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Obstáculos para la reforma energética en México
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
8 de agosto de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) En las últimas semanas, debido a que el Congreso ha aprobado con éxito la mayor parte de la legislación necesaria para la reforma energética, la probabilidad de que las reformas se materialicen se ha incrementado. La reforma energética busca introducir más competencia, permitiendo al gran estatal PEMEX entrar en empresas conjuntas con compañías energéticas privadas y abriendo oportunidades para las empresas extranjeras para producir energía a menor costo.
 
 

(Buenos Aires Herald) La agenda de reformas del presidente Enrique Peña Nieto pretende introducir la competencia en la economía mexicana. Aunque se ha avanzado, el sistema político poco competitivo de México - incluyendo la necesidad de asegurar el apoyo de partidos más allá del gobernante para aprobar reformas integrales - puede llegar a limitar el alcance de las reformas. Los bajos niveles de confianza que la gente tiene en los políticos también pueden reducir el apoyo popular a una reforma que hasta ahora ha sido cualquier cosa menos libre de problemas.

Después de ser elegido presidente en 2012, Enrique Peña Nieto impulsó un amplio paquete de reformas destinadas a aumentar la competencia en el sistema político y en los sectores de energía y telecomunicaciones. Después de 12 años de gobierno del centro derecha Partido Acción Nacional (PAN), el antiguo Partido Revolucionario Institucional (PRI) resultó nuevamente elegido en el poder. Habiendo gobernado previamente desde1934 al 2000, el PRI volvió al poder en un país radicalmente diferente. Las viejas formas y medios que el PRI utilizaba para ejercer el poder ya no son una opción. Además de tener menos de la mayoría en el Congreso - con el 42 por ciento de los escaños en la Cámara Baja y el 44,5 por ciento en el Senado - el PRI ya no podía contar con el apoyo disciplinado de los medios de comunicación. Una sociedad civil activa y vigilante está bien preparada para controlar a los viejos patrones de corrupción y clientelismo que caracterizaron al gobierno del PRI de siete décadas en el siglo XX.

En tanto, Peña Nieto entiende la necesidad de (y representó la imagen de) un nuevo PRI. Ex gobernador del Estado de México (la región más poblada del país), Peña Nieto tiene experiencia política, pero no se lo conocía como un gran negociador. Su buena apariencia y su matrimonio con una estrella de telenovelas le ayudaron a mantenerse alejado del estereotipo de los presidentes priístas del pasado.

Una vez en el poder, Peña Nieto mostró su capacidad de negociar acuerdos con la oposición derechista del PAN e incluso hizo algunos progresos con el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Menos de un año después de su mandato, Peña Nieto fue capaz de aprobar reformas claves para el sistema político y los sectores de energía y telecomunicaciones. Debido a que todas las reformas requieren pasar por el congreso, el éxito se consideró sólo parcial. En las últimas semanas, debido a que el Congreso ha aprobado con éxito la mayor parte de la legislación necesaria para la reforma energética, la probabilidad de que las reformas se materialicen se ha incrementado. La reforma energética busca introducir más competencia, permitiendo al gran estatal PEMEX entrar en empresas conjuntas con compañías energéticas privadas y abriendo oportunidades para las empresas extranjeras para producir energía a menor costo. Algunos de los proyectos de ley restantes es probable que sean aprobados antes de que el Congreso entre en receso, inusualmente tarde, para las vacaciones de verano a mediados de agosto.

Todavía hay algunos obstáculos difíciles en el futuro. El PRD de izquierda tratará de poner las reformas a un referéndum en las elecciones de medio término en julio de 2015.

La reforma política aprobada en 2013 permite referendos nacionales, pero los detalles sobre cómo van a ser regulados no se han resuelto. No está claro si el referéndum se llevará a cabo con una reforma que ya ha sido promulgada, pero el PRD es probable que trate de convertir a la supuesta privatización de PEMEX en un tema de campaña para el 2015, y probablemente también para la elección presidencial de 2018. Si se lleva a cabo el referéndum, Peña Nieto tendrá que hacer una campaña decisiva para convencer a los mexicanos de que su reforma fortalecerá a PEMEX y que no la privatizará.

Las reformas han sido recibidas con entusiasmo cauteloso en el extranjero. En casa, Peña Nieto ha tenido problemas con su aprobación. A diferencia de los presidentes anteriores, Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), ambos del PAN, Peña Nieto no ha disfrutado de altos índices de aprobación. Esto podría parecer irónico como Fox y Calderón llevaron gobiernos decepcionantes, al menos en términos de crecimiento económico y su capacidad para impulsar reformas. En momentos similares de sus gobiernos, Fox y Calderón tuvieron un 63 por ciento y el 61 por ciento de aprobación, respectivamente. La aprobación de Peña Nieto está en 40 por ciento. Debido a que muchos en la izquierda y la derecha sienten un profundo disgusto hacia el PRI, Peña Nieto ha tenido problemas para obtener el apoyo más allá del 38 por ciento que le dio la victoria democrática en 2012.

En el impulso de sus reformas, Peña Nieto ha demostrado habilidades más políticas que sus predecesores. Por desgracia, la economía no ha mostrado signos de mejora. Desde el año 2000, la economía mexicana ha crecido menos de dos por ciento al año.

El Banco de México revisó recientemente su estimación de crecimiento para el 2014 del 3,3 a 2,3. El gobierno insiste en que las reformas ayudarán a reactivar la economía. Aunque hay buenas razones para creer que en caso de aprobarse, las reformas restaurarán la confianza en la economía mexicana, los mercados seguirán siendo escépticos sobre el futuro de la reforma.

En los próximos meses, el presidente Peña Nieto tendrá que convencer a los agentes económicos de que él es serio a la hora de impulsar reformas. Al mismo tiempo, tendrá que convencer a los mexicanos de que la reforma no va a conducir a la privatización de PEMEX. Eso no será una tarea fácil teniendo en cuenta que las encuestas indican que el 51 por ciento de los mexicanos nunca o casi nunca creen lo que dice el presidente.
 
@patricionavia

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 5 de agosto de 2014 en el diario Buenos Aires Herald.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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