Artículos / Opinión
Patricio Navia

Alan García en Chile

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
23 de junio de 2006
 

Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=1045

El contexto que rodea la visita del Presidente electo Alan García a Chile subraya lo dramáticamente distinto que será su segundo periodo en el poder respecto a su primer quinquenio como mandatario del Perú. Porque las relaciones entre ambos países pasan por un excelente momento—pese a las evidentes dificultades y a los complejos desafíos—García y la Presidenta de Chile Michelle Bachelet pueden sentar las bases de una relación de cooperación que puede resultar tremendamente beneficiosa política y económicamente para ambos países en lo que resta de esta década.

En 1985, García asumió el poder en medio de una crisis económica. EL grupo guerrillero Sendero Luminoso se constituyó, junto a la hiperinflación, en una destructora pesadilla para su gobierno. Cuando García llegó al poder, Chile vivía los últimos años de la dictadura militar de Augusto Pinochet. A diferencia del Perú, Chile pasaba por una buena situación económica, las tasas de crecimiento eran sostenidas y aunque la pobreza alcanzaba a casi la mitad de la población, las expectativas del retorno de la democracia habían llevado a los partidos de oposición a aunar esfuerzos para crear la exitosa Concertación, coalición que ha gobernado Chile ininterrumpidamente desde 1990.

Veintiún años después, García vuelve al poder en circunstancias totalmente diferentes. El modelo de libre mercado ha permitido el crecimiento sostenido de su país, pero la mala distribución de las oportunidades y de la riqueza tiene a más de la mitad de los peruanos sumidos en la pobreza. Si bien las cuentas fiscales están en orden, el estado no está capacitado para implementar exitosamente programas que reduzcan la pobreza y mejoren la estructura de oportunidades. Aunque Sendero Luminoso ya no es amenaza, el descontento y la frustración se extienden a amplios sectores de la población. García ha dicho que quiere seguir el mismo camino que tomó Chile, profundizando un modelo de libre mercado pero incorporando programas sociales que combatan la pobreza y extiendan los beneficios del crecimiento a todos.

Pero sabiendo que la frustración ha alimentado el nacionalismo, García también ha dicho que Perú necesita ganarle a Chile usando las mismas herramientas que utilizó Chile. Aunque suene sólo a retórica, la apuesta de García puede terminar favoreciendo tanto a Chile como a Perú. Por años, Chile ha sido el principal receptor de inversiones extranjeras en el pacífico sur americano, pero el comercio con los países vecinos ha crecido a un ritmo demasiado lento. Si Perú se lanza a una carrera por captar la inversión y concentrar el desarrollo minero, pesquero y agrícola, Chile inevitablemente se verá obligado a trabajar con más ahínco.

La competencia mejorará la competitividad de ambos países. Al competir, tanto Chile como Perú se fortalecerán. Mejor aún, el intercambio comercial entre ambos países aumentará y los beneficios podrán ser compartidos por todos si García en el Perú y Bachelet en Chile cumplen sus promesas de crecimiento con oportunidades para todos.

Si bien hay cuestiones pendientes—como el juicio de extradición en Chile contra el ex presidente Alberto Fujimori que ya lleva más de siete meses en el país o cuestiones pendientes sobre libros robados por tropas chilenas en la Guerra del Pacífico de 1879—y las negociaciones para un acuerdo de libre comercio no han progresado más allá de declaraciones de buena intención, la relación entre ambos países tiene más altos que bajos y Chile no ocultó su favoritismo por García durante la reciente campaña presidencial en Perú.

Por eso, cuando aterrice en Santiago, Alan García experimentará con singular fuerza la enorme distancia que separa su primera experiencia en el poder con esta nueva oportunidad. El próximo presidente peruano sabe que en la medida que la relación con Chile esté marcada por la sana competencia en la implementación de libre mercado y la colaboración en cuestiones de política regional, aumentarán las posibilidades de que el suyo sea un legado exitoso y que su segundo gobierno se recuerde como uno de los mejores de la historia de su país. Cuando le resta poco más de un mes antes de iniciar su periodo, García viene a Chile para enviar una señal más de que su segundo gobierno será radicalmente diferente a aquel de hace veinte años.

La competencia económica también puede crear espacios para colaboración en otros frentes. Porque Bachelet y García se identifican con la izquierda, los dos presidentes podrán explorar la creación de un eje político alternativo en la región (que incluya a Brasil) que contribuya a reducir las tensiones que ha producido el enfrentamiento entre Washington y Caracas. Ni García ni Bachelet se declaran aliados de George W. Bush ni tampoco han demostrado cercanía con Hugo Chávez.

Aunque criticó abiertamente a García en la campaña y se declaró “michellista” (para expresar su admiración por la mandataria chilena), Chávez sabe que Bachelet tiene mucho más en común con García que con él. Por eso, para evitar caer víctimas de los avatares de las tensiones entre Bush y Chávez, García y Bachelet explorarán la posibilidad de crear un frente común que promueva una vía alternativa capaz de construir lazos con Bush y Chávez a la vez. Porque Bachelet está en mejor posición para impulsar dicho frente alternativo regional, y porque García se beneficia también de un enfriamiento de las tensiones de su país con Venezuela, los intereses de los mandatarios de Perú y Chile están alienados en la misma dirección tanto en cuestiones políticas como en asuntos económicos.

Fuente: www.Infolatam.com - 22 de junio 2006

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia