Artículos / Opinión
Leandro Querido

Samper y su Unasur, un escollo para la integración democrática

(Telam) El tiempo pone a todas las cosas en su lugar y esta grosera vista gorda de su gestión ante la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela lo ubicará como un encubridor regional de las atrocidades perpetradas por un gobierno autoritario que ha desintegrado un país.

Por Leandro Querido
Twitter: @leandroquerido
14 de octubre de 2016
 

(Telam) Para Ernesto Samper que el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela suprima las elecciones, viole la Constitución al impedir un revocatorio, ahogue financieramente a la Asamblea Nacional, encarcele arbitrariamente a dirigentes políticos y constituya un eficiente blackout informativo constituye una respuesta razonable tras sufrir una "guerra ideológica" de no se sabe quién.

Con esta insólita argumentación Samper ha dejado de representar a la Unasur para transformarse en el delegado de Maduro ante este organismo. Esta situación produce un desconcierto en el Consejo de Jefes de Estado de Unasur, ahora compuesto por presidentes cómo Pedro Pablo Kuczynski de Perú, Mauricio Macri de Argentina y Michel Temer de Brasil, cuyas miradas sobre la situación de Venezuela resultan, por cierto, muy críticas.

En este marco de cambios de gobiernos en la región, el Mercosur analiza suspender a Venezuela por incumplimientos relacionados con el respeto a los Derechos Humanos como así también con las clausulas democráticas estipuladas en los documentos de este organismo y asumidas originalmente por todos los gobiernos que deciden ingresar al mismo.

Todos estos cambios parecen no ser advertidos por Samper quien victimiza a Maduro y ubica a Kuczynski y a Macri, entre otros, como sus victimarios ideológicos.

Así como Nicolás Maduro ha cooptado al Tribunal Supremo de Justicia y al Consejo Nacional Electoral de su país ahora ha trasladado esta estrategia a la región. De este modo Samper ha dejado entonces de ser el Secretario General de la Unasur para transformarse en el vocero de un gobierno fuera de la ley.

En su paso por Argentina Samper ha dicho que la Unasur propuso soluciones "económicas" ante la crisis de Venezuela cuando en realidad debió haber propuesto soluciones políticas ante el avasallamiento de un gobierno que ha tomado el camino del autoritarismo y que evita el pronunciamiento de la soberanía popular. Además relativizó esta grave situación al pedir "que las diferencias políticas no afecten la integración".

En este nuevo rol de embajador de Maduro Samper le pidió al presidente elegido por los argentinos que su gobierno "no traslade sus diferencias ideológicas a la Unasur".

Sin duda el impedir un proceso revocatorio y suprimir las elecciones regionales previstas para fin de este año hace a las "diferencias ideológicas" entre un gobierno democrático, apegado a derecho y un gobierno autoritario, al margen de la ley. Esta diferencia elemental no es percibida por el representante de Maduro ante la Unasur.

Con respecto a las violaciones de Derechos Humanos a Samper no le parecen "efectivas las declaraciones públicas", sino la posibilidad de construir una "comisión de la verdad" tal como quiere Maduro, para inventar causas que justifiquen las detenciones arbitrarias y por sobre todas las cosas para seguir dilatando la insostenible situación actual.

No hay integración posible sobre la base de gobiernos ilegítimos, que no respetan la voluntad popular. En este contexto qué autoridad tienen estos gobiernos para hablar de "autodeterminación". La autodeterminación siempre es de los pueblos no de los gobiernos ilegítimos.

Samper representa un contexto regional que ya no existe, se ha transformado en un escollo para una verdadera integración democrática en la región. Su papel de embajador de Maduro afecta seriamente la organización que dice representar.

Este malestar hacia adentro de la organización también se ha trasladado al Consejo Electoral de la Unasur, un área que entra cómo ninguna en la contradicción que fuerza el caso Venezuela.

El tiempo pone a todas las cosas en su lugar y esta grosera vista gorda de su gestión ante la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela lo ubicará como un encubridor regional de las atrocidades perpetradas por un gobierno autoritario que ha desintegrado un país. Rara paradoja en la que se sumerge el que hoy llama a no "desintegrar" la Unasur y el Mercosur.

Fuente: Telam (Buenos Aires, Argentina)

 
Acerca del autor
Leandro Querido
Leandro Querido
Politólogo especializado en observación electoral y director ejecutivo de Transparencia Electoral.
Twitter: @leandroquerido