19.8.2018
 
Artículos / Opinión
Yoani Sánchez
Por una prensa sin silencios ni omisiones
Por Yoani Sánchez
Twitter: @yoanisanchez
16 de julio de 2018
(14ymedio) Los periodistas que laboran en medios oficiales están exigiendo mejores garantías para hacer su trabajo, pero muchos de ellos parten de la condición de que se eliminen otras fuentes informativas a las que consideran poco preparadas o ideológicamente censurables. Todos los periodistas reunidos en el Palacio de las Convenciones han incurrido en la falta de callar, mirar hacia otro lado y tratar de no incomodar al poder.
 

(14ymedio) Una lleva dos años sin empleo, el otro se fue a Miami y trabaja en uno de esos medios que el oficialismo llama “prensa imperialista”, mientras la tercera escribe efemérides para una radio local cubana y sueña con hacer reportajes de investigación. Los tres son periodistas graduados en las universidades de la Isla, los une el talento, las ganas de hacer y la frustración profesional.

Este viernes se inauguró en La Habana el congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) que reúne a 267 reporteros, editores, fotoreporteros y directores de informativos de todo el país. La cita está rodeada de expectativas que van de un extremo a otro: de sus acuerdos finales puede salir un impulso renovador para la prensa o una camisa de fuerza más estrecha para el ejercicio de la profesión.

Como en cada cónclave de la Upec, vuelven a repetirse en esta ocasión las demandas de hacer un periodismo más incisivo y apegado a la realidad, contar con mayor acceso a datos oficiales desde las redacciones, además de una autonomía editorial más amplia para los medios de prensa locales, junto al reclamo de modernizar un sector aquejado por los excesivos controles ideológicos y la precariedad material.

El congreso no ha podido evadirse de hacer una reverencia obligada al dedicar el encuentro a Fidel Castro Ruz, un depredador tenaz de la libertad de prensa y artífice principal de los mayores problemas que han lastrado al gremio en el último medio siglo. Pero, amén de estas formalidades más movidas por el oportunismo que por la fe, el encuentro tiene lugar en un escenario complicado.

Los periodistas congregados en el Palacio de las Convenciones intercambian criterios en un momento en que aumenta la censura contra el paquete semanal, se dictan nuevas trabas para la presentación de artistas en locales privados y crece el hostigamiento hacia los reporteros independientes. Hechos todos estos que apuntan a que el oficialismo quiere recuperar, con intimidación, el terreno que ha perdido en la distribución de contenido y noticias durante los últimos años.

La Upec se reúne, también, pocas semanas después de que asumiera el cargo de presidente Miguel Díaz-Canel, un funcionario que ha mostrado posturas ambivalentes hacia los medios. Por un lado los ha llamado a tocar de manera más profunda temas de la realidad y, por otro, se ha erigido como un implacable cancerbero de la prensa revolucionaria, satanizando y amenazando con acabar con los medios fuera del control del Partido Comunista.

En la cita podría consagrarse la nueva política informativa de una etapa en que el sistema, carente de resultados que mostrar y con una crisis económica que se profundiza, opte por seguir sustituyendo las realidades por titulares, refuerce el componente ideológico en los medios y demande de los profesionales de la prensa un nuevo compromiso de comportarse como “soldados de la pluma” y no como agudos informadores.

Por su parte, los periodistas que laboran en medios oficiales están exigiendo mejores garantías para hacer su trabajo, pero muchos de ellos parten de la condición de que se eliminen otras fuentes informativas a las que consideran poco preparadas o ideológicamente censurables.

Al otro lado, una parte del gremio, no representada en el congreso y constituida por periodistas que trabajan para medios independientes o gestiona sus propios espacios informativos, lleva años pidiendo una Ley de Prensa que garantice el ejercicio de la profesión más allá de los estrictos marcos oficiales. Buscan reconocimiento legal a su trabajo para no terminar con sus huesos en la cárcel.

Estos últimos son los grandes ausentes en el encuentro y los más afectados con sus posibles resultados. Cabe esperar que por estos días termine de cocinarse una política informativa que busca cerrar filas, arremeter contra quienes mantienen vínculos con la prensa independiente o que han osado fundar blogs, diarios y portales que tocan temas tabúes como la violencia en las calles, los excesos de la Seguridad del Estado, la corrupción administrativa o la contaminación ambiental, entre otros.

En contraste, ninguno de los asistentes al congreso de la Upec ha publicado sobre los problemas más urgentes que en las últimas semanas han estremecido la realidad de la Isla. ¿Al menos uno de ellos preguntó a Cubana de Aviación los detalles del acuerdo que llevaron a la aerolínea estatal a rentar a una compañía mexicana un avión plagado de irregularidades? ¿Indagaron sobre el espinoso tema de las indemnizaciones a las familias de las víctimas?

¿Cuál de estos delegados pujó para colarse en los debates de la nueva Constitución de la República que se desarrollan a puertas cerradas? ¿Han publicado al menos una línea sobre el robo de miles de dólares que sufrieron decenas de médicos cubanos en Venezuela? ¿Cuántos de ellos han pedido “autorización” a su jefe editorial para hacer un reportaje sobre la nueva ruta migratoria que está llevando a miles de cubanos a Chile, Uruguay y Brasil?

Este viernes, cuando el almanaque marcó los 24 años del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, en el que murieron 37 personas, entre ellas niños, que intentaban escapar del país ¿Cuál de los delegados al congreso pensó en escribir una nota, impulsar una investigación o levantar el teléfono y llamar a un ministerio en busca de respuestas? ¿Alguno ha pedido una entrevista con el nuevo jefe de Estado para preguntarle en qué consiste su programa de Gobierno?

Todas esas interrogantes se responden con una sola palabra: ninguno. Todos los periodistas reunidos en el Palacio de las Convenciones han incurrido en la falta de callar, mirar hacia otro lado y tratar de no incomodar al poder. El lema del congreso lo advierte: “La verdad necesita de nosotros”, se jactan con cierto toque de superioridad, cuando en realidad son ellos los que necesitan de la verdad y quienes deberían estar corriendo detrás de los hechos.

Fuente: 14ymedio (La Habana, Cuba)

Twitter: @yoanisanchez