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Alejandro Di Franco

Las contradicciones en la integración del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Las causas que parecen explicar la membresía del consejo pasan menos por la calidad democrática de los países y más por los mecanismos de eleccion por región y por la capacidad de negociación de los países. De esta manera, no se cumple la aspiracion original de Kofi Annan de crear un organismo que promueva y proteja los derechos humanos alrededor del mundo.

Por Alejandro Di Franco
Twitter: @Aledifranco98
8 de noviembre de 2019
 
 Consejo de Derechos Humanos de la ONU

En los últimos años, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha sido sujeto de crecientes controversias: desde las críticas de Israel hacia una alegada parcialidad del organismo, a la retirada de Estados Unidos en junio del año pasado. Los cuestionamientos volvieron hace unas semanas cuando Venezuela resultó elegida (por 105 votos) a este Consejo para el período 2020-2022, activando peticiones para expulsarla (como fue el caso de UN Watch) y llevando a que varios países de la región se expresaran en contra de su elección, como fue el caso de Brasil, Colombia, Argentina y Chile.

Sin embargo, una simple vista a la conformación de este organismo puede llevar a otras críticas. Los estados miembro (tanto actuales como históricos) no son especialmente países que se caractericen por una trayectoria impecable en derechos humanos.

Si consideramos solo el grupo latinoamericano del Consejo, vemos que muchos de los paises que más años estuvieron no son precisamente los más democráticos. Por ejemplo, Cuba es el que lidera la región en años: el único año en el que no formó parte fue el 2013, con lo cual estuvo 12 años, la máxima cantidad permitida. Venezuela, por otra parte, con un régimen que ha estado en decaída en cuanto a derechos humanos desde la creación del organismo en 2006, fue miembro durante tres períodos.

Del otro lado, algunas de las democracias más reconocidas no tuvieron este éxito. Costa Rica, el candidato de este año que no logró un asiento, solo estuvo durante un período. Uno de los casos tan sorprendentes como el de este año se dio en el 2013 cuando Cuba resultó electa (con 148 votos) junto con México (con 135 votos) y quedó afuera Uruguay (93 votos), cuando este último país tiene una reputación por su calidad institucional que la posiciona como una de las 20 democracias plenas según The Economist.

Por otra parte, otros casos parecen más cercanos a lo que uno esperaría: Nicaragua sólo fue miembro por tres años, y países con problemas democráticos como Bolivia solo estuvieron por dos mandatos.

¿Qué países de la región nunca fueron miembros? Uno de ellos fue Colombia, que por lo menos desde el 2015 no se postuló en ninguna de las elecciones. En Centroamérica estan los casos de Honduras y Belice, ambos con distintos grados de democratización.

Lo interesante es ver cómo el caso del grupo latinoamericano se compara con el de otras regiones. Si se cruzan los datos del mapa de miembros del Consejo con el mapa de “Freedom in the World” de Freedom House, se ve que los miembros del grupo occidental actuales e históricos tienen una reputación mucho más intachable: de sus 7 miembros actuales, el 100% de ellos son catalogados como países libres. El caso opuesto es el de los grupos africano y asiático, que están del otro lado del espectro: Africa, de sus 13 miembros, solo 3 de ellos (alrededor de un 23%) son libres (los valores se repiten para los parcialmente libres), mientras que 7 de sus integrantes (o un 53%) son países directamente catalogados como “no libres). La región asiática presenta valores similares, con un 50% de miembros no libres, pero valores aun menores de cantidad de países libres (solo el 14%) y mayor número de parcialmente libres (un 35%).

Si abandonamos el enfoque por regiones y vemos al organismo en su conjunto, observamos que el 44% de sus miembros son países libres (un porcentaje considerable pero que no llega a ser una mayoría), mientras que 23% son parcialmente libres y el 31% son países “no libres”. Mirándolo desde esta perspectiva el futuro de este organismo puede parecer desolador, si tomamos en cuenta el hecho de que este año fueron elegidos países como Libia y Sudán o Venezuela, mientras que países como el Reino Unido se van y otros como Costa Rica directamente no son electos. Sin embargo, también hubo buenas noticias: algunos integrantes con un largo historial no democrático abandonan el Consejo este año porque no pueden ser reelectos por más de un período consecutivo, como Cuba, China y Arabia Saudita; al tiempo que entran otros como Japón o Corea del Sur.

Ante este panorama, las causas que parecen explicar la membresía del consejo pasan menos por la calidad democrática de los países y más por los mecanismos de eleccion por región y por la capacidad de negociación de los países. De esta manera, no se cumple la aspiracion original de Kofi Annan de crear un organismo que promueva y proteja los derechos humanos alrededor del mundo, cosa que se complica cuando muchos de sus miembros no lo hacen ni siquiera puertas adentro.