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La visita de Obama y los cuarenta años del golpe militar
Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
23 de febrero de 2016
Gabriel C. Salvia
(Infobae) Quienes en verdad tienen memoria y recuerdan los gestos de solidaridad democrática internacional durante la dictadura militar por parte del Gobierno de Jimmy Carter tienen que sentirse muy contentos de que justamente un presidente norteamericano de su mismo partido visite la Argentina.
 
 

(Infobae) El anuncio de la visita del presidente norteamericano Barack Obama a la Argentina, que coincide con el 40.° aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976, generó críticas entre referentes de las organizaciones de derechos humanos. Por ejemplo, Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, señaló que los Estados Unidos “fueron los gestores de las dictaduras en el Cono Sur, en la América Latina. Además, es un país que vive entrometiéndose en otros países, provocando el horror”.

No es ninguna novedad que en el contexto de la Guerra Fría los Estados Unidos tuvieron participación en algunos golpes militares en la región y apoyaron dictaduras. En el caso del golpe militar de 1976 en la Argentina, acusar de gestor a los Estados Unidos es francamente ignorar la responsabilidad principal de los actores políticos locales de la época. Asimismo, implica una desmemoria en materia de la posterior solidaridad democrática internacional brindada por los Estados Unidos en esos años de plomo.

En efecto, ya en el primer año de la dictadura de la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla, el Congreso de los Estados Unidos recibió testimonios sobre la violación de los derechos humanos en la Argentina. El abogado Lucio Garzón Maceda fue uno de los dos juristas que brindó testimonio entre los días 28 y 29 de septiembre de 1976 ante la Subcomisión de Organismos Internacionales y calificó los resultados de esas presentaciones en el Congreso estadounidense como la primera derrota de la dictadura militar en el campo internacional.

Más recientemente, en un discurso pronunciado por Cristina Kirchner a fines de septiembre de 2012 en la Universidad de Georgetown, la entonces Presidente destacó lo siguiente: “Quiero reconocer que en el golpe más sangriento que se recuerde en nuestro país, la figura de Jimmy Carter y su secretaria de Derechos Humanos [Patt Derian] tuvieron un rol al intervenir en lo que eran las violaciones a los derechos humanos”.

Patt Derian recibió en Nueva York una distinción de Cristina Kirchner durante la Presidencia de Néstor Kirchner. Por su parte, el entonces canciller de Néstor Kirchner, Rafael Bielsa, condecoró al diplomático norteamericano Allen “Tex” Harris por su heroica labor durante la dictadura militar.

En el caso de Harris, además de elaborar listas de desaparecidos y asistir a las marchas de sus familiares en la Plaza de Mayo, realizó una gestión clave que culminó en la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El diplomático norteamericano bloqueó una venta de equipamiento a la Armada Argentina, lo cual generó el reclamo del almirante Emilio Massera a Videla y este último tuvo que negociar con el Gobierno norteamericano la operación a cambio de la visita de la CIDH. Realizada en el año 1979, la visita de la CIDH a la Argentina fue un punto de inflexión para la dictadura militar, pues culminó con un informe lapidario.

Por otra parte, paradójicamente, la dictadura militar tuvo como aliados a Gobiernos con los cuales simpatizaron las organizaciones de derechos humanos de la Argentina, como la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la Cuba de Fidel Castro. En el caso de la URSS, la Argentina rompía el embargo de granos establecido por el Gobierno de Carter a raíz de la invasión soviética a Afganistán y las ventas de dichas transacciones se canalizaban a través del Banco Credicoop, vinculado al Partido Comunista y creado en plena dictadura militar.

Incluso el Partido Comunista Argentino (PCA), integrante del kirchnerista Frente para la Victoria, durante la dictadura militar se pronunció públicamente repudiando las denuncias de Jimmy Carter sobre violaciones a los derechos humanos, por considerarlas una intromisión en los asuntos internos de la Argentina.

Lo del régimen cubano fue más bochornoso. Allí se entrenaron miles de jóvenes para la lucha armada en la Argentina, muchos de los cuales luego resultaron muertos y desaparecidos por el terrorismo de Estado. Sin embargo, Cuba fue un aliado de los militares. Por ejemplo, se abstuvo de condenar a la dictadura militar en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra y hasta gestionó la invitación a Videla a una Cumbre de No Alineados, se le solicitaron aportes para la declaración final.

La ceguera ideológica de los organismos respecto a Cuba demuestra la dudosa defensa que vienen haciendo de los derechos humanos. En realidad, la ideología de los organismos es contraria a la filosofía liberal progresista de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en especial sobre las libertades civiles y políticas consideradas por ellos como derechos burgueses. Por tal motivo, nunca se escuchará a los organismos alzar la voz ante las violaciones a los derechos humanos en Cuba y en otros tantos países gobernados por dictaduras, lo cual demuestra que desde el retorno a la democracia estas incuestionables organizaciones están muy sobrevaloradas.

En definitiva, quienes en verdad tienen memoria y recuerdan los gestos de solidaridad democrática internacional durante la dictadura militar por parte del Gobierno de Jimmy Carter tienen que sentirse muy contentos de que justamente un presidente norteamericano de su mismo partido visite la Argentina al cumplirse los cuarenta años del golpe.

Fuente: Infobae (Buenos Aires, Argentina)

Twitter: @GabrielSalvia
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Periodista y activista de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Es autor de más de 200 artículos, investigaciones, informes, entrevistas a prestigiosas personalidades y productor de varios audiovisuales. Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos.

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista El poder legislativo y su gente, participó como comentarista de temas políticos y económicos en Radio América, fue productor periodístico del informativo económico de CableVisión Noticias y realizó varias entrevistas para el suplemento El Observador del diario Perfil. Sus columnas de análisis y opinión se publican regularmente en El País (España), Latin America Goes Global (Estados Unidos), La Nación (Buenos Aires), el portal Infobae y la Agencia Diarios y Noticias (DYN).

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Editorialista, diario La Nación

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