25.9.2017
Inicio | Institucional | Artículos | Entrevistas | Libros | Podcast | Publicidad | Videos
  Artículos
Parlamento cubano: punta de lanza contra los derechos humanos en Cuba
Por Marlene Azor Hernández
13 de julio de 2017
Marlene Azor Hernández
(Cubaencuentro) El Gobierno cubano justifica sus violaciones de derechos por cuestiones de “soberanía nacional”. Sin embargo, es inconsistente con su pertenencia a la ONU, al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a los convenios ratificados como Estado parte.
 
 

(Cubaencuentro) Granma, el resto de la prensa oficial y Cubadebate, ocultan la información de la declaración de la Asamblea Nacional en respuesta a la resolución sobre Cuba aprobada en el Parlamento europeo.[1] La práctica sistemática de desinformar a la ciudadanía es la primera violación de derechos humanos en Cuba.

La estrategia de embrutecer a la población pasa por no haber publicado antes el acuerdo de cooperación de la Unión Europea y Cuba, y menos publicar la resolución adjunta al acuerdo aprobado en el Parlamento europeo, contra la cual el Parlamento hace su declaración.

Con esta maniobra de desinformación, la declaración del Parlamento cubano queda como un ridículo grito de “independencia nacional” contra los derechos humanos en Cuba. El Gobierno cubano ejerce así una grave contradicción con su pertenencia voluntaria a las Naciones Unidas, al máximo órgano de derechos humanos: el Consejo de Derechos Humanos y niega sus compromisos como Estado parte en las ocho convenciones ratificadas sobre derechos humanos y las ocho convenciones de derechos laborales ratificadas con la OIT.

No se puede erigir la “independencia nacional” contra el respeto a los derechos humanos universales y pertenecer al máximo órgano que los promueve. Su pertenencia al máximo órgano de derechos humanos de la ONU es una violación al derecho internacional. La comunidad internacional ha sido extraordinariamente benevolente con un Gobierno que se niega a asumir sus compromisos.

La resolución adjunta aprobada por el Parlamento, recrea el mismo contenido del acuerdo y hace hincapié en el grave problema de los derechos humanos en Cuba.[2] Su lenguaje es diplomático y recorre la atención sobre todos los derechos humanos violados en Cuba. Presos políticos, libertad de expresión, de prensa, de movilidad territorial interna y externa, de asociación, contra la restricción y censura de Internet, derecho a las manifestaciones pacíficas de la ciudadanía, protección de los defensores de los derechos humanos y diálogo con la sociedad civil y los disidentes. Respetar los mismos estándares de derechos laborales de sus países de origen, a las empresas europeas que invierten en Cuba, cooperación económica y comercio sobre la base de los compromisos del Gobierno cubano con la OMC. Pide, por otra parte, que aplique los ocho convenios ratificados con la OIT y ratifique los dos pactos fundamentales de derechos humanos firmados en 2008.

En síntesis, la resolución ofrece un diagnóstico eficaz sobre el cumplimiento e incumplimiento de los derechos humanos en Cuba y propone los marcos europeos y de Naciones Unidas para la solución de los problemas actuales.

El Gobierno cubano justifica sus violaciones de derechos por cuestiones de “soberanía nacional”. Sin embargo, es inconsistente con su pertenencia a la ONU, al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a los convenios ratificados como Estado parte. Esta grave contradicción debe ser zanjada a favor de aceptar y aplicar la supremacía del derecho internacional sobre los derechos humanos en su legislación nacional, y en la práctica de sus órganos represivos, o de lo contrario retirarse de los organismos internacionales para no responder por sus compromisos contraídos de manera voluntaria. Lo que resulta inadmisible en su política interna e internacional es pretender ser ejemplo en el respeto de los derechos humanos —como defiende en cada intervención en la ONU— y violar los compromisos contraídos en Naciones Unidas de manera sistemática y con total impunidad en contra de los derechos fundamentales de sus ciudadanos. La soberanía nacional es una expresión vacua y sin sentido, mientras los ciudadanos sean avasallados y brutalmente reprimidos por sus gobiernos.


[1] Página web del Parlamento cubano.6 de julio 2017

[2] Informe sobre la Resolución adjunta al Acuerdo de Cooperación política y económica de la Unión europea y Cuba

Fuente: Cubaencuentro

Acerca del autor
Marlene Azor Hernández
Marlene Azor Hernández
Socióloga de formación, imparte cursos de capacitación en las empresas o cursos regulares de maestría y diplomado en varias universidades, todos relacionados con el Desarrollo Humano en las empresas.
[Ver todos los artículos del autor]
 
 Videos  El blog de Hugo E. Grimaldi
  Podcast Política Argentina
Fernando Laborda
Cristina Kirchner, la más mencionada en las redes sociales
Por Fernando Laborda
Editorialista, diario La Nación

Archivo en mp3
El Podcast de Fernando Laborda en RSS
Auspician la columna de
Fernando Laborda
 
Gobierno de la Pcia de Buenos Aires
Colegio de Escribanos
Fibercorp
E N L A C E S