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Andrés Cañizález

Venezuela en medio de tres encrucijadas

(Tal Cual) El descontento con la mala gestión de Maduro, debe decirse con absoluta claridad, no se ha traducido en el alma popular en una conexión con las salidas inmediatistas que promueve un sector opositor. Así las cosas, planteo lo que veo como las 3 encrucijadas que se viven en el país.

Por Andrés Cañizález
Twitter: @infocracia
22 de agosto de 2014
 

(Tal Cual) Venezuela está en medio de varias encrucijadas. En una suerte de cruce de caminos, con opciones de tomar un sendero u otro. Está en manos de las autoridades, de la dirigencia política y especialmente de la sociedad venezolana, como un todo, marcar la ruta a seguir. El venezolano de a pie está atravesando severas dificultades en su vida cotidiana, que se han agudizado con el transcurrir de los meses de 2014, y lo que es peor sin perspectivas de pronta mejoría. Sin embargo, en la mayoría de los ciudadanos de este país no se percibe voluntad para salidas violentas o cambios bruscos en la conducción nacional.

Desde mi punto de vista, para la mayoría de los venezolanos las cosas están de esta forma: Nicolás Maduro está haciendo un pésimo gobierno, pero esperaremos el momento institucional (referendo, elecciones) para castigarlo. En ese venezolano de a pie no percibo la tesis de “Maduro vete ya” que enarbola un sector de la oposición venezolana. Es ese sector que habla de una crisis terminal del chavismo, y que cuando se reúne a discutir la agenda de acciones ciudadanas repite el error de hacerlo desde la clase media-alta urbana, obviando un asunto neurálgico de la acción política en la Venezuela post-chavista: el cambio democrático sólo será posible de la mano de los sectores populares, otrora chavistas. El descontento con la mala gestión de Maduro, debe decirse con absoluta claridad, no se ha traducido en el alma popular en una conexión con las salidas inmediatistas que promueve un sector opositor. Así las cosas, planteo lo que veo como las 3 encrucijadas que se viven en el país.

La primera encrucijada se vive en el seno del alto gobierno en relación con el desastre económico. Desastre económico en parte heredado de la gestión de Hugo Chávez y en parte producto de lo que a todas luces es una inacción de Maduro, posiblemente producto de la propia debilidad de su liderazgo y de la falta de cohesión entre las corrientes que hoy signan al chavismo. El gobierno de Maduro vive la siguiente encrucijada: ¿continua encerrada la política económica en las tesis de Chávez, con las secuelas de inviabilidad que saltan a todas luces o se da un giro en el manejo de la economía y de la política social que haga viable a largo plazo al propio gobierno?

Una combinación de factores hacen suponer que se optará más por lo segundo: El mensaje del ex ministro Jorge Giordani en su carta -junto a la satanización de su figura-, así como a la entronización del presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, como pivote de la gestión económica y finalmente el respaldo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en su III Congreso hacia Maduro. Serán medidas difíciles pero necesarias, que terminarán poniendo a prueba si el chavismo se proyecta a largo plazo como factor de poder en Venezuela.

La segunda encrucijada está en la dirección política del oficialismo y tiene que ver con la ruta que tomará. ¿Se mantendrá una tesis radical de control absoluto de las instituciones ahogando las discrepancias incluso de los chavistas críticos o se apostará por un reacomodo con la cesión de cuotas de poder a la oposición y a esos sectores críticos y los partidos del chavismo que no son el PSUV? Las tesis emanadas del III Congreso del PSUV de julio pasado parecieran apuntarla la primera opción. Un chavismo que con diferencias internas severas logra mantenerse en el control absoluto del poder en Venezuela, nucleado en torno al heredero de Chávez, Nicolás Maduro. La nomenclatura del partido entronizándose y sencillamente logrando la invisibilidad simbólica de las diferencias en el seno del chavismo.

La tercera encrucijada se vive en seno de los sectores de oposición. En primer lugar debe recalcarse que no hay en Venezuela una sola oposición, en la medida en que no hay consenso (ni entre dirigentes ni entre ciudadanos) de una hoja de ruta común de cómo hacer frente al chavismo. El dilema más notable está entre los que podríamos catalogar de cortoplacistas y los largoplacistas. Los primeros han puesto sobre el tapete una serie de opciones desde la infortunada salida hasta el reciente Congreso Ciudadano, pasando por la tesis de la constituyente que se esgrime desde la acera de Leopoldo López. Los segundos, cuyo rostro visible es la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), congelados sin respuestas al país que no sea la ruta electoral, que en un año como 2014 -en el cual no hay elecciones- los deja sin una promesa de cambio. Y debe decirse: oposición que no busca el cambio no es tal. La encrucijada para estas oposiciones se dice sencillo pero la tarea no lo es: ¿mantenerse o no unida con una propuesta común de cambio democrático?

Fuente: Tal Cual (Caracas, Venezuela)

 
Acerca del autor
Andrés Cañizález
Andrés Cañizález
Investigador Titular de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB, Venezuela) y profesor del postgrado en Comunicación Social de dicha universidad. Coordinador de extensión de la UCAB en el Estado Lara. Directivo de la Asociación Civil Medianálisis y Consejero Académico de CADAL. Escribe regularmente en los diarios venezolanos El Nacional, El Impulso, El Tiempo, La Verdad, El Carabobeño y en el portal El Estímulo.
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