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Carlos Fara

No va más en la ruleta del peronismo

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
8 de julio de 2005
 

La ruptura se produjo finalmente, al menos por el momento. Según nuestra última medición en el GBA –fines de mayo- Chiche Duhalde sacaría cerca de 20 puntos, lo cual representa un piso de 7 diputados: más de lo que ofrece Kirchner, con el beneficio de no tener que filtrar los apellidos según el gusto presidencial, y sin la necesidad de debatir la inclusión de D´Elía, por ejemplo.

Algunos hombres del gobierno dicen que no importa cuántos diputados saque Duhalde: según la lógica peronista de que el que gana encolumna al resto, los diputados del caudillo bonaerense “al día siguiente cruzan la vereda”. Es de suponer que el hombre de Lomas tendrá en cuenta este detalle, pues posee oficio para jugar fichas propias: es difícil imaginar que Mabel Müller, Díaz Bancalari o Chicho Basile el 24 de octubre se declaren kirchneristas.

¿Qué puede pasar entonces, si tampoco hay acuerdo el 23 de agosto, cuando se inscriban las alianzas electorales (última oportunidad para un acuerdo)? Según la misma encuesta que citábamos al principio, Cristina podría obtener el 47 % de los votos, lo cual llevaría a las dos fracciones justicialistas a quedarse con el 67 % de la torta. Suena difícil, aunque no imposible.

Si se analizan los perfiles del voto de las dos damas, se observa que Cristina posee un voto más volcado a la centro izquierda, mientras que Chiche recoge más apoyo de los que votaron a Menem para presidente y más orientado a hacia el polo derecha / conservador (gana entre los que eligieron a Patti o Rico para gobernador en 2003). Hasta aquí sin grandes novedades.

Lo verdaderamente interesante sucede cuando se analiza que la esposa de Duhalde posee más votantes independientes que la “primera ciudadana”, se instala mejor en el sector marginal (la quinta parte de la población conurbana) y obtiene un voto promedio más joven que su adversaria. Como una radiografía de la fragmentación social, Cristina se ubica mejor en la clase baja superior, más ligada a la economía formal, mientras que Chiche le disputa el segmento más carenciado. La primera obtiene más sufragios donde mejor se posiciona la gestión presidencial. La segunda cosecha más en el sector que sufre los embates inflacionarios: solo el 4 % de sus votantes aprueba al gobierno en el control de los aumentos de precios, contra el 21 % de los que eligen a la senadora por Santa Cruz.

Lo que está en juego entonces es la gestión presidencial en aspectos puntuales y de alta sensibilidad popular. Si la inflación recrudece –como parece según el índice de junio- habrá votos que se correrán de una dama a otra.

Pero también está en discusión un perfil ideológico y social. Los Duhalde siempre poseyeron una mejor imagen a medida que el electorado era más popular y de mayor edad. Este último elemento se está modificando dado que el matrimonio presidencial se ha embanderado con un discurso de mayor contenido ideológico, factor que se debilita entre los votantes más jóvenes.

Pues, para el primer mandatario, según su histórica lógica de jugador de ruleta, esto es a todo o nada: va a pleno. No le interesan las medias tintas; su objetivo no es condicionar a Duhalde: su meta es hacerlo desaparecer del mapa. Se debería decir: hacer saltar la banca.

La bola ya empezó a rodar.

 

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara