Artículos / Opinión
Patricio Navia

Los desafíos de Ortega

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
13 de noviembre de 2006
 

Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=2035

Para que su segundo periodo deje el legado positivo que desesperadamente necesita Nicaragua, Ortega tendrá que enfrentar exitosamente cuatro desafíos. A menos que evidencie haber aprendido las lecciones de la historia y logre demostrar habilidades y fortalezas hasta ahora desconocidas, sus probabilidades de éxito parecen escasas.

Primero, Ortega debe convencer a la opinión pública de su país que la suya fue una victoria legítima. Porque alrededor de un 60% de los nicaragüenses apoyaron a otros candidatos presidenciales, Ortega no iniciará su periodo con apoyo mayoritario. Ya que en buena medida el llegar a la presidencia con el 40% de los votos fue producto de una cuestionable y poco transparente negociación política con el ahora encarcelado ex presidente Arnoldo Alemán, Ortega tiene los votos suficientes para llegar al palacio presidencial, pero ahora necesitará ganarse la legitimidad frente al electorado, especialmente aquellos que temen el retorno del sandinismo, y la inestabilidad a la que asocian a Ortega. Las declaraciones de Ortega cuando se confirme su victoria y los primeros nombramientos que haga en su gabinete indicarán claramente si Ortega quiere buscar el apoyo mayoritario o si intentará gobernar solamente con el apoyo del sandinismo duro.

Segundo, Ortega debe apaciguar las preocupaciones de la comunidad internacional. En su primer mandato, marcado por la guerra fría y el conflicto con los contras, Ortega tuvo un deficiente manejo económico. Con una inflación que superó el 30.000% anual, el país sufrió tanto los embates de la guerra como el deplorable e irresponsable manejo económico del sandinismo. Al igual como han hecho otros líderes de izquierda que han llegado al poder, Ortega puede demostrar que ha aprendido la lección y que para poder producir más distribución de la riqueza, necesita primero demostrar que es capaz de demostrar responsabilidad fiscal. Nuevamente, sólo Ortega puede calmar las justificables preocupaciones de aquellos que piensan que Nicaragua nuevamente se deslizará por el sendero de la inflación alta y el irrespeto a las reglas del juego de los mercados internacionales.

Tercero, Ortega debe mejorar rápidamente las relaciones con el gobierno de Estados Unidos. Porque Washington ha tenido una influencia excesiva pero real sobre Nicaragua, no tiene sentido producir innecesarias confrontaciones con Estados Unidos. Si bien los recuerdos de la guerra fría tensionan las relaciones en ambos lados, Ortega puede demostrar con un discurso conciliador que está más que dispuesto a iniciar una nueva etapa en la relación con Washington. La mediación de potenciales aliados de Nicaragua que además tienen buenas relaciones con Estados Unidos es el camino a seguir para Ortega. El presidente Lula de Brasil, la presidenta socialista Bachelet en Chile o el también chileno José Miguel Insulza, secretario general de la OEA son candidatos naturales para contribuir a mejorar las deterioradas relaciones del sandinismo con Washington.

Finalmente, Ortega necesita tomar medidas inmediatas para producir mayor crecimiento económico en la empobrecida Nicaragua. La creación de empleos está directamente relacionada con un aumento en las exportaciones de Nicaragua. El desarrollo de infraestructura permitirá al país ser más competitivo y eventualmente ayudará a atraer turismo a ese bello país. La estabilidad política y social y una infraestructura adecuada son las principales aliadas del turismo en el Caribe. Nicaragua puede buscar el desarrollo porque tiene recursos naturales abundantes para convertirse en un paraíso turístico regional. Los grandilocuentes sueños de un nuevo canal que, aprovechando el gigantesco Lago Nicaragua, una al pacífico y al atlántico sólo será realidad si el país primero demuestra capacidad para desarrollar infraestructura y atraer poco a poco más inversión extranjera.

Los desafíos de Daniel Ortega son enormes y difíciles de alcanzar. Todo parece ir en contra del próximo gobierno. Un país empobrecido y políticamente dividido será gobernado por un Presidente cuya memoria y trayectoria polariza aún más. Pero Nicaragua no tiene tiempo para perder. Oficialmente, más del 60% de la población vive en la pobreza. Si quiere que el suyo sea un recuerdo de un Presidente realizador que logró transformar a su país, Ortega debe primero demostrar que es capaz de ganarse la confianza de sus otrora enemigos y adversarios y de la comunidad internacional que se ha acostumbrado a ver en Nicaragua un país plagado por la pobreza, la corrupción y la desesperanza.

Fuente: www.infolatam.com

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia