Artículos / Opinión
Patricio Navia

Fin de temporada electoral

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
18 de diciembre de 2006
 

Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=2434

Desde que el 18 de diciembre de 2005 los bolivianos escogieran por abrumadora mayoría a Evo Morales como su presidente, 10 países de América latina concurrieron a las urnas para dirimir contiendas presidenciales. Fue la primera vez en la historia que se celebraron tantas elecciones presidenciales en la región. Hay importantes lecciones que se deben aprender para lograr que los periodos de los mandatarios electos no se vean abruptamente interrumpidos por crisis sociales y políticas y, más importante aún, sus legados contribuyan tanto al desarrollo económico como a la consolidación de la democracia en sus países.

Entre el 18 de diciembre de 2005 y el 3 de diciembre de 2006, 10 de los 18 países que componen América latina concurrieron a las urnas para escoger presidentes. Además de Brasil y México, los dos países más grandes y más poblados de la región, los habitantes de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Perú y Venezuela escogieron nuevos líderes o re-eligieron a sus presidentes en ejercicio. En total, más del 75% de los habitantes de la región tuvo la oportunidad de emitir votos en una contienda presidencial. De los países más poblados, sólo Argentina no celebró elecciones presidenciales en 2006.

Si bien muchos países de la región tienen periodos presidenciales de 4 años (Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica y Ecuador), otros celebran contiendas cada 5 años (Bolivia, Nicaragua, Perú) y dos (México, Venezuela) lo hacen cada 6 años. Por eso, técnicamente, sólo cada 30 años se producen tantas coincidencias en el calendario electoral de América latina. Pero hace tres décadas muchas de las naciones de la región tenían gobiernos autoritarios y, lo que es aún peor, la estabilidad y la continuidad no han sido las principales características de las experiencias democráticas recientes en América latina. De hecho, en dos (Ecuador y Bolivia) de estos 10 países, los presidentes electos la última vez no pudieron concluir sus periodos. En otros dos (Nicaragua y Venezuela), hubo tal inestabilidad política que los líderes electos en la última ronda electoral estuvieron a un paso de ser removidos de sus cargos.

Para que la democracia en la región sea más estable y de mejores resultados, hay varias experiencias de la temporada electoral que deben ser aprendidas. En cinco de las 10 naciones ganaron los candidatos de los gobiernos que ya estaban en el poder. De hecho, los tres presidentes que se presentaron a la re-elección (Álvaro Uribe en Colombia, Lula da Silva en Brasil y Hugo Chávez en Venezuela) resultaron vencedores. En Chile, la coalición centro-izquierdista Concertación se mantuvo en el poder mientras que el gobernante centro-derechista PAN hizo lo propio en México. En Ecuador, Perú y Bolivia los gobernantes salientes no tenían candidatos presidenciales en la contienda. Sólo en Nicaragua y Costa Rica los partidos en el poder fueron derrotados. La buena situación económica por la que atraviesa América latina contribuyó al éxito de los gobiernos titulares.

Pese a los altos niveles de desigualdad que caracterizan a la región, el buen desempeño económico es constantemente premiado por un electorado que si bien puede querer mayor justicia social, también desea mejores oportunidades económicas. Realizar campañas electorales mostrando mejoras en el empleo sigue siendo una poderosa herramienta electoral. Los nuevos gobiernos debieran poner especial énfasis en la creación de oportunidades laborales. Esto consolidará la democracia y también, por cierto, facilitará futuros éxitos electorales de los gobiernos en el poder.

Todos los países donde los gobiernos titulares tuvieron buenos resultados electorales—especialmente Chile, Colombia, Brasil, México y Venezuela—han visto el diseño e implementación de programas sociales altamente enfocados a subsidiar la demanda de sectores especialmente necesitados. Programas como Bolsa Familia en Brasil, el Programa Puente de Chile Solidario en el país del sur, Progresa-Oportunidades en México y las Misiones del gobierno de Chávez en Venezuela han logrado reemplazar ineficientes y costosos programas de subsidio a la oferta por programas de subsidio a la demanda enfocados en los más necesitados. El electorado de los sectores más desposeídos ha premiado estos esfuerzos en las urnas. Si bien estos programas también pueden ser utilizados para el clientelismo político, su diseño y aplicación es fundamental para avanzar decididamente en la reducción de la pobreza y la exclusión que caracteriza a la región.

Finalmente, la amenaza de populismo en la región no debe ser sobredimensionada. El populismo tiene que ser entendido mucho más como un síntoma de la exclusión que como un mal en sí mismo. En la mayoría de los países los candidatos populistas que resultaron electos derrotaron a candidatos que, aunque tuvieran diferentes visiones económicas, también realizaron campañas profundamente populistas. Tanto en Venezuela como en Ecuador, los candidatos ganadores no pueden ser considerados como más populistas que los derrotados. En otros países, como Perú e incluso Nicaragua, los ganadores realizaron menos promesas populistas que los candidatos derrotados. Finalmente, en países como México, los candidatos abiertamente populistas fueron derrotados. El populismo seguirá siendo una amenaza presente en la región y la democracia seguirá siempre amenazada por el fantasma de la demagogia mientras persistan los enormes niveles de exclusión y desigualdad. Pero el electorado latinoamericano nos enseñó en 2006 que está dispuesto a apoyar candidaturas moderadas, que promuevan un cambio razonable y necesario y que, mejor aún, hayan demostrado un compromiso con reformas económicas que contribuyan al crecimiento económico, a la creación de empleo y al fortalecimiento de las instituciones democráticas.
 
Fuente: http://www.infolatam.com/analisis.php?id=2434

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia