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Volver a empezar en Brasil
Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
9 de octubre de 2014
Patricio Navia
(Buenos Aires Herald) Para derrotar a Dilma, Neves tendrá que obtener la mayoría de los votos de Silva. Rousseff necesita solamente que los partidarios de Marina se abstengan o anulen su voto. Sin un fuerte apoyo del PSB, es improbable que Neves logre la hazaña antes de la segunda vuelta el 26 de octubre.
 
 

(Buenos Aires Herald) Hace tres meses que la mayoría de las predicciones sobre los resultados de las elecciones presidenciales en Brasil prevén una segunda vuelta entre la actual Presidente Dilma Rousseff, del centro-izquierdista Partido de los trabajadores (PT) y el centrista Aécio Neves, del Partido Social Demócrata (PSDB). Los acontecimientos que se desencadenaron tras la muerte de Eduardo Campos, el candidato del Partido Socialista, añadieron mucha incertidumbre a la sociedad. El rápido ascenso de Marina Silva, compañera de Campos y designada candidata inmediatamente después de su muerte, hizo que Rousseff pareciera ser vulnerable. Sin embargo, al final, las elecciones del 5 de octubre sólo confirmaron las tendencias anteriores: Rousseff enfrentará a Neves en la segunda vuelta del 26 de octubre y, aunque mucho más débil que hace 4 años, queda como favorita de manera abrumadora para gobernar a Brasil del 2015 al 2019.

Las elecciones presidenciales tienen siempre un componente de imprevisibilidad. Como las campañas importan, los candidatos usaron una gran cantidad de recursos tratando de persuadir a los votantes — o disuadir a los electores que están dispuestos a apoyar a candidatos alternativos. Dependiendo de la fortaleza del sistema de partidos y la volatilidad del electorado, las campañas presidenciales pueden alterar drásticamente la escena política en un país. En Brasil, como la democracia se ha consolidado durante los últimos 30 años, las elecciones presidenciales han sido cada vez más un concurso entre el candidato del PT y el candidato del PSDB. La irrupción de Marina fue una amenaza temporal para modificar lo que se ha convertido en una tendencia en la democracia brasileña. El hecho es que, pese a las sorpresas y a las subidas y caídas en las encuestas, la segunda vuelta, una vez más, se decidirá entre un candidato del PT y un candidato del PSDB.

Del mismo modo, desde que fue permitida la reelección presidencial inmediata en 1998, dos presidentes han ganado la reelección. Cardoso, en 1998 y Luiz Inácio Lula da Silva, en 2006, ambos ganaron su segundo mandato. Como derrotar a un Presidente en funciones es un desafío casi insuperable, la figura de Neves es una subida a la batalla para tratar de desbancar a Dilma.

En las semanas posteriores a la muerte de Campos, las encuestas preelectorales informaron una amplia fluctuación en las intenciones de voto. Poco después de que Silva entró en la carrera, se colocó primera en varias encuestas. En las semanas subsiguientes, su apoyo disminuyó considerablemente. En algunas encuestas emitidas la semana antes de las elecciones, Neves estaba ya en el segundo lugar. Sin embargo, la mayoría de las encuestas sobreestimaron el apoyo a Silva y subestimaron el apoyo a Neves. En parte, la campaña fuerte contra Marina empujada por el PT, incluyendo ataques personales del político más popular, el ex Presidente de Brasil, Lula — podría haber tenido un efecto de socavar el apoyo a Marina. Como Dilma obtuvo menos votos de lo esperado en las encuestas, es seguro decir que los ataques negativos contra Marina beneficiaron principalmente a Neves. El voto de protesta que se dirigía a Silva terminó a su favor.

Antes de la muerte de Campos a finales de julio, el mayor interrogante entre los analistas brasileños era a quien apoyarían en la segunda vuelta. Muchos esperaban que terminaran de lanzar su apoyo al PT. Después de todo, él mismo se definió como parte de la izquierda del PT. La forma en que evolucionó la elección después de la muerte Campos hace improbable que Marina apoyara a Dilma. De hecho, en su discurso, Silva dejó entrever que ella terminará apoyando Neves. Citando una demanda para el cambio, Marina anunció que su equipo de campaña considerará las opciones antes de anunciar una decisión. Pero la mayoría de los analistas creen que ella se inclinará por Neves.

Queda por verse si los partidarios de Marina seguirán su ejemplo. Para derrotar a Dilma, Neves tendrá que obtener la mayoría de los votos de Silva. Rousseff necesita solamente que los partidarios de Marina se abstengan o anulen su voto. Sin un fuerte apoyo del PSB, es improbable que Neves logre la hazaña antes de la segunda vuelta el 26 de octubre.

Las razones del por qué Dilma fue incapaz de ganar una mayoría clara en la primera ronda tienen que ver con la falta de carisma de un candidato presidencial y la debilidad de la economía de Brasil. Después de cuatro años en el cargo, sigue confiando en la popularidad de Lula, ex Presidente, ex jefe de Dilma y su líder político partidario. Cuando las encuestas mostraron que Silva estaba amenazando a Rousseff, el ex Presidente activamente comenzó una campaña para protegerla. Lula hizo algún daño real para la credibilidad de Marina por cuestionar sus credenciales y sus posiciones sobre cuestiones claves. Sin embargo, precisamente porque ella no ha sido capaz de convencer a los votantes por su cuenta, Dilma ha pagado un alto precio por el apoyo a Lula. Quienes afirman que ella no está preparada para el desafío de ser un líder fuerte apuntan a Lula y su apoyo permanente como evidencia.

La desaceleración económica en Brasil ha fortalecido el voto de protesta contra Dilma. Tras 12 años de control del PT de la Presidencia, muchos brasileños quieren ver el cambio. Habiendo recuperado desde el tercer lugar que tenía en las encuestas y siendo ahora el candidato más feliz después de la primera ronda de votación — Neves se encuentra lo suficientemente sólido para una oportunidad de brindar una buena pelea a Rousseff en la segunda vuelta. De hecho, las posibilidades de Neves parecen ser mejores ahora que en cualquier momento anterior de la campaña. Después de todo, cuando entró a las elecciones, Marina demostró que Dilma era vulnerable. Ahora depende de Neves completar la difícil misión de desbancar al presidente en ejercicio.

Este artículo fue originalmente publicado en The Buenos Aires Herald, el 7 de octubre de 2014.

Traducción de Wanda A. Di Rosa y Hernán Alberro.

Twitter: @patricionavia
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
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