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Los aliados no intencionales de Maduro
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
4 de marzo de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) Maduro se ha beneficiado de los acontecimientos políticos en el país y en el extranjero. Es probable que se aferre al poder en las próximas semanas. Sin embargo, los problemas estructurales que aquejan a la economía venezolana no han desaparecido.
 
 

(Buenos Aires Herald) El presidente venezolano Nicolás Maduro puede dar gracias a la crisis en Ucrania y  a la oposición en el país por la decreciente presión política a su gobierno. Aunque persisten los problemas económicos estructurales y hay poca esperanza de que su gobierno tenga la capacidad de encontrar una salida sostenible, Maduro ha sido capaz de capear la crisis temporalmente. Todavía no está completamente fuera del problema pero si continúa gobernando el país como lo ha hecho, pronto se encontrará en problemas más profundos, pero por el momento, él se aferra a la Presidencia de Venezuela.

En los últimos días, las protestas callejeras que sacudieron el país en enero han disminuido en intensidad y en el número de personas implicadas. Desde que Venezuela ha entrado en el período festivo de carnaval –ampliado este año por el gobierno en un intento por desviar la atención de los problemas económicos- ha disminuido la probabilidad de que la actual ola de protestas aumente. Por la fuerza de las protestas, hubo una probabilidad razonable de que Maduro fuera forzado a dejar el poder. Pocos ahora esperan que las protestas conduzcan al cambio de régimen en Venezuela.

La difícil situación económica que desencadenó las protestas no ha desaparecido, pero ha cambiado el ambiente nacional e internacional. El movimiento organizado por la oposición más radical para transformar las protestas contra la inflación y la escasez en una protesta para exigir la dimisión del Presidente terminó en violencia. Muchos venezolanos, si no la mayoría, están hartos de la inflación, la delincuencia y la corrupción gubernamental. Sin embargo, la alternativa ofrecida por la oposición radical fue incluso menos atractiva para la mayoría de los venezolanos que mantiene a Maduro en el cargo.

Siendo los dos dirigentes más radicales de la oposición, Leopoldo López, el líder ahora encarcelado por el gobierno y Corina Machado, representante de la clase alta en la Asamblea Nacional, quienes tomaron el control de las protestas, el movimiento pasó de ser una demanda de reforma política en una demanda de cambio de régimen. Esto ahuyentó a mucha gente que no está políticamente motivada ni tampoco les gusta la oposición conservadora más de lo que les disgusta la administración de Maduro.

Prefiriendo al radical en lugar de la oposición moderada como su principal adversario,  el gobierno de Maduro aprovechó la oportunidad y fue tras López, induciendo su detención. Como el movimiento se volvió más polarizado, Henrique Capriles, el candidato presidencial en 2012 y 2013, que encabeza la oposición moderada, se encontró entre la espada y la pared. Él hubiera preferido un camino diferente, pero tuvo que elegir entre el apoyo a la oposición radical o ser percibido como acogedor del gobierno. A regañadientes decidió fortalecer su crítica hacia el gobierno, alienando así un margen considerable de la opinión pública.

El calendario electoral permite un referendo revocatorio en el 2015, pero en lugar de transformar las protestas en un movimiento que podría conducir democráticamente la  salida de Maduro el próximo año, la ambiciosa oposición radical terminó alejando a muchos venezolanos que sufren penurias económicas. Los venezolanos están cansados del gobierno, pero decepcionados por la oposición. En la medida que se politizaron las protestas, el movimiento se debilitó y Maduro se consolidó. Si las protestas económicas hubieran conducido a muchos líderes del movimiento chavista a considerar una opción que incluyera la salida de Maduro, la polarización de las protestas obligó a los chavistas a lanzar su apoyo a Maduro.

La suerte de Maduro tuvo más apoyo debido a los acontecimientos políticos en Ucrania. Como la situación en el país de la Europa Central empeora y crece el temor  por un posible enfrentamiento entre el Oeste de Europa, con el apoyo de los Estados Unidos, y Rusia, pocas personas afuera de América Latina están prestando atención a la evolución en Venezuela. Sin la presión internacional, las protestas callejeras en Venezuela tienen mucho menos efecto para obligar al gobierno a implementar cambios en las políticas y de acordar para iniciar un diálogo político.

Otros países latinoamericanos han reaccionado con cautela ante las protestas en Venezuela. Ningún país quiere inmiscuirse en los asuntos internos de los demás. Por otra parte, varios países han experimentado y probablemente continuarán experimentando protestas, por lo cual los gobiernos nacionales quieren evitar enviar el mensaje de que apoyan las manifestaciones callejeras. Debido a que Maduro es percibido como un miembro del Club de los gobiernos izquierdistas de América Latina, muchas autoridades democráticas en América Latina pasan por alto los incuestionables excesos y violaciones a la libertad de prensa del gobierno. Como si el respeto hacia los derechos humanos fuera sólo un problema cuando los gobiernos derechistas cometían violaciones, algunos líderes latinoamericanos se han mantenido  decepcionantemente en silencio acerca de la forma en que el gobierno venezolano ha tratado a los manifestantes en la calle y a los dirigentes de la oposición.

Maduro se ha beneficiado de los acontecimientos políticos en el país y en el extranjero. Es probable que se aferre al poder en las próximas semanas. Sin embargo, los problemas estructurales que aquejan a la economía venezolana no han desaparecido. La inflación sigue alta y la escasez continúa siendo un problema. Los venezolanos podrían estar celebrando carnaval esta semana y continuar desconfiando de la oposición en las próximas semanas. Sin embargo, si el gobierno de Maduro no ofrece una solución creíble a los problemas económicos, los acontecimientos internacionales y las acciones de la oposición no serán capaces de proteger al hombre que sigue siendo el Presidente constitucional de Venezuela.

@patricionavia es consejero académico de CADAL.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 4 de marzo de 2014 en el diario Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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