
La sed que vivimos en Camajuaní
La infraestructura está obsoleta, las potabilizadoras deterioradas, las redes colapsadas. El país enfrenta sequías, pero también enfrenta décadas de abandono y falta de mantenimiento. Las inversiones actuales no alcanzan ni para frenar el deterioro acumulado. La crisis del agua en Cuba no es culpa del clima, ni de la geografía, ni de la casualidad. Es consecuencia directa de un modelo de gestión que ha demostrado ser incapaz de garantizar lo más básico: agua para vivir.
Librado Linares García | Cuba
19.08.26