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El «Cascarón vacío»
Por Marlene Azor Hernández
23 de noviembre de 2016
Marlene Azor Hernández
(Cubaencuentro) El Gobierno cubano, a través de Marino Murillo y el general/presidente, anunciaron a la ciudadanía una nueva contracción económica: disminución del 50 % de petróleo para las instituciones estatales y una reducción del 17 % de las inversiones nacionales, resultado de la crisis venezolana. El panorama analizado por varios economistas cubanos es desolador para 2016 y peor para 2017.
 
 

(Cubaencuentro) El derrumbe del “socialismo real” en Europa fue estrepitoso precisamente porque esas sociedades carecieron de la imprescindible autonomía económica, social, civil y política. Bastaba deshacerse de la cúpula del Partido y el Estado para hacer evidente la más absoluta indefensión de la ciudadanía.

El diario 14 y medio nos reporta un amanecer del sábado 12 de noviembre con: “Cientos de ómnibus, con miles de uniformados, llegaron para el ensayo del desfile militar que el próximo 2 de diciembre conmemorará el 60 aniversario del desembarco del yate Granma”[1].

En julio de este año, el Gobierno cubano, a través de Marino Murillo y el general/presidente, anunciaron a la ciudadanía una nueva contracción económica: disminución del 50 % de petróleo para las instituciones estatales y una reducción del 17 % de las inversiones nacionales, resultado de la crisis venezolana. El panorama analizado por varios economistas cubanos es desolador para 2016 y peor para 2017. Todos coinciden en que la mejor salida a esta crisis de liquidez, que ya es endémica para la economía cubana, es profundizar las reformas. Varios medios de prensa independientes cubanos, reportan una grave escasez en los medicamentos de alta demanda para la población[2].

¿Qué hace el Gobierno cubano ante una situación límite “jugando con los soldaditos de plomo”? Para los propios gestores, estos despilfarros no tienen otra función real que el juego de símbolos. Hacia el interior, para desviar la atención sobre la incompetencia económica del Gobierno y un símbolo de intimidación contra la ciudadanía, hacia el exterior, mostrar una ausente capacidad defensiva que, además, no hace falta. Cuba no tiene ninguna amenaza militar exterior desde la Crisis de los misiles. La política depersuasión es una farsa.

Otros periodistas independientes han señalado que estos ejercicios de Bastión 2016 y ahora el entrenamiento para un desfile militar son gestos tardíos de un Halloween fuera de fecha. Los locutores de la única televisión estatal, se disfrazan de milicianos, y son el hazmerreír de la comunidad cubana en el exterior. Hacia el interior del país, la ciudadanía se cuestiona los gastos con la precariedad de los medicamentos en las farmacias.[3]

¿En qué debería centrar el Gobierno su trabajo? En las siguientes 15 medidas económicas sin las cuales el país se queda inmóvil y despilfarra los recursos de la nación en estos Halloween tardíos.

  • Eliminar la lentitud de los procedimientos para aprobar las inversiones extranjeras. De 400 proyectos de inversión presentados en la Zona especial de Mariel, solo 19 han sido aprobados y cuatro de ellos nacionales, en el período de los dos últimos años.
  • Permitir la contratación de los trabajadores directamente por los empresarios extranjeros y no mediante las empresas estatales empleadoras que se quedan con el 80 % y/o 96 % del salario mensual del trabajador. Implementar impuestos progresivos sobre los salarios. Son impuestos regresivos los que se establecen a partir de los 500 pesos cubanos.
  • Fortalecer el proceso de arbitraje para las relaciones con los inversores extranjeros. Hoy ese proceso descansa en los tribunales nacionales cuando debería ser colocado en las instituciones de arbitraje internacional de comercio, visto los procesos confiscatorios reincidentes a empresarios extranjeros que crean inseguridad en la inversión extranjera.
  • Acelerar la aprobación de las cooperativas que hoy se demoran año y medio o dos para ser aprobadas por el Consejo de Estado.
  • Hacer real la personalidad jurídica de las cooperativas de producción y servicios, que cinco años después de admitir su presencia, no logran importar ni exportar sus productos, pero tampoco insumos y fuentes de capital.
  • Dar seguridad jurídica a la micro, pequeña y mediana empresa privada, que hasta ahora es una promesa incumplida.
  • Permitir la creación de mercados mayoristas mixtos con la inversión extranjera en unión con la economía no estatal y estatal, con la prohibición de cualquier monopolio, ni estatal, ni extranjero, ni privado nacional.
  • Aumentar los créditos a la agricultura en colaboración con la inversión extranjera directa.
  • Eliminar la dualidad monetaria y cambiaria que distorsiona todos los indicadores de eficiencia de la economía nacional. Las empresas estatales tienen un cambio ficticio de un peso cubano por un peso divisa CUC, mientras los trabajadores compran con un cambio de 25 pesos cubanos por un peso divisa en las tiendas estatales que son las únicas autorizadas a importar. Esta medida se ha anunciado desde 2011 y no se ha implementado.
  • Disminuir el IVA de 260 % o 300 % en las tiendas estatales de alimentos, ropa, calzado, y electrodomésticos para fortalecer la demanda interna.
  • Diversificar las fuentes de financiamiento interno y externo, legalizando la inversión de los cubanos emigrados a EEUU y a otros países del mundo. Hoy existe a partir del envío de remesas, pero no se permite directamente.
  • Disminuir o eliminar el 70 % o 75 % de entregas obligatorias el Estado, —con precios por debajo del mercado— a los productores privados y cooperativos agropecuarios. Los crecimientos productivos de la agricultura no aseguran las necesidades alimentarias.
  • Sustituir los $2.000 millones de importación de alimentos anuales, en inversiones y créditos a la agricultura.
  • Acelerar la creación de cooperativas comercializadoras para los productos agrícolas hoy inexistentes.
  • Permitir el trabajo de los profesionales en el sector no estatal de la economía para ejercer sus profesiones, hoy prohibidas en el sector.

Todas estas medidas son el resultado del análisis de los economistas cubanos sobre la marcha de las reformas y desbordan ampliamente el contenido de los Documentos aprobados en el VII Congreso del Partido Comunista cubano.

Estas son las tareas que le competen al Gobierno de acuerdo a los intereses de la ciudadanía. Concéntrense en acelerar los cambios y dejen de despilfarrar el erario público en el juego a los soldaditos de plomo o en la fabricación de Halloween tardíos.

Ni un centavo para sostener “el cascarón vacío”, en un país desvencijado.


Acerca del autor
Marlene Azor Hernández
Marlene Azor Hernández
Socióloga de formación, imparte cursos de capacitación en las empresas o cursos regulares de maestría y diplomado en varias universidades, todos relacionados con el Desarrollo Humano en las empresas.
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