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Gabriel C. Salvia

¿La alegría ya viene en Cuba?

(Perfil) En el plebiscito que puso fin al régimen militar chileno la oposición pudo hacer campaña por el NO, incluso en los medios públicos, lo cual fue un factor fundamental. Muy diferente será el referéndum en Cuba. Solamente hay campaña oficial por el SI y desde el gobierno se advierte descaradamente que votar por la opción del NO es atentar contra el proceso de reforma constitucional.

Por Gabriel C. Salvia
Twitter: @GabrielSalvia
16 de febrero de 2019
 

(Perfil) El próximo 24 de febrero el gobierno cubano someterá a referéndum un proyecto de reforma constitucional que mantiene el actual régimen de partido único y el carácter “irreversible” del sistema socialista. Ese día los ciudadanos cubanos podrán optar por SI o por NO a la propuesta oficialista, en una convocatoria que algunos opositores ven como amañada y otros como la primera oportunidad de competencia política en 60 años.

¿Pero acaso esta dictadura implacable, que sobrevivió a tantos presidentes de Estados Unidos y hasta salió indemne de su alianza con la dictadura militar argentina, será tan torpe como para dejar en evidencia un rechazo importante a la revolución? Y no se trata del “milagro” que triunfe el NO, sino que esa opción refleje que un porcentaje no menor de los ciudadanos cubanos se expresó en contra del régimen de partido y pensamiento único. 

En efecto, tan solo un quince por ciento de votos por el NO implicaría blanquear que en Cuba hay –por lo menos- un millón de personas que se oponen al sistema, cuando la dictadura de los Castro siempre trató de mostrar un apoyo unánime acusando a sus opositores internos de ser una minoría insignificante y calificándolos como agentes extranjeros, algo característico de este tipo de regímenes.

Y aunque muchos responsabilizan al embargo norteamericano a Cuba para intentar exculpar la violación de derechos humanos por parte del castrismo, lo cierto es que esta dictadura cumplió sesenta años en el poder porque ejerce un control represivo muy aceitado combinado con la complacencia internacional de la que goza.

Tan es así que los mismos gobiernos de América Latina, e incluso la Unión Europea, que expresaron acertadamente que no reconocen al ilegítimo gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, no han realizado ningún cuestionamiento al proceso que llevó a Miguel Díaz Canel como presidente de Cuba sucediendo a Raúl Castro y tampoco se les ocurrirá hacerlo con un referéndum constitucional que no respeta la más mínima garantía de probidad electoral. 

Al respecto, vale la pena recordar que el 5 de octubre de 1988 la dictadura militar chilena se sometió a un plebiscito para decidir por SI o por NO la continuidad del general Augusto Pinochet por ocho años más en el poder y terminó en la derrota del régimen militar, abriendo así el paso al restablecimiento de la democracia en Chile. 

A diferencia del referéndum para aprobar una Constitución propuesta por el pinochetismo en 1980, el plebiscito de 1988 en Chile se realizó con todas las garantías. A tal punto que resultó adverso para el gobierno: la opción NO de la oposición cosechó un 56% de los sufragios bajo el lema de campaña “Chile, la alegría ya viene”.

En el plebiscito que puso fin al régimen militar chileno la oposición pudo hacer campaña por el NO, incluso en los medios públicos, lo cual fue un factor fundamental. 

Muy diferente será el referéndum en Cuba. Solamente hay campaña oficial por el SI y desde el gobierno se advierte descaradamente que votar por la opción del NO es atentar contra el proceso de reforma constitucional. Y si bien los ciudadanos podrán presenciar el escrutinio, ya ha pasado en la última farsa electoral del 2017-18 en Cuba que los opositores fueron impedidos de salir de sus domicilios, resultaron arrestados en la vía pública o les negaron el ingreso al lugar de votación para fiscalizar.

Sin embargo, es un buen momento para que la alegría llegue a Cuba porque es demasiado obvia la contradicción de gobiernos y organismos condenando a Nicolás Maduro y al mismo tiempo ignorando la perpetuación antidemocrática del castrismo. Y los primeros que lo tendrían que hacer notar son los demócratas venezolanos, que además conocen en carne propia el rol del régimen cubano en la instauración de una dictadura en su país. 

Fuente: Perfil.com (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia

Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

Analista político y activista de derechos humanos enfocado en la solidaridad democrática internacional. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Integra el Comité Directivo del proyecto Solidaridad Democrática de Forum 2000 (República Checa).

Compiló los libros “La experiencia chilena: consensos para el desarrollo” (CADAL, 2005), "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (Konrad Adenauer Stiftung, México, 2011), "Diplomacy and Human Rights in Cuba" (Christian Democratic International Center, Suecia, 2012), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (CADAL/KAS, 2013) y "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (CADAL/KAS, 2014). Es autor del libro "Bailando por un espejismo: Apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner". Es co-autor de una publicación con dos propuestas de reforma al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Ha asistido a las conferencias del World Movement for Democracy (WMfD) en Lima, Seúl y Dakar. Participó como expositor en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos. En dos ocasiones fue declarado "inadmisible" por autoridades migratorias: el 27 de enero de 2014 llegó a La Habana para participar en un evento alternativo a la Cumbre de la CELAC, fue declarado "inadmisible" y embarcado a Buenos Aires vía El Salvador. En 2015 fue declarado "inadmisible" por Migraciones de El Salvador luego de interceder por colegas cubanos impedidos de ingresar al país para asistir a un evento de la Comunidad de las Democracias. 

Como periodista realizó colaboraciones e investigaciones en la revista "El poder legislativo y su gente", participó como comentarista de temas políticos y económicos en "Radio América", fue productor periodístico del informativo económico de "CableVisión Noticias" y realizó varias entrevistas para el suplemento "El Observador" del diario Perfil. Actualmente, sus columnas se publican en Global Americans (Estados Unidos), Perfil (Buenos Aires), Clarín (Buenos Aires)  y La Nación (Buenos Aires). También ha publicado en El País (España) y ha sido entrevistado en varias oportunidades por CNN en Español.

Twitter: @GabrielSalvia