15.12.2018
 
Artículos / Opinión
Camden Luxford
Canadá es el mejor país del G20 para ser mujer
Por Camden Luxford
27 de junio de 2012
Alemania y el Reino Unido se ubican en el segundo y tercer lugar, respectivamente. La India, donde las mujeres y niñas siguen siendo vendidas como prendas, es el peor. Los tres países latinoamericanos del G20 se encuentran en la segunda mitad del ranking, con Argentina mejor ubicado en el 9° puesto. México, en el 15° y con un puntaje total de -3.22, tiene el peor desempeño.
 

Según una encuesta recién llevada a cabo por la fundación Thomson Reuters en nombre de TrustLaw Women, Canadá es el mejor país de todos los del G20 para ser mujer, seguida por Alemania y el Reino Unido. La India, en 19° lugar (-8.31 puntos), es el peor: “En la India, las mujeres y niñas siguen siendo vendidas como prendas, mandadas a casarse tan jóvenes como de diez años, quemadas vivas tras disputas relacionadas con la dote, y las niñas explotadas y abusadas como esclavas domésticas,” puntualiza Gulshun Rehman de la ONG Save the Children UK (que publica el índice del Estado de las Madres). Mientras tanto, en Arabia Saudita (18°, -8.26) las mujeres tienen prohibido el manejo de un automóvil. En ese país, “tanto legal como socialmente, las mujeres son ciudadanas de segunda clase”, afirma Lyric Thompson del Centro Internacional Para Investigaciones de las Mujeres.

La encuesta se realizó con la participación de 370 expertos de género – tanto varones como mujeres, y de todo el mundo – quienes seleccionaron los tres mejores y tres peores de los países del G20 en siete categorías: las oportunidades laborales, el acceso a los recursos, la participación política, la salud, la violencia, la libertad del trato y la esclavitud, y sus percepciones generales sobre la experiencia femenina dentro del país.

Es importante subrayar que es una encuesta de opinión no basada en datos cuantitativos, pero sin embargo brinda algunas impresiones cruciales sobre la situación de la mujeres en estos países.

A los países analizados se les otorgaron puntajes ponderados en cada categoría según el número de votos positivos y negativos que cada país recibiera, y así se calculó el puntaje total. No hay mucha variedad en los rankings entre las distintas categorías y Alemania, el Reino Unido y Canadá figuran en los primeros tres lugares en cada una.

En dicha falta de variación, llama la atención el hecho de que cada aspecto examinado es nada más que el reflejo de una dinámica más profunda. La violencia, la falta de participación, la falta de acceso a servicios de salud o la desigualdad en oportunidades en el trabajo son problemas que no deben abarcarse individualmente sino como parte de un esfuerzo general en pro de sociedades más inclusivas e igualitarias.

Los tres países latinoamericanos del G20 se encuentran en la segunda mitad del ranking, con Argentina mejor ubicado en el 9° puesto. México, en el 15° y con un puntaje total de -3.22, tiene el peor desempeño. En 2011 unas 300 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez “con impunidad casi total”, señala Amnesty Internacional, tres años después de que la organización publicara que una cuarta parte de las mujeres mexicanas padecen el abuso sexual por parte de sus parejas.

“México inventó el término ‘machismo’,” dice Blanca Rico de Semillas, de la Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer. “Las tasas de violencia contra las mujeres son altísimas – violencia doméstica, sexual o relacionada con las drogas”. Se sabe muy bien que hoy en día la sociedad mexicana en su totalidad experimenta tasas de violencia altas, pero la situación de las mujeres – muchas de ellas ni siquiera pueden sentirse seguras en sus propias casas – es especialmente alarmante.

Aunque los resultados de México son mediocres, a través del tablero las áreas más concernientes son la violencia (16°, -5.77), el acceso a oportunidades laborales (16°, -2.38) y la libertad del trato y esclavitud (16°, -6.71). En ninguna categoría recibió el país un puntaje positivo, llegando a su “pico” – o punto menos malo – en el acceso a recursos (13°, -1.39).

Brasil, colocado en el 11° lugar con -0.93 puntos “sigue siendo marcado por las crecientes desigualdades sociales y económicas” según Daniela Pinto, de la Unidad de

Desarrollo Institucional de ONU Mujeres en Brasil, destacando que “las mujeres indígenas, rurales y afro descendientes son las que más sufren”. Pese a que una mujer se desempeñe actualmente como jefa del estado –Dilma Rouseff- hay poca representación de las mujeres en la cámara baja del parlamento: nada más del 8.6%.

Según el Departamento del Estado de los EEUU, se estima que 250,000 niños brasileños son involucrados en la prostitución y, de hecho, la trata y la esclavitud figuran como uno de los tres mayores desafíos para el país (12°, -2.5), junto con la violencia (13°, -2.03) y la salud (13°, -1.49). Se llega a ver un puntaje positivo en el área de participación política (8°, 0.71) y en la percepción general (7°, 0.21).

La Argentina se encuentra en el 9° lugar con un puntaje de -0.19. Natalia Gheradi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Genero señala que: “la imagen que el mundo tiene de Buenos Aires no es fiel a la realidad de las comunidades más marginalizadas, donde los mayores problemas son la salud femenina, la mortalidad materna, la educación sexual y reproductiva, el acceso al aborto legal y a la contracepción, y la violencia contra la mujer”.

Por otro lado, Argentina se desempeña bastante bien en lo referido a la representación parlamentaria de las mujeres, con el 37.4% de la cámara baja siendo integrada por mujeres. Para ponerlo en contexto, el 30% es considerado como la “masa crítica” en que un verdadero cambio político podría llegar a verse. Como en el caso de Brasil, la participación política es uno de los puntajes positivos del país, estando en el 7° lugar con 1.19, y la percepción general también es positiva (8°, 0.17).

Pero Argentina no sólo comparte las fortalezas del país vecino, sino también las debilidades. Como en Brasil, los desafíos más urgentes son la calidad de salud (10°, -0.74), la violencia (10°, -0.71), y el trato y la esclavitud (10°, -0.71).

En definitiva, hay mucho que hacer – en la región, y en todo el mundo – para crear sociedades que traten tan bien a las ciudadanas como a los ciudadanos.