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La partida del último sobreviviente de la guerra fría
Por Hugo Traslaviña
Twitter: @htraslavina
28 de noviembre de 2016
Hugo Traslaviña
(Política y Economía) La noche del 25 de noviembre pasado una noticia inesperada desató una sensación de retroceso a la década de 1990. Esa noche murió Fidel Castro y sobrevino el recuerdo de la guerra fría que en sus peores momentos hizo temer por una tercera guerra mundial. No obstante su ínfimo poder frente al enorme despliegue político, militar y económico que ostentaron los principales protagonistas de la guerra fría, Fidel Castro fue un catalizador que exacerbó aquella guerra virtual que culminó en 1991, con el derrumbe de la Unión Soviética y de sus aliados.
 
 

(Política y Economía) Más allá del poder y el protagonismo que por cinco décadas proyectó en la Cuba socialista, en la historia contemporánea la figura de Fidel Castro excede con creces los avances logrados en su propio país. Esto porque fue una pieza clave de la disputa ideológica, militar y económica que enfrentó a Estados Unidos y la ex Unión Soviética, entre 1945 y 1990 y porque se convirtió en un refrente para la izquierda más radical en Latinoamérica y en gran parte del planeta.

Una mezcla de astucia, rebeldía, inteligencia política y osadía militar, permitió encumbrar la figura de Fidel como el prototipo del líder anticapitalista y, hasta hace poco, en el último sobreviviente de la guerra fría. El punto más crítico de esta guerra ocurrió en octubre de 1962, cuando Estados Unidos detectó el emplazamiento de bases con misiles soviéticos en la isla, los que luego de una tensa negociación Moscú debió retirarlos.

Fidel Castro murió 10 años después de que legara el poder a su hermano Raúl, pero hasta sus últimos días mantuvo un liderazgo indiscutido para los 11,5 millones de cubanos que habitan en la isla de Cuba, también conocida como “la mayor de las Antillas”. Fidel fue el líder indiscutido de la revolución cubana no solo porque valiéndose de limitados medios y con un ejército improvisado, derrocó al dictador Fulgencio Batista e instauró el primer régimen socialista de partido único en el Hemisferio Occidental, sino también porque a lo largo de medio siglo construyó un rígido sistema de gobierno, basado en el control militar. Todo ello con la impronta del guerrillero que surge desde la nada, solo impulsado por convicciones.

Aun con todas las limitaciones y carencias políticas y económicas que exhibe y que no son pocas, la Cuba de hoy es el resultado de lo que soñó el propio Fidel, respaldado en una capacidad discursiva que hoy por hoy resulta asombrosa hasta para sus peores adversarios. En su fuero íntimo Fidel Castro abjuró del poder del dinero y por eso nunca le incomodaron las carencias materiales que hasta el día de hoy afectan a los cubanos, pese a que tienen asegurados los derechos de educación, salud y alimentación básica. Alternativamente, se preocupó de convencer a sus compatriotas de que bien valdría la pena el sacrificio material, en función de la independencia y la dignidad del país. Al parecer, con su discurso maratónico (1) y su sistemático esfuerzo de concientización,  a lo largo de su vida Fidel ensayó una cruzada personal (que convirtió en nacional) de educación política, barrio por barrio y cuadra por cuadra. Sin duda, tuvo sus frutos, porque de otro modo ni los propios cubanos se explican cómo lograron sobrevivir al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, a partir de 1961 (hasta la actualidad) y superar la crisis humanitaria que sobrevino con el derrumbe de la Unión Soviética y de la desaparición del Comecon (2), que en la época del oro del socialismo mundial permitió a Cuba acceder a mercaderías, bienes de capital y petróleo, a precios muy bajos.

Entretanto, Estados Unidos, su principal enemigo ubicado 145 kilómetros al norte de la isla, se encargó de afirmar el poder de Castro con la herramienta que más le acomodó a éste: la amenaza permanente de un ataque bélico inesperado, lo cual implicó el fortalecimiento interno del régimen cubano.

Estocadas al capitalismo

Desde los primeros años de la revolución Fidel Castro redujo a su mínima expresión el capitalismo que había regido en la isla desde comienzos del siglo XX, cuando Cuba logró independizarse de España, con la ayuda de Estados Unidos. En tiempos de Batista la economía cubana era manejada por una casta de inversionistas frívolos, oportunista y hasta mafiosos que provenían de Estados Unidos. En tales circunstancias, la meta declarada de Fidel fue crear una sociedad nueva, con el “hombre nuevo” que proclamó su compañero de armas más carismático, el Che Guevara, donde el dinero no fuera la principal meta de vida de los cubanos.

Al fin y al cabo, la utopía fue el principal motor de la “ofensiva revolucionaria” de Fidel. Esta tomó fuerza luego del fracaso de la invasión de los anticastristas en Bahía Cochinos (3) y alcanzó su punto culminante la noche del 13 de marzo de 1968, cuando dio el golpe más severo a los últimos vestigios del capitalismo en la isla, clausurando los 58.000 pequeños negocios privados que quedaban en la isla. Eran diminutos comercios de barrios, restoranes, cafés y puestos ambulantes de vendedores de helados y de periódicos, los que a partir de ese día fueron estatizados. Cuatro años antes, Fidel había culminado su obra estatizadora mayor, con la reforma agraria y la expropiación de las grandes empresas, que en su mayoría pertenecían a inversionistas de Estados Unidos y terratenientes cubanos, imbricados con aquéllos. Un año antes, en 1967, Fidel Castro le había declarado al politólogo polaco-francés K.S. Karol lo siguiente: “es absolutamente necesario desmitificar el dinero y no rehabilitarlo”. En uno de sus discursos más encendidos y ante una muchedumbre que lo aclamaba, aquella noche de marzo de 1968, Fidel Castro anunció la abolición de la empresa privada en Cuba, con la siguiente pregunta: “¿Vamos a construir el socialismo o vamos a construir puestos de venta al aire libre?”. Luego el mismo respondió: “No hicimos aquí una revolución para establecer el derecho a comerciar. Esta revolución tuvo lugar en 1789 y aquella fue la revolución burguesa, de los comerciantes, de los burgueses”.

Con el correr de los años y ya con Fidel en un segundo plano, su hermano Raúl debió echar marcha atrás a la ortodoxia socialista, iniciando en 2011 la restitución de la iniciativa privada en diversos sectores productivos, pequeños y medianos. Para Raúl era pragmáticamente necesario crear nuevas oportunidades de empleo para los 800.000 burócratas estatales que comenzaron a ser despedidos ese año, para reducir el abultado gasto fiscal. Paralelamente, en 2011 el gobierno de Raúl emprendió una nueva cruzada para la atracción del capital extranjero, promoviendo las empresas mixtas en sectores industriales y de servicios.

Los últimos días

Una semana antes de su muerte, Fidel Castro recibió al Presidente de Vietnam Tran Dai Quang, quien le regaló un cuadro en que se observa al líder cubano rebosante de vida con su famoso uniforme verde oliva. Así, Dai Quang se convirtió en el último de los peregrinos internacionales que acudieron a La Habana para dialogar con Fidel. En el VII Congreso del Partido Comunista Cubano, realizado en abril de este año, Fidel Castro admitió su vulnerabilidad física y aprovechó de despedirse del partido que fundó: “Tal vez sea de la última vez que hable en esta sala (…) Pronto deberé cumplir 90 años. Pronto seré como todos los demás. A todos llegará nuestro turno”. Su turno llegó de manera natural, a despecho de sus peores enemigos que según datos de los servicios de inteligencia cubanos, intentaron asesinarlo en más de 600 oportunidades, recurriendo a los más diversos métodos, desde el simple disparo de un francotirador, hasta un fallido intento de envenenamiento urdido por la CIA, con la ayuda de una mujer usada de señuelo, que al final confesó que no perpetró el magnicidio, debido a que terminó por enamorarse de la víctima que le habían asignado.

En vida, la sempiterna imagen de Fidel acompañó a los cubanos durante 57 años y no hay certeza de que esta pueda desaparecer en el mediano plazo de los muros, los documentos oficiales y las oficinas de la isla, al menos mientras siga gobernando su hermano Raúl, cinco años menor que él.

Por algo Gabriel García Márquez definió a Fidel como “el hombre que va al futuro y regresa todos los días, para contarnos qué va a pasar”.

Notas: (1) Jean Paul Sartre dijo del líder cubano: “Fidel piensa hablando, o más bien, vuelve a pensar todo lo que va a decir: lo sabe y sin embargo, lo improvisa.” (2) Consejo de Ayuda Mutua Económica, constituido por la ex Unión Soviética y la mayoría de los países socialistas que formaban parte del área de influencia de aquella potencia. Comecon levantó un mercado basado en el trueque y el intercambio financiero al margen del dólar. Dejó de existir en junio de 1991. (3) El 15 de abril de 1961 aviones estadounidenses con insignias cubanas atacaron los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, causando importantes bajas. Al día siguiente Fidel Castro declaró el carácter socialista de la revolución. Luego, el 17 de abril se produjo la invasión en Bahía de Cochinos, por parte de un destacamento de 1.500 exiliados cubanos entrenados y armados por la CIA en Nicaragua. Los invasores llegaron en cinco barcos mercantes, 15 lanchas de desembarco, 16 aviones B-26, 5, varios tanques, camiones y artillería, pero se encontraron con una sólida defensa de las fuerzas de Castro. Dos días después fueron reducidos y apresados. Posteriormente, los fracasados invasores fueron “canjeados” por medicinas y alimentos y volvieron a Estados Unidos.

Fuente: Política y Economía (Santiago, Chile)

Twitter: @htraslavina
 
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Editorialista, diario La Nación

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