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Sin cambio de rumbo en Panamá
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
9 de mayo de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) El hecho de que Varela fue el vicepresidente del saliente Martinelli y un candidato de la oposición, resume el mensaje que los principales electores querían enviar: mantener el rumbo, pero deshacerse de Martinelli.
 
 

(Buenos Aires Herald) La victoria de Juan Carlos Varela en la reciente elección presidencial en Panamá resume perfectamente los debates de la campaña presidencial y las opciones que tenían los panameños. Aunque el país ha experimentado un crecimiento económico y la mayoría de los panameños quieren mantener el rumbo, ellos también rechazan las desprolijidades y la corrupción observadas en el saliente gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014).

El hecho de que Varela fue el vicepresidente del saliente Martinelli y un candidato de la oposición, resume el mensaje que los principales electores querían enviar: mantener el rumbo, pero deshacerse de Martinelli.

Varela no prometió un cambio radical en las políticas económicas. Él abogó por mejores políticas sociales para que los beneficios del crecimiento económico puedan llegar al 27 por ciento de aquellos que aún viven en la pobreza. Ideológicamente, Varela está muy comprometido con las políticas favorables al mercado como Martinelli.

Los dos políticos se separaron cuando Varela comenzó a denunciar la creciente corrupción dentro del gobierno de Martinelli.

Siete candidatos compitieron en las elecciones, pero tres dirigieron el cuadro de candidatos. El candidato del gobierno fue el ex ministro José Domingo Arias. La esposa de Martinelli, Marta Linares, fue compañera de equipo de Arias. Como resultado de ello, Arias terminó por convertirse en una víctima de los votos contra Martinelli. Dos de cada tres panameños que votaron rechazaron al candidato de Martinelli.

Juan Carlos Navarro fue el candidato del Partido Revolucionario Democrático (PRD), el partido del ex presidente Martín Torrijos. A Torrijos, que estuvo en el poder desde 2004 hasta 2009, se le prohibió postularse por una disposición constitucional que obliga a los dirigentes a no presentarse durante dos períodos presidenciales.

Varela, que rompió con Martinelli poco después de las elecciones de 2009, surgió como el candidato obvio anti-Martinelli. A medida que la elección se iba viendo como un referéndum para el presidente, Varela terminó beneficiándose del voto de protesta.

Varela es un hombre de 50 años de edad que viene de una familia acomodada. La compañía de los hermanos Varela es la productora y distribuidora más importante de alcohol en el país. Juan Carlos pertenece a la tercera generación de la familia. Se educó en un colegio jesuita en Panamá y tiene un título de la Universidad Tecnológica de Georgia,  pero hizo una carrera en la empresa familiar después de regresar de los Estados Unidos.

Varela ha sido un activista por un largo período del Partido Panameñista -también conocido como el Partido Arnulfista, apodado así en referencia a Arnulfo Arias, el líder más importante en el siglo XX y tres veces presidente de Panamá, aunque siempre por períodos cortos.

El Partido Panameñista fue la alternativa más favorable al mercado entre los más izquierdistas y también el movimiento pro-estadounidense dirigido por Omar Torrijos, líder de facto de Panamá entre 1972 y 1981 y padre del PRD.

Después de la muerte de Torrijos en un accidente aéreo en 1981, Panamá entró en la agitación política. Manuel Noriega finalmente reemplazó a Torrijos como líder militar del país. Inicialmente, cerca de EE.UU., Noriega se distanció de Washington ya que se creía extensamente que había manipulado las elecciones presidenciales de 1989. EE.UU retiró su apoyo y, a finales de 1989, el presidente George H. Bush ordenó la invasión del país, capturando a Noriega y poniendo a Guillermo Endara en el poder, el candidato del Partido Panameñista (Arnulfista).

Endara fue un aliado de EE.UU., pero al parecer también ganó el voto popular en las elecciones de 1989, antes de que Noriega las haya arreglado.

Eventualmente, Endara se distanció de su partido, pero las acusaciones de corrupción y mala gestión del gobierno por parte de Endara hicieron difícil para los arnulfistas retener el poder. En la elección presidencial de 1994, Varela apoyó activamente a Mireya Moscoso, viuda de Arnulfo Arias y candidata presidencial del partido. Moscoso perdió ante el PRD de Ernesto Balladares.

En 1999, Moscoso ganó las elecciones presidenciales, con Varela en el papel de su jefe de campaña. En el año 2004, aunque Varela ya tenía aspiraciones presidenciales, optó por no impugnar al candidato Martín Torrijos del PRD - el hijo del ex líder - que obtuvo una victoria abrumadora.

En 2009, Varela fue nombrado candidato a la presidencia por el Partido Panameñista, pero decidió retirar su candidatura en favor de Martinelli, un empresario independiente de centro derecha y más fuerte en las encuestas. A cambio, Martinelli le ofreció la Vicepresidencia.

Después de que Martinelli asumió el poder, los dos hombres nunca se llevaron bien. Percibido como blando y altamente personalista, Martinelli alienó muchos aliados. Ansioso por tener su propia oportunidad en la presidencia, Varela se convirtió en uno de los más duros críticos del gobierno.

Según Martinelli, Panamá experimentó un rápido crecimiento. Desde 2009, la economía ha crecido a un promedio anual de 8 por ciento. Sin embargo, la pobreza ha disminuido mucho más lentamente, de un 33 por ciento en 2009 a 27 por ciento en 2013.

El mensaje de campaña de Varela era simple: la corrupción y el soborno le han negado los beneficios del crecimiento a uno de cada tres panameños. En un país de 3,6 millones de personas, más de un millón vive en la pobreza.

Después de haber ganado en una elección con alta participación (76,5 por ciento), Varela tendrá ahora la oportunidad de dar resultados. Aunque la economía panameña se está desacelerando y la inauguración de la ampliación del Canal de Panamá se ha retrasado, Varela tiene metas claras y alcanzables: mejorar la eficiencia del gobierno, apuntando a programas sociales para los más pobres que son el 40 por ciento y la mejora de la cobertura y la calidad de la educación. También una parte de sus promesas de campaña se centra en la lucha contra el soborno y la corrupción, la cual será más difícil de lograr para el nuevo presidente de Panamá.

Patricio Navia es consejero académico de CADAL. Sígalo en Twitter @patricionavia

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 6 de mayo de 2014 en el diario Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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