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Artículos / Opinión
Marcos Novaro
Carta Abierta volvió para alertar contra los androides macristas
Por Marcos Novaro
11 de abril de 2018
(TN) Después de casi un año de silencio, el grupo de intelectuales kirchneristas vuelve al ruedo y deja ver que aprovechó el receso para releer Un Mundo Feliz y revisar la saga de Matrix.
 

(TN) Sus declaraciones, convengamos, siempre tuvieron un tono un poquín delirante. Solo que en un ambiente tan loco como el que se vivió en los doce años del kirchnerismo, sobre todo durante la etapa de actuación de este grupo intelectual, desde 2008 en adelante, no se notaba tanto. Parecía estar “a tono con los tiempos”. Bueno, convendría advertirles que ya no es así: ahora se les ve la hilacha. Y para peor, la hilacha, mientras tanto, parece que creció hasta convertirse en un matete mental de proporciones clínicas.

Después de casi un año de silencio (su anterior intervención pública había sido previa al tropezón sufrido por sus candidatos en las PASO de 2017), Carta Abierta vuelve al ruedo. Y deja ver que aprovechó el receso para releer Un Mundo Feliz y revisar la saga de Matrix, de modo de fundamentar una vieja idea con nuevas y más desopilantes ocurrencias. En pocas palabras, su conclusión, después de mucho meditar, es que el autoritarismo cibernético de Gran Hermano Macri está a punto de convertirnos a todos en zombis descerebrados y esclavizados.

Dice literalmente el documento de los intelectuales kirchneristas: Los medidores macristas, tanto los públicos como los secretos –encuestas, focus, trolls, escuchas clandestinas–, dirigen la robótica del gobierno según parámetros de la inteligencia artificial y otros lineamientos del cientificismo empresarial y la mercantilización de informaciones personales privadas….Se cree que con el macrismo permanecen las instituciones democráticas, los ejercicios de representación, las alternativas con las que se empalma el juego abierto entre Estado y sociedad, lo cual es aceptable como apariencia pero erróneo como realidad…..un proyecto social identificable por lo que decía de sí mismo y lo que sus críticos o partidarios opinaban, fue sustituido ahora sí, por fábricas secretas del simulacro y oficinas de diagramación digital de la felicidad personal… En un ensayo final de experimentación humana, el macrismo está a punto de industrializar la conciencia pública y llamar pluralismo a la aceptación de ese molde genérico”.

Conclusión: hay que resistir, y para resistir habría que desconectarse no sólo de los medios, precursores instrumentos de toda esta siniestra operación de dominio inhumano, sino de las redes sociales, negarse a contestar encuestas y ya que estamos martillar nuestros celulares hasta que dejen de emitir sus en apariencia inocentes bips. O al menos tenerlos lejos y apagados mientras dormimos. Zuckerberg es un poroto al lado de nuestro presidente ingeniero, que seguro tiene ejércitos de trolls mandando mensajes desde los sótanos de la Rosada para manipularnos mientras dormimos, volviéndonos estúpidamente felices.

En uno de los pocos párrafos en que el documento habla de algo concreto y mundano, el desajuste con la realidad se vuelve paradójicamente aún más manifiesto: nos advierte allí contra “el aumento exponencial de la pobreza, la reducción de la calidad de vida en alimentación, salud, vestimenta, acceso a la educación y el trabajo” que “se mide y se aprueba”.

¿O aplican en serio su criterio de no leer nada que salga publicado en ningún medio que no sea ultrakirchnerista y dar por descontado que todo lo que dice y hace el gobierno es una total y completa mentira manipulatoria?

Curiosamente el documento toca apenas de refilón una serie de problemas que justificarían una crítica más contundente y mejor fundada de las políticas y actitudes oficiales: Chocobar, los activos de los ministros en el exterior, los riesgos de sobre endeudarse.

Pero todo eso, los inflamados críticos del gobierno apenas lo enuncian. Y peor todavía, lo diluyen y opacan con su obsesiva pretensión de darle un alcance civilizatorio y por tanto inconciliable, “humano”, a sus diferencias con el macrismo. Con lo que logran el efecto contrario al buscado: seguirán siendo muy pocos los que crean en serio esto de que Mauricio Macri es un monstruo que nos deshumaniza, peor que un dictador porque es más disimulado y eficaz, y la mayoría de los que lean la declaración (que igual no serán tantos) habrán perdido otra oportunidad de escuchar algo razonable respecto a por qué no está bien levantarle la mano a un policía que dispara sin pensarlo dos veces, por qué no es buena idea tomar deuda a troche y moche y por qué sí sería buena idea lograr que los miembros del gabinete se conduzcan más responsablemente con sus ahorros e inversiones.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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