su cargo una auditoría en el área de recursos humanos y el estado financiero del PLN al 10 de diciembre de 2015.

De la auditoría de RR.HH., como pudo apreciarse, se puede tener una idea comparando la evolución del personal en estos últimos doce años con los datos oficiales. Pero en este aspecto, más allá de la auditoría, se requiere de una reforma político-administrativa en el PLN, debate que lleva años postergado y que evidencia el conservadurismo de la dirigencia de turno. Lo relevante de esta reforma en el ámbito legislativo es que habilitaría luego la discusión de una reforma similar en toda la administración pública nacional.

En definitiva, una manera de confirmar que la Argentina está dispuesta a cambiar es terminar con el amiguismo y el clientelismo político para ingresar a la función pública, lo que requiere de un debate en el Congreso Nacional. Nada mejor, entonces, que ese debate empiece por casa.

Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)

Twitter: @GabrielSalvia
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Periodista y activista de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Es autor de más de 200 artículos, investigaciones, informes, entrevistas a prestigiosas personalidades y productor de varios audiovisuales. Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos.

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista El poder legislativo y su gente, participó como comentarista de temas políticos y económicos en Radio América, fue productor periodístico del informativo económico de CableVisión Noticias y realizó varias entrevistas para el suplemento El Observador del diario Perfil. Sus columnas de análisis y opinión se publican regularmente en El País (España), Latin America Goes Global (Estados Unidos), La Nación (Buenos Aires), el portal Infobae y la Agencia Diarios y Noticias (DYN).

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