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Hernán Alberro
Elecciones presidenciales en México: Un escote más allá de todo debate
Por Hernán Alberro
Twitter: @halberro
9 de mayo de 2012
Durante la década del noventa, cuando el régimen político se encontraba en una lenta senda de democratización para la elección de sus autoridades, México privilegió todo lo que tuviese que ver con recuperar un proceso electoral lo más equilibrado y limpio posible. Y en la construcción histórica de una elección transparente uno de los pasos fue la promoción de los debates. Por eso, ya en 1994, el candidato del oficialista Partido de la Revolución Institucional (PRI) debatió por televisión con sus dos principales rivales.
 

Durante los últimos dos días los medios argentinos y las redes sociales dedicaron una buena parte de su tiempo y espacio a la fugaz aparición (de sólo 24 segundos) de una joven playmate argentina en el primer debate electoral camino a las elecciones presidenciales en México. Más allá de lo llamativo, risorio y colorido de la situación, todos pasan por alto un dato que no parece menor: en México se realizan debates electorales.

Durante la década del noventa, cuando el régimen político se encontraba en una lenta senda de democratización para la elección de sus autoridades, México privilegió todo lo que tuviese que ver con recuperar un proceso electoral lo más equilibrado y limpio posible. Y en la construcción histórica de una elección transparente uno de los pasos fue la promoción de los debates. Por eso, ya en 1994, el candidato del oficialista Partido de la Revolución Institucional (PRI) debatió por televisión con sus dos principales rivales.

Desde entonces se ha realizado de forma ininterrumpida esta sana tradición democrática (desde 2007 impuesta por ley) de enfrentar a los candidatos y sus propuestas ante las cámaras. En esta oportunidad, el organizador fue el Instituto Federal Electoral, y los candidatos debatieron en el formato que ellos y sus representantes acordaron unánimemente.

El orden que sobrevoló al debate en su mayor parte era tal que, si se lo miraba con el televisor sin volumen, daba la sensación de que se trataba de presentadores hablando de un mismo tema, sin diferencias entre sí, sin interrupciones, casi como un noticiero previamente guionado.

Según el IFE, el evento contó con la más amplia cobertura de la historia electoral de México con 577 permisionarios públicos de la radio y la televisión mexicana, además de 484 concesionarios privados, sumado a que el debate fue seguido por 294 mil usuarios desde 25 países a través de Internet. En la Argentina y en el resto de la región se lo pudo ver en vivo y en directo en CNN en Español y también por Telesur.

Pero México no es el único país de la región que ha logrado consolidar esta tradición democrática. Según una investigación patrocinada por el Programa de Medios para América Latina de la Fundación Konrad Adenauer, la Universidad Austral y CADAL, en países como Brasil, Costa Rica, Perú, Colombia y Chile, está incorporándose como un requisito informalmente obligatorio para el candidato a presentarse a un debate presidencial.

Contrariamente, en las últimas elecciones nacionales en Argentina ni siquiera se discutió la posibilidad de realizar un debate, mientras que para las elecciones a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los candidatos no pudieron ponerse de acuerdo para asegurar la participación de todos.

Ahora, tras este episodio en México surge la inquietante duda: ¿Tan lejos estamos en la Argentina de la posibilidad de un debate electoral serio que ya nadie repara en el hecho?

Hernán Alberro es Director de Programas del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

 
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Acerca del autor
Hernán Alberro
Hernán Alberro
Licenciado en Periodismo en 2002 (Universidad del Salvador) y Maestrando en Administración y Políticas Públicas (Universidad de San Andrés). Realizó seminarios en Foundation for Economic Education (FEE) en Nueva York, en The Institute for Humane Studies y en National Endwoment for Democracy en Washington D.C. sobre temas referentes a la libertad y administración de think tanks. Fue Coordinador de Programas de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre (2000-2002). Trabajó como periodista económico en Internet Global Solutions (2001-2002) y en Total News (1998 y 2000). Fue Profesor de Comunicación Social y Metodología del Instituto Secundario Toratenu (2001). Trabajó como director de cuentas y análisis de contenidos en SCi, Sistemas de Comunicación Interna (1999-2001). Como traductor ha publicado varios trabajos dentro de las organizaciones en las que se desempeñó, destacándose la traducción de La Rebelión de Atlas de Ayn Rand (Grito Sagrado, Buenos Aires: 2003).
Twitter: @halberro