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Carlos Fara

Marcando la cancha

(7 Miradas) Lo más probable es que la ley contra los despidos termine en un empate: se para en diputados o se veta, y tanto la oposición como los sindicatos, habrán hecho su agosto.

Por Carlos Fara
Twitter: @carlosfara
27 de abril de 2016
 

(7 Miradas) El debate que se generó frente a la ley anti despidos permite sacar varias observaciones políticas. Hace unas semanas hablamos en la nota “El laboratorio del impuesto a las ganancias” sobre la viabilidad de que se le imponga al gobierno una ley que no quiere: salvo que cuadre una matemática rara, es casi imposible.

Veamos qué sucedió en pocos días:

Por qué se produce todo esto?

1.  claramente el clima de calle ha desmejorado, con una pobre calificación del gobierno en materia económica, que arrastra hacia abajo la aprobación de la gestión Macri y las expectativas positivas;

2.  este dato es como la sangre que huelen los tiburones: si el gobierno tiene problemas, crecen las probabilidades de que la oposición se le anime a complicarlo;

3.  los gobernadores le dieron al gobierno la ley para salir del default con los buitres, pero creen que deben ejercer su poder frente al oficialismo para aleccionarlo y marcar la lógica de relacionamiento que les conviene: negociar caso por caso para desplumarlo.

Aún cuando la ley no salga, la oposición lo habrá obligado al gobierno a trabajar a destajo con una cuestión que no le trae ningún beneficio, haciéndole perder tiempo, energía y obligándolo a hablar de lo que no quiere (es un ejercicio de desgaste “para ver donde renguea el perro”).

El gobierno, por su lado, no se queda atrás:

1.  anuncia un paquete de obras para la provincia de Buenos Aires;

2.  promueve una ley de primer empleo;

3.  presenta un plan de turismo poniendo acento en el empleo;

4.  paga deudas a los contratistas de obra pública;

5.  muestra impaciencia por que las obras empiecen ya;

6.   le da marco a un paquete de medidas sociales.

Para redondear, hay varias moralejas a partir de esta fábula:

1.  donde la opinión pública se vuelve más crítica, la oposición desoye las cuestiones de gobernabilidad;

2.  donde se puede sacar ventaja con un poco de demagogia, la oposición cada tanto lo hará;

3.  el sindicalismo tiene una lógica distinta de la política y no aceptará en el corto plazo que le cambien la agenda por conveniencias ajenas;

4.  el gobierno tiene capacidad de reacción, pero le falta potencia y habilidad comunicacional.

Lo más probable es que esto termine en un empate: se para en diputados o se veta, y cada parte habrá hecho su agosto.

Sin embargo, en cuanto a agenda de la sociedad habrá que ver si el gobierno no termina diciendo algo así como “les hable con la corrupción y me respondieron con el bolsillo”.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Carlos Fara
Carlos Fara
Carlos Fara es Presidente de Carlos Fara & Asociados desde 1991 y lleva más de 30 años dedicados a la consultoría política. Especialista en Opinión Pública, Campañas Electorales y Comunicación de Gobierno. Ha recibido varios premios: entre ellos el Premio Aristóteles a la Excelencia 2010, en el Dream Team del año que se compone por los diez mejores consultores a nivel mundial en materia de campañas políticas. Ha recibido 2 veces el premio EIKON (2009 y 2012). Ha participado en 138 campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Es miembro de la International Association of Political Consultants (IAPC).
Twitter: @carlosfara