15.7.2018
 
Artículos / Opinión
Marlene Azor Hernández
Nueva ofensiva «contrarrevolucionaria»
Por Marlene Azor Hernández
2 de agosto de 2017
(Cubaencuentro) El Gobierno cubano se comporta como el perro del hortelano, pero con respecto a la producción: ni produce, ni permite que los actores económicos lo hagan. Como bien dice el economista cubano Omar Everleny en una reciente intervención: «Cuba es el único país del mundo que persigue la riqueza y no la pobreza».
 

(Cubaencuentro) Con la justificación de ordenar y “perfeccionar” la gestión privada de los cuentapropistas, el Gobierno cubano aumenta los impuestos regresivos, congela el otorgamiento de licencias y obliga al transporte privado a asociarse al transporte cooperativo-estatal controlado directamente por el Estado y que permite sólo la simple reproducción muy por debajo de sus necesidades. [1]

El punto de partida de este nuevo ordenamiento carece de un diagnóstico previo de la realidad del país, por eso su carácter reaccionario y regresivo.

En dirección contraria a las propuestas y análisis de los economistas cubanos dentro y fuera del país, las medidas significan un retroceso de derechos para los cuentapropistas cubanos y nuevas formas de asfixia al trabajo no estatal.

Los puntos de partida

Las reformas reaccionarias

Aumento de los impuestos por cada trabajador contratado. Si antes de las nuevas disposiciones, a partir de tener más de cinco empleados se pagaba un impuesto del 5 % por cada empleado, ahora se aplica el impuesto desde el primer empleado y se aumenta exponencialmente este impuesto entre seis y diez empleados y hasta 21 empleados o más. Lejos de incentivar el empleo no estatal, lo penaliza.

Congelamiento de licencias para actividades de arrendador de viviendas, habitaciones y espacios; cafetería de alimentos ligeros; chapistero; contratista privado; elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante servicio gastronómico en restaurantes (paladares); y elaborador vendedor de alimentos y bebidas en punto de venta fijo (cafetería). Además, las de elaborador vendedor de alimentos y bebidas no alcohólicas a domicilio; fregador engrasador de equipos automotores; gestor de pasaje en piquera; gestor de permutas y compraventa de viviendas; gestor de alojamiento para viviendas o habitaciones que se arriendan; herrero; instructor de prácticas deportivas; así como modista o sastre.

Están igualmente congeladas las licencias de operador de equipos de recreación; organizador de servicios integrales para fiesta de quince, bodas y otras actividades; oxicortador; productor o vendedor de calzado; productor o vendedor de artículos varios de uso en el hogar; y profesor de taquigrafía, mecanografía e idiomas.

Además, profesor de música y otras artes; reparador de equipos eléctricos y electrónicos; repasador; reparador de artículos de joyería; bisutería; servicios de construcción, reparación y mantenimiento de inmuebles; y programador de equipos de cómputo.

Sin embargo, los economistas cubanos vienen planteando desde 2009 medidas contrarias a las nuevas regulaciones:

Regular jurídicamente el trabajo no estatal es positivo siempre que las regulaciones incentiven la producción de bienes y servicios. Hasta ahora, las nuevas regulaciones, van en dirección contraria. El Gobierno cubano se comporta como el perro del hortelano, pero con respecto a la producción: ni produce, ni permite que los actores económicos lo hagan. Como bien dice el economista cubano Omar Everleny en una reciente intervención: “Cuba es el único país del mundo que persigue la riqueza y no la pobreza”.


[1] Yaima Puig Meneses “Por la ruta de la actualización”, Granma.cu, 1 de agosto del 2017. En el momento de escribir este artículo, la Gaceta oficial extraordinaria #31, del 1 de agosto 2017 no está publicada en su página web.

Fuente: Cubaencuentro

Acerca del autor
Marlene Azor Hernández
Marlene Azor Hernández
Socióloga de formación, imparte cursos de capacitación en las empresas o cursos regulares de maestría y diplomado en varias universidades, todos relacionados con el Desarrollo Humano en las empresas.
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