11.12.2017
Inicio | Institucional | Artículos | Entrevistas | Libros | Podcast | Publicidad | Videos
  Artículos
24 de Marzo: Memoria y debates. El contraste entre serbios y argentinos
Por Jaime Malamud Goti
23 de marzo de 2017
Jaime Malamud Goti
(Clarín) El interés en aumentar el número de víctimas como si una posición más cercana a las revelaciones de la CONADEP le restara envergadura a los hechos y el énfasis en el genocidio pone en evidencia algo más grave.
 
 

(Clarín) Los serbios estudiantes y profesores con los que me crucé en la universidad, -y muy especialmente- aquellos abiertamente opositores a las políticas étnicas de Milosevic rechazaron la idea de llamar genocidio a las masacres en Bosnia. Esta idea surgió a pesar del reconocimiento de la cantidad de muertos y desaparecidos que fueron consecuencia de la limpieza étnica del gobierno serbio. Es imposible erigir una comunidad inclusiva y democrática -afirmaron- sobre la base del exterminio de grupos étnicos, raciales y religiosos. Con razón o sin ella, esta posición revela que estos políticos y activistas serbios tuvieron y tienen en vista la formación de una comunidad nacional y esta aspiración no se vería seriamente amenazada por crímenes de lesa humanidad pero si por la persecución de algunos en base a su origen común. En Bosnia murieron cientos de miles a raíz de su conocido conflicto interno.

En la Argentina, ocurre lo contrario. La CONADEP, de cuya formación fui un participe directo, recibió denuncias de desapariciones en un número inferior a menos de 9000 víctimas. Es cierto que muchos se negaron a denunciar a las victimas más cercanas por temor a represalias por parte del sector culpado por los secuestros y que mantenía las armas en su poder. Un pesimista podría estimar que el número de desaparecidos fue de alrededor de 15 o 16.000 y un optimista reduciría esa cifra a los 11 o 12.000. Pero, sensibles a certezas políticas comprobablemente inventadas, los argentinos se regodearon en aumentar la cifra a 30.000 sin una base que yo conozca y a llamar al hecho un genocidio. Que yo sepa, las desapariciones y los asesinatos no persiguieron a miembros de grupos étnicos ni religiosos sino a los miembros una clase llamada "elementos subversivos”, una categoría vaga que no sugería otra cosa que una masiva persecución a enemigos políticos.

Este contraste siempre me llamó la atención porque muestra a dos pueblos en un proceso de cambio que miran en direcciones opuestas. El primero, los serbios, revelan el supremo interés en el futuro de una nación integrada y la vergüenza y la culpa que la mayoría experimenta por las masacres llevadas a cabo por –y contra- sus congéneres. La finalidad más visible es la formación de una nueva comunidad política cuyos cimientos no pueden estar contaminados por odios étnicos. Estos obstaculizaría seriamente una futura convivencia.

En la Argentina ocurre algo diferente. El interés en aumentar el número de víctimas como si una posición más cercana a las revelaciones de la CONADEP le restara envergadura a los hechos y el énfasis en el genocidio pone en evidencia algo más grave. En primer lugar, demuestra que es más importante mirar al pasado para volcarse al castigo de los responsables como si hubiese una nítida línea divisoria entre ellos y los supuestos ciudadanos inocentes.

Muestra también la relativa falta de importancia de que un verdadero genocidio impida sentar las raíces para una comunidad nacional democrática. Y, por último, y como consecuencia, exhibe la ausencia de toda culpa o vergüenza por parte de los actuales gobernantes y gobernados. Esta última es la lógica consecuencia de que lo que ocurrió fue por entero ajeno a ellos. Fue un fenómeno ocurrido en algún otro lugar La Mancha.

Observo este fenómeno de los 30.000 desaparecidos y del genocidio como el rechazo de un proyecto dirigido a formar una comunidad nacional, regida por la responsabilidad de todos y cada uno, y la perpetuación de la falta lamentable de respeto por las instituciones. Muy especialmente, por reglas legales y morales que deben regirnos a todos. Con otras palabras, advierto el empeño por la supervivencia de un país con una muy enclenque comunidad en el que nací hace unos cuantos años.

 

Jaime Malamud Gotti es Abogado y ex asesor de Raúl Alfonsín. Autor de "Crímenes de Estado. Dilemas de la Justicia"(CADAL)

Fuente: Clarín (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Jaime Malamud Goti
Jaime Malamud Goti
Doctor en derecho de la Universidad de Buenos Aires, profesor de ética y derecho de la Universidad de San Andrés y Director del Instituto de Investigaciones "Carlos Nino" de la Universidad de Palermo. Fue asesor legal durante el gobierno del Presidente Alfonsín, uno de los dos principales arquitectos de los juicios a los generales y fue Procurador de la Corte Suprema de Argentina para la transición democrática después de la dictadura militar. Ha sido profesor de University of Arkansas. Ha escrito libros en torno al proceso de transición argentino como Game without end, state terror and the politics of justice; y Terror y justicia en la Argentina (Ediciones de la Flor, 2000) y numerosos artículos.
[Ver todos los artículos del autor]
 
 Videos
  Podcast Política Argentina
Fernando Laborda
Por qué Cristina Kirchner no irá presa
Por Fernando Laborda
Editorialista, diario La Nación

Archivo en mp3
El Podcast de Fernando Laborda en RSS
Auspician la columna de
Fernando Laborda
 
Colegio de Escribanos
QUILMES
FORD
Fibercorp
E N L A C E S