19.7.2018
 
Artículos / Opinión
Gabriel C. Salvia
América Latina y el Mundial de la Democracia
Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
14 de junio de 2018
Esta oportuna iniciativa de la Fundación Bertelsmann contribuye a conocer un poco más sobre la realidad interna de los 32 países que juegan el mundial de fútbol en Rusia 2018, llamando la atención sobre algunos que tienen buen desempeño deportivo pero baja calidad política y social, como Argentina y Brasil, y en especial casos donde por las violaciones generalizadas a los derechos humanos deberían despertar sentimientos y comentarios por parte de la afición (la ciudadanía) para generar solidaridad democrática internacional con sus víctimas.
 

(The Global Americans) En el “Mundial de la Democracia”, solamente Costa Rica y Uruguay clasifican a los cuartos de final, mientras que cuatro países europeos avanzan a las semifinales:Alemania, Dinamarca, Suecia y Suiza.

Esta quiniela del mundial democrático surge de la iniciativa de la Fundación Bertelsmann que califica en cada uno de los 32 países que participan del mundial de fútbol en Rusia 2018 sus elecciones (jugadas), la libertad de expresión (hinchada), la protección de los derechos civiles (defensa), la inclusión social (espíritu de equipo) y la prevención de la corrupción (juego limpio).

Bajo este esquema la alineación de Argentina trae un “buen juego” pues “las elecciones son libres y justas con pocas restricciones”; una “buena defensa” gracias a que “los derechos civiles están protegidos, pero con serias restricciones”; una “buena hinchada” porque “la libertad de expresión está garantizada, pero la composición de los medios fuertemente polarizados es controvertida”. Por otro lado el país sudamericano refleja un “mediocre espíritu de equipo” debido a que “alrededor de un tercio de la población está excluida de la participación social dados los actualez niveles de pobreza y una alta desigualdad social. En cuanto al juego, este se califica como “mediocre” ya que “la corrupción es generalizada”.

Asimismo, Brasil tiene buen juego, buena hinchada, mediocre defensa, mediocre espíritu de equipo y mediocre juego limpio. Perú, quien después de 36 años calificó para un mundial, en el terreno democrático presenta un defectuoso espíritu de equipo y juego limpio. Por otro lado, la apuesta latinoamericana se concentra en Costa Rica y Uruguay, países que se destacan con el mejor desempeño regional.

De esta manera, en “El Mundial de la Democracia” Argentina cae derrotada con Islandia, superada en protección de los derechos civiles e inclusión social. Dinamarca golea a Perú, superándolo en todas las categorías de clasificación, especialmente en juego limpio (corrupción).

México, país electo junto con Estados Unidos y Canadá como anfitriones del mundial en 2026 y que tambien se jugará un partido democrático trascendental en julio de este año, además de perder por goleada con Suecia y Alemania, también es derrotado por Corea del Sur.

Panamá vence a Túnez, pero cae derrotado con Inglaterra y Bélgica. Colombia en cambio, es otro país latinoamericano que queda último en su grupo para el Mundial de la Democracia, superado por Polonia, Japón y Senegal.

En cuanto a los ocho grupos del mundial, el A es el menos democrático, con Rusia, Arabia Saudita, Egipto y un Uruguay que pasa fácil a los octavos de final. Por su parte, el grupo E es el más democrático, con Brasil, Suiza, Costa Rica y Serbia, pero quedando la verde-amarela afuera del mundial de la democracia en la primera ronda.

La final del Mundial de la Democracia la definen por penales Suecia y Suiza, quienes no se sacan diferencias en elecciones, libertad de expresión, protección de los derechos civiles, inclusión social y prevención de la corrupción.

Esta oportuna iniciativa de la Fundación Bertelsmann contribuye a conocer un poco más sobre la realidad interna de los 32 países que juegan el mundial de fútbol en Rusia 2018, llamando la atención sobre algunos que tienen buen desempeño deportivo pero baja calidad política y social, como Argentina y Brasil, y en especial casos donde por las violaciones generalizadas a los derechos humanos deberían despertar sentimientos y comentarios por parte de la afición (la ciudadanía) para generar solidaridad democrática internacional con sus víctimas.

Gabriel C. Salvia es Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).  

Fuente: The Global Americans

Twitter: @GabrielSalvia
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Periodista y activista de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Es autor de más de 200 artículos, investigaciones, informes, entrevistas a prestigiosas personalidades y productor de varios audiovisuales. Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos.

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista El poder legislativo y su gente, participó como comentarista de temas políticos y económicos en Radio América, fue productor periodístico del informativo económico de CableVisión Noticias y realizó varias entrevistas para el suplemento El Observador del diario Perfil. Sus columnas de análisis y opinión se publican regularmente en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires) y La Nación (Buenos Aires).

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