Artículos / Opinión
Patricio Navia

Deslucido y tardío viaje

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
8 de marzo de 2007
 

La visita del presidente Bush a América latina es un intento tardío y tímido por mejorar la imagen internacional del debilitado mandatario estadounidense. Más que una señal de preocupación por América latina, esta visita debe entenderse como una evidencia del difícil momento por el que atraviesa hoy Bush en el mundo. A dos años de finalizar su mandato, el legado de la administración Bush para América latina no puede ser catalogado sino como deslucido.

Sólo unos días antes del 11 de septiembre de 2001, el presidente mexicano Vicente Fox llegó a Washington en visita de estado. Su amigo, el presidente de Estados Unidos George W. Bush lo agasajó con entusiasmo. Una cena de estado y una memorable declaración sobre la primera importancia de México en la agenda internacional de Estados Unidos hacían pensar que las relaciones entre Washington y América latina se mantendrían por el buen camino que tomaron durante los 8 años de Bill Clinton en la Casa Blanca. Pero después del 11 de septiembre, Estados Unidos pareció olvidar a sus vecinos del sur. El sentimiento anti-estadounidense en América latina también aumentó y las relaciones lisa y llanamente se enfriaron.

La rápida y entusiasta aceptación de Washington al frustrado golpe militar contra Hugo Chávez en Venezuela en 2002 hizo recordar a muchos la lógica de buenos y malos que prevaleció durante la guerra fría. Si bien Estados Unidos firmó un acuerdo de libre comercio con Chile, la meta de alcanzar un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005 no se logró. Ese fracaso debe ser entendido como resultado tanto de la falta de interés por parte de Brasil como la falta de liderazgo por parte de Washington para responder al inmenso interés en promover el libre comercio por parte del resto de los países de la región. La negativa estadounidense a revisar los abultados subsidios a su sector agrícola fue suficiente para que el escepticismo de Brasil se propagara por la región. Al final, las negociaciones para lograr acuerdos con América Central, algunos países del Caribe, Colombia, Perú y Uruguay fueron premios de consuelo—y en varios casos ni siquiera hay certeza de que se conviertan en realidad—frente al monumental fracaso del ALCA.

Es cierto que la responsabilidad no recae exclusivamente en Washington. Muchos países de América latina no avanzaron decididamente en reformar sus economías y consolidar su relación con Estados Unidos. Pero incluso los más ardientes defensores de la política estadounidense reconocen que América latina no ocupó un lugar de importancia en la agenda de esta administración republicana. Si bien George W. Bush visitó brevemente Chile en noviembre de 2004, fue en el contexto de una cumbre del Asía-Pacífico (APEC). Pese a que su administración comenzó mirando y hablando del sur, el legado de George W. Bush en las relaciones interamericanas ha sido de los más pobres en las últimas décadas. Pero así y todo, Bush sabe que Latinoamérica es una de las regiones donde todavía hay posibilidades de avanzar una agenda que fortalezca la reputación internacional de Estados Unidos. Por eso Bush se arriesga a viajar a la región, para demostrar que su país no está tan aislado en el mundo como dicen sus críticos.

No obstante, ya que resulta improbable que Bush logre el apoyo necesario para relanzar la iniciativa de ALCA antes del fin de su periodo, su visita a América latina no podrá tener al libre comercio como el principal tema de la agenda. Incluso en su viaje a Brasil, la ambigua posición de Bush respecto a la inconveniencia de mantener los subsidios a los productores estadounidenses de etanol—dañando así las oportunidades para los productores brasileños—hará que el tema de libre comercio resulte más incómodo para Washington que para los países latinoamericanos que visitará Bush. Si bien las visitas a México y Colombia harán inevitable que Bush hable de migración y de la guerra contra las drogas, el principal tema en la agenda de Bush será la consolidación democrática. Pero ahí el mandatario estadounidense corre un riesgo. Debido a que este viaje parece inducido por una reacción a la variable popularidad de Hugo Chávez en la región, Bush corre el riesgo de ‘chavizar’ su paso por América latina. Si lo hace, habrá caído en el juego del mandatario venezolano.

Pero para no hacerlo, Bush deberá poner otros temas en la agenda. Ahí es donde está el enorme desafío para el mandatario estadounidense. Las complicaciones que genera en su propio país discutir temas de migración y libre comercio, y el hecho que el tema de la guerra contra el narcotráfico se circunscriba principalmente a Colombia y México, hacen difícil la búsqueda de temas alternativos para la agenda. En un discurso preparatorio para la visita, Bush habló de un fondo de 75 millones de dólares para becas de estudio de inglés para profesores de América latina. Si bien constituye una cantidad insuficiente para producir un cambio real, el anuncio parece anticipar el nuevo tema que intentará poner Bush en la agenda de las relaciones inter-americanas, la mejora en la calidad de la educación (aunque la mayoría de los países de la región ya reconocen la importancia de mejorar la calidad de la educación). Si logra acuerdos que permitan avanzar para mejorar la calidad de la educación, este viaje tendrá algunos resultados positivos para América latina y para el reposicionamiento del gobierno de Bush en el mundo. De lo contrario, este tardío viaje solo subrayará lo debilitada que está la Casa Blanca hoy cuando aún le quedan dos años de gobierno a George W. Bush.

Fuente: Infolatam

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia