El portal informativo de
 
Artículos / Opinión
Carlos Fara

¿Con o sin el peronismo?, el gran dilema de la oposición

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
23 de febrero de 2006
 

Cuando se piensa en la elección presidencial de 2007, hay que imaginar quién es la mejor contrafigura respecto a Kirchner (ya sea Néstor o Cristina). En términos generales, si uno ve a un presidente con un liderazgo fuerte / vertical / cerrado, de base más popular, justicialista, corrido a la centro izquierda, debería pensar que el molde contrario implicaría a alguien no justicialista, con inserción en los sectores medios, con un liderazgo más abierto / horizontal, y ubicado del centro a la derecha. Esto es así, al menos en teoría. Si esta hipótesis fuera correcta, Carrió tendría menos posibilidades que Macri.

Sin embargo, en la práctica las hormas perfectas no existen, y entonces empiezan a identificarse fortalezas y debilidades de las alternativas, en función de lo que seguramente será un Kirchner como candidato oficialista en el próximo turno.

Aquí empiezan los dilemas sobre las estrategias de la oposición, particularmente del centro derecha. Los últimos movimientos entre Sobisch y Macri, y las reticencias de López Murphy, generan interrogantes sobre cuál de los tres es el mejor para enfrentar al presidente.

¿Quién es el mejor de los tres?

Sin duda que Macri, ya que es el más conocido, el que posee mejor imagen, y el que ha construido un mejor posicionamiento en función de su triunfo en la Capital. Sobisch es el menos conocido, y por lo tanto difícil de evaluar en el corto plazo. López Murphy, luego de su derrota en la provincia de Buenos Aires, quizás haya empezado a despedirse de sus posibilidades presidenciales para 2007.

Esta posición favorable del boquense viene desde hace mucho tiempo, quien además en el momento previo a la elección de 2003 superó en imagen positiva a Carrió.

Sobisch también triunfó, pese a que el gobierno nacional le armó un frente electoral variopinto. Pero como es lógico, esa victoria no tenía la repercusión nacional que sí tuvo la del líder de Compromiso para el Cambio.

El pobre resultado del referente de Recrear hizo que se volvieran abstractas las especulaciones acerca de qué hubiese pasado si el peronismo no se presentaba dividido. Su quinto lugar ni siquiera lo ubica como mártir de la historia.

¿Hizo bien Macri en aliarse con Sobisch, sabiendo de la reticencia de López Murphy?

Esa sociedad de tres parece imposible, partiendo del hecho de que son dos ethos de la política diferente. Al ex radical le resulta revulsivo pensar en aliarse a sectores del peronismo no kirchneristas para armar una entente opositora, y los otros dos que creen que sin esos grupos no hay ninguna alternativa de poder válida. En otros términos: sin algún peronismo, no hay llegada al poder posible.

No solo es un tema de visiones, sino también de electorados. No se pueden sacar conclusiones aún sobre la penetración de Sobisch, pero claramente Macri es más universal que el ex ministro de la Alianza, porque lleva dos comicios en los cuales logra captar sectores populares -justicialistas- además de medios y altos, sin parámetro ideológico clásico. López Murphy es solo una expresión del medio para arriba en la pirámide social, y de no peronistas, además del sesgo ideológico liberal. Esas condiciones sociológicas hacen que las visiones de construcción política sean también divergentes.

El punto es que a Macri se le escapan algunas cosas que sí puede recoger "el  bulldog", mientras que no queda claro qué aporta el neuquino, además de una provincia chica. Es por eso que algunos se preguntan si la jugada con Sobisch tuvo sentido. Sin embargo, siempre parece más saludable adherirse a un ganador que a un perdedor -por la imagen de poder que eso transmite- y ahí cobra sentido la reciente foto con Sobisch. Si a eso se le suma el eterno convoy de los partidos provinciales, el cóctel se vuelve atractivo.

En ese marco ¿a Macri el conviene ser candidato a jefe de gobierno o candidato a presidente? Es la pregunta del millón. Para algunos, como ven difícil que el presidente de Boca gane la jefatura de la ciudad en 2007, piensan que es mejor perder con Kirchner y quedar posicionado para 2011. Otros, en cambio, si bien visualizan dificultades para reemplazar a Ibarra en el distrito, consideran qué no se puede llegar al cargo mayor sin haber pasado por escalas intermedias ejecutivas.

Fuera del ´83, que era un escenario muy especial, luego siempre se efectuaron dueños de distrito, con experiencia ejecutiva: Menem vs. Angeloz, Menem vs. Bordón y Massaccesi, De la Rúa vs. Duhalde, y Menem vs. Kirchner. En Argentina, al ser un país federal, el control territorial tiene un peso significativo, y es lo suficientemente grande como para cederle el mando a alguien que nunca haya administrado. Es poco posible que aquí se impongan outsiders "non stop".

Desde ese punto de vista, Macri debería juntar pergaminos en la jefatura de gobierno, para luego pensar en la presidencial. Claro que una nueva derrota para el cargo puede dejarlo fuera de carrera para cualquier alternativa en 2011.

Las lógicas de la historia están cambiando, pero no tanto como para pasarlas por alto.

 

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara