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Patricio Navia

Por qué Lagos va a ser el candidato de la Concertación

Progresista y modernizador ­ocasionalmente izquierdista según algunas definiciones laxas­ Lagos tuvo muchas más luces que sombras en su primer periodo. La gran mayoría de los chilenos estaba mejor después de su gobierno que cuando Lagos llegó al poder. Ese éxito le otorga a Lagos una plataforma inmejorable para una candidatura.

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
12 de junio de 2008
 

A menos que él mismo opte por abortar su candidatura, el ex Presidente Ricardo Lagos será el candidato oficialista en 2009. Porque ninguno de los otros aspirantes tiene suficiente fuerza ni recursos para detenerlo, y aparentemente tampoco tienen demasiadas ganas, Lagos será el abanderado concertacionista. Ya que la Concertación sigue siendo una máquina electoral poderosísima, sus posibilidades de unirse a Arturo Alessandri como el único presidente en ganar dos elecciones democráticas no son para nada triviales.

Nacido el 2 de marzo de 1938, Ricardo Lagos cumplirá 71 años cuando la Concertación esté en pleno proceso de selección de candidato. Si logra ganar la presidencial, Lagos cumplirá 72 años una semana antes de iniciar su segundo periodo.

Abogado de profesión con un doctorado en economía en Duke ­que en nomenclatura actual sería más bien en historia económica­ Lagos es mucho más de centro que de izquierda. Si bien militó en el PS y fundó el PPD, Lagos parece más cómodo en la tradición de los presidentes del Partido Radical.

Laico hasta la médula, comprometido con la justicia social pero también con el desarrollo económico ­y la protección de los grandes grupos empresariales­ el ex presidente construyó de grandes obras de infraestructura y consolidación de un Estado desarrollista. Lo suyo no fue ni la salutación derechista reverencial al mercado cruel ni la diatriba anti-capitalismo de la izquierda.

Progresista y modernizador ­ocasionalmente izquierdista según algunas definiciones laxas­ Lagos tuvo muchas más luces que sombras en su primer periodo. La gran mayoría de los chilenos estaba mejor después de su gobierno que cuando Lagos llegó al poder. Ese éxito le otorga a Lagos una plataforma inmejorable para una candidatura. Pese a los esfuerzos de la Alianza ­y de críticos incluso en la Concertación­ Lagos sigue gozando de un alto apoyo popular y del respeto de la clase dirigente y empresarial.

Después de dos años de ataques e intentos vanos ­aunque no carentes de evidencia­ por desacreditarlo, Lagos sigue siendo el concertacionista mejor posicionado en las encuestas presidenciales.

A sabiendas de su popularidad, el propio Lagos echó a andar la carrera presidencial cuando anunció que, dada su condición de ex Presidente, no estaba disponible para primarias en la Concertación. Esto es, se atribuyó una condición impropia de un demócrata. Como si la votación de 2000 todavía tuviera validez, Lagos unilateralmente definirá las reglas del juego para la selección en la Concertación. Sorpresivamente, ninguno de sus potenciales rivales acusó el golpe. Ni la senadora DC Soledad Alvear ni el Secretario General de la OEA, el PS José Miguel Insulza, se atrevieron a contradecirlo. Aunque hubiera resultado fácil ­e incluso conveniente para la salud de la democracia­ ninguno llamó a entender a todos los chilenos, incluso los presidenciables, como iguales en dignidad y derechos.

La apuesta de Lagos, obviamente, es más compleja. Lo suyo fue anunciar su intención antes que los demás para posicionarse mejor en las encuestas. Si mantiene su primer lugar entre los aspirantes concertacionistas, las primarias serán innecesarias. Sin primarias, el candidato se  definirá a comienzos de 2009. Con primarias, en cambio, la definición se produciría más tarde.

Las primarias exigen debates y discusión de propuestas antes que la gente decida. Las campañas pueden demostrar que un candidato perdió el contacto con las aspiraciones de los chilenos o que simplemente ya no tiene la salud que exige un puesto tan estresante y demandante como la primera magistratura. Al imponer que deben ser las encuestas ­y no unas primarias celebradas después de una campaña competitiva­ Lagos dio el primer golpe al interior de la Concertación. Y como va corriendo primero entre los oficialistas, mientras antes se defina al candidato, mejor para Lagos.

Producto del anuncio de Lagos, Alvear e Insulza se vieron obligados a mover pieza. Lo de Alvear fue la repetición de su frustrado intento anterior. Su anuncio enfrentó una férrea oposición interna. Además, ni las encuestas, ni los dirigentes del PDC, le otorgan buenas posibilidades. Peor aún, ya que necesita alterar el statu quo, su principal factor en contra es su propia aversión al riesgo. Si en 2005 perdió la candidatura precisamente porque no se atrevió a innovar, resulta difícil que hoy Alvear tome riesgos aún mayores. Adicionalmente, Alvear parece incapaz de contradecir al Presidente Lagos. Aún cuando Lagos le dio la oportunidad de distanciarse, al anunciar públicamente su preferencia por Bachelet en 2005, la Presidenta DC ha demostrado una lealtad excesiva con el presidente. Como si la figura paternal de Lagos afectara su capacidad de desafiarlo, Alvear parece incapaz de desafiar a Lagos a primarias.

Insulza, en cambio, parece preso de una inaceptable vacilación. Si bien sus responsabilidades en la OEA hacen difícil que se venga ya como candidato, sus escaramuzas ocasionales como potencial aspirante debilitan su capacidad para ejercer adecuadamente su puesto en la OEA. Como experimentado político, Insulza sabe que los tiempos electorales son lo que son y no lo que debieran ser. De ahí que su insistencia en pedir que se retrase el inicio de la campaña presidencial resulta, además de inútil, un reflejo de su propia incapacidad para tirarse a la piscina aunque haya, por ahora, poco agua. Si no sube rápidamente en las encuestas, Insulza no tendrá chance alguna frente a Lagos. Y si no se baja del tren de la OEA para subirse a la micro de la campaña, Insulza se va quedar fuera antes de que siquiera formalice sus intenciones.

Lagos ya anunció su intención. Se comporta como candidato en campaña. Además ya logró imponer reglas del juego favorables a su propia candidatura. Es cierto que carga con una pesada mochila (Transantiago, EFE, su edad, su asociación más con el pasado, su mal genio), pero sus fortalezas son también evidentes. Por dos años recibió fuego intenso sin responder. Pese a eso, sigue encumbrado en las encuestas. Ahora que entró a hacer campaña, sus números sólo debieran mejorar. Si bien en temas electorales la última palabra se dice sólo el día que se inscriben las candidaturas, a menos que el propio Lagos opte por declinar la candidatura, resulta cada día más difícil que alguno de los otros aspirantes concertacionistas le arrebaten la nominación al septuagenario ex presidente. Mientras más se demoren sus adversarios en formalizar sus candidaturas, más se consolida Lagos como el candidato concertacionista.

Fuente: Revista Poder, junio 2008

 

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia