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Andrés Cañizález

La carta a Últimas Noticias

Por Andrés Cañizález
Twitter: @infocracia
30 de marzo de 2007
 

Eleazar Díaz Rangel tiene toda la razón al decir que es la primera vez -durante los años que ha estado en el poder Hugo Chávez que un alto funcionario dirige una carta a un medio con la amenaza de una demanda. Incluso podríamos añadir que es también la primera vez, si se leen con detenimiento los extractos de la misiva del ministro de Economía Popular, Pedro Morejón, que se asoma la posibilidad de utilizar el delito de conspiración contra un medio. Una cosa ha sido el discurso oficial que de forma consistente señala eso y otra anunciar por escrito que pueden tomarse acciones legales.

El ministro sin embargo no parece querer apuntar al meollo o resolver el asunto de fondo. Es decir, Morejón plantea la posibilidad de llevar a juicio, además del terreno penal también en el civil, a Díaz Rangel por ser el director de Últimas Noticias, y a Luz Mely Reyes, quien dirigió la investigación periodística y escribió varios de los textos del “guiso con las plantas iraníes” ; pero en ningún momento el alto funcionario expresa su interés en que se investigue si hubo o no pérdida para la nación en todo este asunto.

La carta de Morejón, por otra parte, llega después de que el mismo mandatario Hugo Chávez dedicara parte de su Aló, Presidente, del pasado 18 de marzo, a la cobertura que dio el impreso en sus ediciones del 11 y ese mismo 18 de marzo. Si bien el uso de la carta es algo nuevo, lo que sí no es inédito es que el jefe de Estado dedique algunas de sus alocuciones a fustigar algún trabajo periodístico. Por más que Últimas Noticias haya dejado en claro que no forma parte de ninguna campaña opositora, lo cual evidentemente sería un mal negocio para un rotativo que dispone de un volumen importante de publicidad gubernamental, el presidente Chávez reaccionó como de costumbre: denunció una conspiración, dejó entrever que se trata de cuestionar a estos proyectos debido a la participación de Irán, país que está en el ojo del huracán de la escena internacional. Lo que evidencia todo este caso de Últimas Noticias, y ello tiene estrecha relación con la libertad de expresión, es la incapacidad oficial para recibir las críticas. En el discurso gubernamental se dice que será bienvenida la crítica, pero en realidad cuando algo no le gusta al alto gobierno se apela rápidamente a la descalificación.

Es la mejor manera de que no se discuta el tema de fondo. Aquí parece haberse repetido el libreto. Unas notas periodísticas de investigación, de un impreso que no se ha caracterizado por ser opositor a priori, no generan la voluntad de investigar y sancionar las pérdidas al patrimonio nacional, sino que desencadenan el cuestionamiento hacia el medio y la amenaza de llevarle a juicio.

De acuerdo con el texto del ministro Morejón, las denuncias hechas por el impreso pueden “formar parte de una conspiración nacional o internacional, tipificada en el artículo 144 del Código Penal”, por otro lado el ministro le recordó a Díaz Rangel que por su condición de director de la publicación, pudiera ser considerado coautor “del hecho ilícito” por no impedir la difusión “la publicación del hecho dañoso”, de acuerdo con el artículo 1.195 del Código Civil.

El hecho denunciado por Últimas Noticias puso en evidencia el manejo irregular en la construcción de unas plantas procesadoras de leche y maíz, en asociación con Irán. La pérdida para la nación se calcula en más de 100 millones de dólares. ¿Por qué no se investiga y se lleva a la justicia este caso?

“Por primera vez un periodista recibe en este gobierno una carta como ésta de un burócrata de alto nivel. A ningún otro se le ha amenazado como ahora”, aseveró Díaz Rangel en su columna dominical.

Rápidamente aclara el director de Últimas Noticias que esta carta no forma parte de una política por parte del gobierno, lo ve como algo grave pero aislado. Ojalá tenga razón Díaz Rangel y estemos equivocados aquellos que vemos en acciones de este tipo otra vuelta de tuerca, por parte de un gobierno que no tolera el cuestionamiento, ni siquiera cuando éste es verídico, documentado y proviene de un medio al que no puede endilgársele el calificativo de golpista.

Originalmente publicado en el vespertino Tal Cual (Pág. 8, 29.03.2007).

 
Acerca del autor
Andrés Cañizález
Andrés Cañizález
Investigador Titular de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB, Venezuela) y profesor del postgrado en Comunicación Social de dicha universidad. Coordinador de extensión de la UCAB en el Estado Lara. Directivo de la Asociación Civil Medianálisis y Consejero Académico de CADAL. Escribe regularmente en los diarios venezolanos El Nacional, El Impulso, El Tiempo, La Verdad, El Carabobeño y en el portal El Estímulo.
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