19.7.2018
 
Artículos / Opinión
Marcos Novaro
Macri cedió poco en tarifas para fortalecer a Cambiemos
Por Marcos Novaro
20 de abril de 2018
(TN) La propia coalición de gobierno fue la que debatió y habilitó una moderación del impacto de la suba de tarifas de gas. ¿Será suficiente para evitar nuevos cacerolazos y ruidazos en los próximos meses?
 

(TN) La señal de alarma se hizo oír. Tal vez un poco tarde pero no tan tarde como para que la oposición sacara mayor provecho del malhumor social y de la “distracción” oficial.

Es que finalmente fue la propia coalición de gobierno la que debatió y habilitó una moderación del impacto de la suba de tarifas de gas. ¿Será suficiente para evitar nuevos cacerolazos y ruidazos en los próximos meses? ¿Tendrá, de todos modos, la oposición la oportunidad de volver a intentar una acción conjunta para hacerle pagar más costo político aún al gobierno? Está por verse.

Prorrateo

Lo que lograron sonsacarle los radicales y lilitos a los funcionarios del Ejecutivo no fue mucho: se va a prorratear el pago del gas de los meses de invierno, algo que ya se venía haciendo parcialmente con ese servicio y con la luz. Igual, entre mayo y septiembre, los aumentos se harán sentir y se agregarán otros más. Pero las cuentas públicas sufrirán sólo un módico perjuicio. Y puede que el tiempo haga su trabajo para disipar las resistencias y enojos de los usuarios. Por esa vía media, para usar las palabras de Carrió “transitando entre la intransigencia y la irresponsabilidad”, se minimizaron los costos a pagar y puede que el conflicto, en vez de escalar, se vaya desactivando.

Ya sucedió en ocasión de aumentos anteriores, tanto en 2016 como en 2017. Recordemos. En el primer caso, un año de recesión en el que, de todas maneras, las protestas decayeron una vez que se habilitó el trámite de las audiencias públicas; y en el segundo caso, un año de elecciones en que una oposición muy dura y decidida hizo hasta lo imposible por capitalizar el rechazo a las medidas de ajuste pero sin mucho éxito a la hora de contar los votos.

De todos modos la coordinación tan rápida como imprevista que lograron los distintos sectores de oposición para movilizarse conjuntamente en el Congreso es probable que traiga cola. Porque les faltó muy poco para torcerle el brazo al oficialismo forzando una sesión especial. Que aunque no pudiera votar ningún proyecto en particular (porque iba a necesitar 2/3 de los votos o un dictamen previo de comisiones, dos vías que tiene complicadas), le permitiría cambiar la escena que hasta aquí ha logrado imponer el gobierno: una en que él tiene la iniciativa, marca el paso y toma las decisiones, mientras las dispersas expresiones de oposición, sin mucho para decir ni capacidad para recoger demandas sociales extendidas, reparten su tiempo entre pelearse entre sí y lamentarse de que Mauricio Macri se salga con la suya.

Es esperable que ellas busquen entonces repetir el intento. Y se entiende que, hasta los diputados que responden a los gobernadores y puede que se sumen pronto los senadores de Pichetto, en este tema no tengan problemas en colaborar con los kirchneristas: el beneficio a alcanzar es demasiado tentador para andar con remilgos.

Cambio de actitud

Por otro lado, la situación ha puesto bien a la vista el cambio de actitud registrado en la opinión pública, un cambio que podría facilitar a su vez otro en la lógica de la competencia imperante hasta fines del año pasado, favorable tanto a la protesta como a los planteos de la oposición.

Hasta entonces, bastaba que el gobierno blandiera sus dos argumentos básicos sobre el tema tarifas: “hacemos lo que hay que hacer” y “el problema es fruto de la pesada herencia” para que los incrementos quedaran acotados como posible fuente de conflicto y rechazo. Finalmente, no había más que pasar el mal trago. Y por cierto que la disposición social a hacerlo pasar fue bastante extendida y duradera. Pero desde que Macri ganó las legislativas y el kirchnerismo quedó relegado del foco de atención, ya no es tan fácil resolver las cosas con esas fórmulas. Ahora, la opinión, además de un giro en la atribución de responsabilidades, se ha vuelto más escéptica respecto a las ventajas de hacer nuevos sacrificios: mientras más habla Macri de que ya pasó lo peor y las cosas van para mejor, más argentinos pasan a creer que nada bueno nos espera de seguir como vamos. Es lógico que esta tensión estalle en el tema más complicado que tiene entre manos el gobierno, en el que el que las malas noticias no se patearon para adelante con deuda, ni se terminó de hacer el trabajo sucio.

La noticia más alentadora para el gobierno, frente a este cuadro, es que en caso de enfrentar nuevos embates en la materia contará con la experiencia necesaria para coordinar mejor sus pasos, tanto entre el Ejecutivo y el Legislativo como entre las distintas fuerzas que componen la coalición oficial.

La minicrisis vivida en estos días le enseñó a Cambiemos que hay desventajas en dejar afuera de las decisiones a parte de sus miembros y que los disensos internos no necesariamente son un problema sino que pueden ser un valioso recurso si se utilizan adecuadamente: le permitieron en este caso que fueran sus socios disidentes, radicales y lilitos, y no actores de oposición, los que expresaran el malestar y lo canalizaran en una reformulación de las políticas en marcha.

Y enseñó, también, que a un gobierno en minoría en el Congreso le resulta fundamental tener canales aceitados de comunicación con sus legisladores, para anticiparse o por lo menos no reaccionar tarde ante los lances de una oposición que, por más dividida que esté, tiene siempre la posibilidad de ponerlo en aprietos con la fuerza del número.

Fuente: TN (Buenos Aires, Argentina)

Acerca del autor
Marcos Novaro
Marcos Novaro
Es licenciado en Sociología y doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente es director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la UBA, del Archivo de Historia Oral de la misma universidad y del Centro de Investigaciones Políticas. Es profesor titular de la materia “Liderazgos, representación y opinión pública” y adjunto regular de la materia “Teoría Política Contemporánea”. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Entre sus libros más recientes se encuentran “Historia de la Argentina 1955/2010” (Editorial Siglo XXI, 2010) e “Historia de la Argentina Contemporánea” (Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2006).
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