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¿Que Telesur no es vocera de gobiernos?
Por René Gómez Manzano
9 de abril de 2016
René Gómez Manzano
(Cubanet) Como dijo de manera eufemística Hernán Lombardi, ministro argentino de Medios y Contenidos Públicos, sus informaciones «son unidireccionales y carecen de pluralidad». Pero nadie mejor que Fidel Castro para caracterizar la verdadera esencia del órgano propagandístico: «Telesur es una trinchera de ideas», escribió al conmemorarse su décimo aniversario, en una carta que dirigió a su directora Patricia Villegas. A confesión de parte...
 
 

(Cubanet) Durante las últimas semanas ha recibido notable cobertura el tema de las relaciones entre la Argentina de Mauricio Macri y el canal transnacional Telesur. El nuevo gobierno del país austral sólo decidió retirarse de la empresa. No obstante, a menudo las informaciones hacen hincapié en las consecuencias de esa medida, como el cese de su inclusión forzosa en las grillas de todos los cableoperadores.

Desde que esa señal comenzó a transmitirse de modo sistemático en Cuba, he sido espectador asiduo de ella, de modo que creo contar con elementos suficientes para hacer una evaluación al respecto. Lo primero a señalar es su indudable carácter chavista o, si se prefiere, de partidaria a ultranza del “Socialismo del Siglo XXI”. Esto a pesar de lo consignado, en respuesta al anuncio hecho en Buenos Aires, por la misma emisora: “Telesur no es vocera de gobiernos”.

Que se lo crea quien no la conozca. Desde su fundación por Hugo Chávez en 2005, el régimen bolivariano (poseedor del 51% de las acciones) la ha utilizado para difundir sus criterios y políticas. Como lema, enarbola la frase “Nuestro norte es el Sur”. La afirmación va ilustrada con un continente puesto de cabeza, una clara indicación de los propósitos de los creadores.

Como dijo de manera eufemística Hernán Lombardi, ministro argentino de Medios y Contenidos Públicos, sus informaciones “son unidireccionales y carecen de pluralidad”. Pero nadie mejor que Fidel Castro para caracterizar la verdadera esencia del órgano propagandístico: “Telesur es una trinchera de ideas”, escribió al conmemorarse su décimo aniversario, en una carta que dirigió a su directora Patricia Villegas. A confesión de parte…

Esta señora exhibe un partidismo a ultranza: desde la muerte de Chávez viste de negro en señal de luto. Ella entró a trabajar en el canal desde la fundación de éste, en calidad de presentadora de noticias. Sin embargo, su matrimonio con Ricardo Menéndez, ministro y amigo cercano del Presidente, la catapultó con rapidez a la dirección de la cadena.

Me parece conveniente aclarar aquí que, si estoy al tanto de las transmisiones de Telesur, no es por mi afinidad política con los contenidos de sus noticieros y programas. La causa es la relativa brillantez que éstos (a pesar de su innegable carácter partidista) tienen, si los comparamos —¡claro!— con su competencia en Cuba. Me refiero a los bodrios confeccionados en cumplimiento de los ucases del coronel Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del CC-PCC (Comité Central del Partido Comunista de Cuba).

También influyen los asomos de pluralismo del canal caraqueño, algo impensable en el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión). Ejemplo de esto último es su joven programa “7 Preguntas”, que conduce el ex ministro chavista Ernesto Villegas. Fue inaugurado el pasado 15 de marzo, nada menos que con una comparecencia del presidente Nicolás Maduro.

Hace una semana contó con la presencia de la diputada de la MUD (Mesa de Unidad Nacional) Tamara Adrián Hernández. La referida parlamentaria transexual —primera no sólo en Venezuela, sino en toda América— recibió un tratamiento hostil del conductor. Además, la misma selección de la invitada (teniendo en cuenta el machismo y la homofobia que por desgracia imperan en el país y el subcontinente), parece orientada a que la mayoría de los oyentes, cegados por los prejuicios, no prestaran atención a las verdades que planteaba Adrián.

Pero el hecho cierto es que ella las dijo, y muy claras y contundentes. Por supuesto que esto sería algo impensable en un programa del ICRT. Por ello debo confesar, a fuerza de sincero, que jamás pensé poder escuchar cosas así por la televisión castrista. De modo que, pese a su pro-chavismo evidente, debo decir: Al menos por esta vez, bien por Telesur y por Villegas. Esperemos que la ocasión se repita.

En sus recientes declaraciones, hechas a raíz de anunciarse la decisión argentina, Doña Patricia se declaró dispuesta a “reconocer los errores” cometidos. No precisó cuáles son éstos, pero en verdad que su ofrecimiento parece bien difícil de cumplir. La equivocación esencial de Telesur es de concepto: Los “socialistas del siglo XXI” —igual que los del XX— están muy de acuerdo con las emisoras oficialistas, consagradas a defender a ultranza el régimen instalado.

Pero el establishment, en esos mismos países, parece incapaz de comprender qué cosa es una emisora pública. Este último tipo de canales —como la famosa BBC de Londres— pertenecen al Estado, pero sus administraciones las operan no en provecho ni a la orden de los mandones de turno, sino respetando el pluralismo y tomando en cuenta los intereses de la sociedad en su conjunto.

Comprendo que es demasiado pedir que un “socialista del siglo XXI” perciba y respete matices tan delicados como ésos. Y esto pese a esa única golondrina (que ya sabemos que no hace verano) de la entrevista a la diputada transexual opositora. Más fácil, sin dudas, resulta divulgar pronunciamientos como los muy recientes de Nicolás Maduro: “Están tratando de desaparecer Telesur los mismos que desaparecieron treinta mil jóvenes en Argentina”…

A raíz del diferendo argentino-chavista, el mexicano Fernando Buen Abad expresó: “Algo magnífico para los pueblos debe estar haciendo Telesur que tantas oligarquías quieren enmudecerla”. Yo preferiría soslayar la deficiente sintaxis de la cita, y manifestar, a mi vez, con un poco más de moderación: Algo bueno debe estar haciendo el gobierno de Macri cuando tantos autoritarios y populistas lo atacan.

Fuente: Cubanet (Coral Gables, Estados, Unidos)

Acerca del autor
René Gómez Manzano
René Gómez Manzano

René de Jesús Gómez Manzano nació en la ciudad de La Habana en diciembre de 1943. En 1961 obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, en Moscú, antigua Unión Soviética. En 1966 obtuvo el título de Licenciado en Derecho (Especialista en Derecho Internacional) y recibió Diploma con Notas Sobresalientes. En Cuba trabajó en la Empresa CUBAMETALES del Ministerio del Comercio Exterior, en los Bufetes Colectivos, como Asesor Jurídico de la Secretaría Permanente para Asuntos del CAME (SPAC) y ostentó durante un decenio la condición de Abogado de Oficio del Tribunal Supremo. A partir del inicio de la década de los años 80, a raíz de los tristemente célebres “actos de repudio” creció su inconformidad con la situación imperante en el país y se decidió a actuar para cambiarla en lo que estuviera a su alcance. Comenzó, junto a otros colegas abogados, a asumir por designación la defensa de ciudadanos acusados de la comisión de delitos políticos representando desde 1980 y hasta su expulsión de los bufetes colectivos (en 1995) a veintenas de presos políticos. Dentro de la Oposición Interna he realizado actividades como las siguientes: Fue uno de los seis miembros iniciales del Grupo Gestor Provisional del esfuerzo unitario conocido como Concilio Cubano, integró —junto con Félix Antonio Bonne Carcassés, Vladimiro Roca Antúnez y Martha Beatriz Roque Cabello— el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna (más conocido por el sobrenombre de Grupo de los Cuatro) y firmante del manifiesto La Patria es de Todos (1997), por lo cual fue encarcelado desde julio de 1997 hasta mayo de 2000. Fue reconocido como “Preso de Conciencia” por Amnistía Internacional. Encabezó los esfuerzos para constituir la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC), que llegó a ser la más nutrida de las coaliciones opositoras en Cuba (365 organizaciones miembros). Menos de dos meses después, a raíz de una manifestación pacífica ante la Embajada Francesa que en definitiva no se celebró fue detenido y permaneció privado de libertad, sin acusación formal y sin juicio, durante más de año y medio. Nuevamente fue declarado “Preso de Conciencia” por Amnistía Internacional. En la actualidad es uno de los seis compatriotas residentes en Cuba que forma parte del Patronato de la Fundación HispanoCubana (Madrid), ha recibido el Gran Premio de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el Premio de Concilio Cubano, el Premio de la Fundación HispanoCubana y el Premio de Derechos Humanos de la Asociación de Abogados de los Estados Unidos (American Bar Association); asimismo estuvo nominado para el Premio Nobel de la Paz. También ha recibido el Premio Félix Varela de la Sociedad CubanoEspañola de Derecho y —en 2007— el Premio Internacional de Derechos Humanos Ludovic Trarieux (que se autotitula como “el mayor homenaje de los abogados a un abogado”). Continúa dirigiendo la Corriente Agramontista (de abogados independientes), y junto a Félix Antonio Bonne Carcassés ejerce la dirección colegiada de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Recientemente fue publicado su libro Constitucionalismo y cambio democrático en Cuba (Editorial HispanoCubana, Madrid, 2008).

 

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