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Un golpe saludable para Rafael Correa
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
25 de febrero de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) La percepción de que Correa tenía un poder ilimitado sobre el sistema político quedó destrozada por los resultados de las elecciones municipales. Sin duda, Correa debe leer los resultados como un rechazo popular a su liderazgo. La gente lo apoya como Presidente, pero sin embargo los ecuatorianos también han querido mostrar que su poder debe estar limitado.
 
 

(Buenos Aires Herald) Los resultados de las elecciones municipales en Ecuador fueron un revés para el Presidente Rafael Correa. Siete años después de que asumió el cargo, Correa se quedó sin enemigos a quienes culpar de los problemas que enfrenta su país. Eligiendo a dirigentes de la oposición para gobernar las tres ciudades más importantes del país, la gente de Ecuador ha enviado una fuerte advertencia al Presidente. Para tener éxito y para seguir disfrutando de apoyo popular, Correa tendrá que demostrar su capacidad para trabajar con la oposición. Debido a que la democracia requiere de controles y equilibrios, la concentración del poder nunca es una buena receta para la consolidación democrática. Por lo cual, el revés para la coalición Alianza PAÍS del Presidente Correa en las elecciones municipales podría llegar a ser una advertencia saludable para la administración y un buen indicador de la fortaleza de la democracia ecuatoriana.

Históricamente caracterizado por la inestabilidad política y los gobiernos débiles, Ecuador tiene el récord de ser el país latinoamericano con mayor cantidad de constituciones en sus doscientos años de historia independiente. Entre 1996 y 2006, todos los presidentes fueron derrocados antes de completar su mandato. Los siete años que han transcurrido desde que Correa ganó las elecciones a finales de 2006 constituyen el período más largo de un gobierno democrático bajo un mismo líder en la historia de la nación. Ecuador ha sido mucho más estable bajo el mando de Correa que bajo cualquier otro gobierno anterior. Sin embargo, la estabilidad ha tenido un costo. Correa ha concentrado el poder en sus manos. Aunque el sistema de partidos políticos era débil antes de que él asumiera el cargo, Correa ha consolidado su propio poder en lugar de construir instituciones que promuevan un sistema de partidos competitivo.

Al igual que varios de sus predecesores, Correa también intentó sustituir la Constitución con un nuevo documento. El texto a medida, elaborado en 2008 por una Asamblea Constituyente donde Correa tuvo apoyo mayoritario resultó insuficiente para un Presidente hambriento de poder. Correa ha empujado por una serie de reformas y nuevas leyes que por lejos han debilitado el equilibrio de poderes y que concentran más poder en manos del Presidente.

Como un buen comunicador, Correa ha identificado también hábilmente distintos enemigos a quienes culpar por los problemas que enfrenta Ecuador. En primer lugar, fue tras el sistema de partidos corruptos y disfuncionales. Luego, se enfrentó a las multinacionales extranjeras y los Estados Unidos. También lanzó una campaña contra las elites empresariales que ejercen el poder a través de sus imperios de medios de comunicación. Sin embargo, como ha acaparado todo el poder, Correa se ha quedado también sin enemigos para responsabilizar por los problemas que enfrenta Ecuador. A pesar de las favorables condiciones económicas de los últimos años, el mediocre desempeño económico del país ha limitado los esfuerzos del gobierno para fomentar la reducción de la pobreza y la inclusión social. La insuficiente inversión extranjera también ha obstaculizado el crecimiento económico.

Aunque Correa sigue siendo popular -con una aprobación de más del 60 por ciento después de siete años en el poder- los ecuatorianos enviaron un mensaje inequívoco en las elecciones municipales. Votando para poner en el poder a la oposición en Quito, la capital, y en Cuenca, la tercera ciudad, y manteniendo a la oposición en el poder en Guayaquil, los votantes en Ecuador indicaron claramente que quieren poner un coto en el poder de Correa.

La percepción de que Correa tenía un poder ilimitado sobre el sistema político quedó destrozada por los resultados de las elecciones municipales. Sin duda, Correa debe leer los resultados como un rechazo popular a su liderazgo. La gente lo apoya como Presidente, pero sin embargo los ecuatorianos también han querido mostrar que su poder debe estar limitado. La reelección de Jaime Nebot, el alcalde de Guayaquil y la victoria de Mauricio Rodas en Quito pondrán un eficaz control sobre el poder de Correa en las dos ciudades más importantes del Ecuador. En el resto del país, las victorias de Nebot (60%) y Rodas (58 por ciento) tendrán repercusiones, ya que Correa invirtió el capital político afirmando que las elecciones municipales eran una prueba de apoyo popular para el trayecto de su gobierno. Correa activamente apoyó a los candidatos de su Movimiento Alianza PAÍS, pero los votantes eligieron apoyar a candidatos de oposición.

La oposición también debería leer los resultados de cerca: Correa sigue siendo el político más popular en el país. Nebot tiene poco atractivo fuera de Guayaquil y Rodas tuvo un escaso apoyo a nivel nacional cuando desafió a Correa en las elecciones presidenciales del año pasado. En febrero de 2013, Correa ganó fácilmente su reelección con 57 por ciento de los votos. Rodas llegó en cuarto lugar, con un exiguo 3.9 por ciento. Los ecuatorianos no parecen estar dispuestos a apoyar una política alternativa a Correa y su coalición de izquierdas. Sin embargo, parecen estar decididos a limitar el poder político que su presidente pueda ejercer.

El Presidente Correa debe prestar atención al mensaje que la gente le envió en las urnas el domingo pasado. Los ecuatorianos quieren que el gobierno trabaje con la oposición y no los utilice como un chivo expiatorio ante los problemas que no puede resolver. Si el Presidente Correa elige contrariar a la oposición y utilizar su mayoría legislativa para restringir el poder de los líderes locales, las elecciones municipales de 2014 pasarán a la historia como el primer signo de deterioro político de Correa. Si aprende la lección, fortalecerá su liderazgo y Correa seguirá haciendo historia como el presidente demócrata más antiguo del Ecuador.

@patricionavia es consejero académico de CADAL.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 25 de febrero de 2014 en el diario Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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