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Artículos / Opinión
Carlos Fara
La persistencia del invierno
Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
2 de noviembre de 2016
(7 Miradas) Así como el gobierno leyó con astucia que triunfo electoral mata ajuste (debe ganar en la provincia de Buenos Aires, y eso implica postergar el tamaño del ajuste que había imaginado), necesita revisar su estrategia frente a la actitud empresarial. Porque consumo masivo mata cambio cultural. Es lo que hay...
 

(7 Miradas) Con los indicadores económicos de los últimos días, da la impresión que el clima económico se puso de acuerdo con el clima atmosférico. La primavera no termina de estallar (como le gustaría decir a Crónica), y el invierno no se termina de ir. La inflación sigue bastante por encima del 1,5 % mensual y el primer mes del último trimestre sigue con la misma pachorra que el resto del año, certificado por los datos de recaudación impositiva.

Sin embargo, las expectativas sobre el futuro no están mal. La consigna mayoritaria sobre la gestión del presidente es: “hay que darle tiempo”. El gobierno parece haber conseguido extender el crédito que estaba quemando velozmente pre fallo de la Corte Suprema sobre el tarifazo.

En esa línea, la aprobación de la tarea de Macri se ha estabilizado alrededor del 45 %, aunque esto implica que la desaprobación es mayoritaria. Con economía en recesión, con precios difíciles de domar y con una serie de errores políticos no forzados, se podría decir que el vaso está medio lleno.

Lo que sigue siendo un tema persistente -para los medios, el gobierno y el círculo rojo- es la distancia que existe en el empresariado argentino entre el optimismo declarado y las decisiones de inversión. Ahí la administración macrista se ha embarcado en una sistemática predicación sobre que “llegaron los buenos tiempos, inviertan! No sean mezquinos!”.

Claramente la lógica empresarial y de la opinión pública no siempre van de la mano. El/la que va en colectivo necesita creer que las cosas van a mejorar para su entorno, y prefiere aferrarse a la paciencia existencial para atravesar situaciones complejas. El/la que toma decisiones económicas se vuelve curiosamente más cauteloso/a (realista?) a la espera de datos concretos que lo/a muevan a pensar que el viento cambió definitivamente.

Todo esto obliga a revisar algunos supuestos respecto a las decisiones empresariales. Se parte habitualmente de la siguiente ecuación: seguridad jurídica + reglas de juego claras y estables + conducción económica racional (que controle la inflación, etc.) + dirigencia política market friendly = más inversiones (sobre todo de largo plazo). Y como más inversiones es crecimiento económico tarde o temprano, y eso trae empleo, la fórmula parece sencilla.

Sin embargo, la consabida fórmula no parece estar funcionando (las propias declaraciones de los funcionarios, sumado a los datos económicos, así lo atestiguan). Al menos no a la velocidad esperada. Por qué? Es largo de analizar (y esta es una columna política, no económica). Ahí es donde el gobierno recurre habitualmente a una expresión que ya tratamos hace algunas semanas: “hace falta un cambio cultural”.

Como van pasando las semanas (y los meses), volvemos sobre este punto: los cambios culturales -si es que fuesen aceptados por la sociedad- llevan tiempo (mucho). Y la estrategia para reactivar la economía no puede depender de un “cambio cultural” (ni el gobierno, ni los ciudadanos tienen tiempo para eso).

Moraleja: así como el gobierno leyó con astucia que triunfo electoral mata ajuste (debe ganar en la provincia de Buenos Aires, y eso implica postergar el tamaño del ajuste que había imaginado), necesita revisar su estrategia frente a la actitud empresarial.

Porque consumo masivo mata cambio cultural. Es lo que hay...

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

Twitter: @carlosfara
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
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