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Para Uribe es estrictamente personal
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
11 de marzo de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) Debido a que Uribe ha construido su coalición alrededor de su persona, en lugar de buscar construir un partido político fundado sobre principios y fortaleza institucional, los resultados electorales serán mucho menos favorables para su partido político en las elecciones presidenciales de mayo, cuando su nombre no figura en la boleta.
 
 

(Buenos Aires Herald) Los resultados de las elecciones legislativas en Colombia confirman que, entre los que se preocuparon por votar, el plan de gobierno promovido por el Presidente Juan Manuel Santos sigue sacando más apoyo que las alternativas. Sin embargo, la alta votación recibida por el ex Presidente y ahora senador electo Álvaro Uribe es una llamada de advertencia para Santos. Muchos colombianos están preocupados de que los costos de las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC superan los beneficios. Afortunadamente para las posibilidades de reelección de Santos en las elecciones presidenciales el 25 de mayo, el estilo de liderazgo personalista de Uribe no será fácilmente transferido a su candidato elegido a dedo.

Después de liderar Colombia durante ocho años, Álvaro Uribe se retiró de la Presidencia en 2010. Elegido por primera vez en 2002, Uribe condujo con éxito una campaña por el referéndum constitucional para permitirles a los presidentes una reelección consecutiva. Uribe ganó fácilmente un segundo mandato en 2006. Con el apoyo implícito del Presidente Uribe, sus aliados intentaron sin éxito reformar la Constitución para permitir la reelección indefinida. A pesar de su alta aprobación, el presidente colombiano más transformador en las últimas cuatro décadas dejó el poder. El ex ministro Juan Manuel Santos, un aliado político y el heredero de una de las más poderosas dinastías políticas colombianas, fue elegido Presidente en 2010.

Debiendo su victoria en gran parte a la popularidad de Uribe, Santos sin embargo inmediatamente se distanció del legado del ex Presidente. Aunque profundizó las políticas pro-mercado defendidas por Uribe, Santos modificó la política de mano dura de Uribe contra la guerrilla. En su lugar, alegando que las FARC habían sido arrinconadas, Santos acordó negociar un acuerdo de paz con el grupo, la guerrilla más antigua de América Latina. El proceso de paz patrocinado por el gobierno cubano, ha avanzado a paso de tortuga.

Cuando el Presidente Santos lanzó su plan de paz, Uribe se convirtió pronto en su crítico más feroz. Anteriormente se percibían como colaboradores y aliados políticos,  pero luego Santos y Uribe se convirtieron en antagonistas políticos. Usando su cuenta de Twitter y cada oportunidad que tuvo en los medios de comunicación, Uribe continuamente criticaba a Santos y se convirtió en el líder de facto de la oposición derechista. Debido a que temía que su fuerte oposición llegaría desde la izquierda, Santos había hecho gestos a los sindicatos y líderes izquierdistas como candidato presidencial. Cuando se dio cuenta que Uribe era una amenaza mayor a su liderazgo presidencial, Santos intentó moverse a la derecha. Pero las conversaciones de paz con las FARC y la decisión de Santos de aceptar un fallo desfavorable sobre una disputa fronteriza entre Colombia y Nicaragua por el Tribunal Internacional de la Haya debilitaron la posición de Santos y le permitieron a Uribe jugar su carta como un líder nacionalista fuerte y duro contra las guerrillas.

Habiendo formado un nuevo partido conservador -Centro Democrático- compuesto por aliados políticos conservadores, Uribe introdujo su boleta como candidato para el Senado. Después de haber ganado 19 de los 102 escaños en el Senado, Uribe negó con éxito una clara mayoría en la cámara alta a la coalición de Santos. Si se alía con el partido conservador (17 escaños), Uribe estaría al mando de 36 escaños en el Senado. En una coalición con tres partidos el Presidente Santos tendrá 47 asientos. Los Independientes y los partidos izquierdistas tendrán los otros 19 asientos. En la cámara baja, la coalición de Santos retendrá una mayoría. Por lo tanto, aunque ya no tiene una mayoría en el Senado, el Presidente ha logrado mantener su fuerte apoyo legislativo.

El respaldo a Uribe puede explicarse por una combinación de factores. Al haber puesto a la guerrilla de las FARC de rodillas y haber presidido durante un período de crecimiento económico, Uribe es considerado por muchos como el Presidente que rescató a Colombia de una prolongada crisis política y social. Su retórica nacionalista políticamente irresponsable al gobierno para repudiar el fallo del Tribunal Internacional a favor de Nicaragua también le anotó algunos puntos con la opinión pública. Pero la mayor fuente de apoyo de Uribe proviene del lento progreso en las conversaciones de paz con las FARC en Cuba. El proceso de paz estancado sin lugar a dudas ha dañado la popularidad de Santos y beneficiado a su principal adversario político.

Los progresos realizados por Uribe en las elecciones legislativas son poco probables de que se conviertan en un trampolín para la candidatura presidencial de su elegido, el ex Ministro de Hacienda Oscar Zuluaga. Santos está más adelante y es probable que gane la reelección en mayo. Uribe es personalmente popular, pero su estilo personalista le hace difícil pasar su apoyo a la candidatura presidencial. Por otra parte, Uribe ha ganado notoriedad debido a lo que él representa en contra. Hasta ahora, él ha podido presentar creíblemente a los colombianos con lo que él representa. Sin lugar a dudas, Uribe fue un presidente exitoso al ganar la guerra contra la guerrilla, pero los colombianos siguen creyendo que Santos es el más adecuado para garantizar la paz duradera.

Debido a que Uribe ha construido su coalición alrededor de su persona, en lugar de buscar construir un partido político fundado sobre principios y fortaleza institucional, los resultados electorales serán mucho menos favorables para su partido político en las elecciones presidenciales de mayo, cuando su nombre no figura en la boleta. Como su coalición mantuvo su control mayoritario en la cámara de representantes y seguía siendo la fuerza más grande en el Senado, Santos tiene más razones para celebrar que su principal adversario político.

@patricioonavia

@patricionavia es consejero académico de CADAL.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 11 de marzo de 2014 en el diario Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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