24.9.2018
 
Artículos / Opinión
Adolfo Garcé
ANCAP, partidos políticos y Poder Judicial
Por Adolfo Garcé
23 de marzo de 2018
(El Observador) La independencia de la Justicia tendrá pronto pruebas más exigentes. Están en sus manos al menos dos causas muy resonantes que afectan directamente al MPP, la fracción más numerosa del partido de gobierno, y a José Mujica, expresidente, y uno de los líderes más importantes del FA.
 

(El Observador) El pedido de procesamiento decretado por Luis Pacheco, fiscal de Crimen Organizado, en la causa de ANCAP que iniciaran los partidos de oposición en 2016, es un hecho político de porte mayor. Las acusaciones contra los indagados, especialmente contra los directores de la empresa, son graves. Desde luego, habrá que esperar el pronunciamiento final de la Justicia antes de hacer un balance más afinado. Pero es posible adelantar algunas conclusiones. Como se verá, más allá de la anécdota, todo este episodio remite a asuntos teóricos de interés general. Asimismo, tiene una dimensión electoral insoslayable. Pero vayamos por partes.

La primera reflexión que merece lo que está pasando es que no hay democracia de calidad sin oposiciones potentes. Las oposiciones deben ser leales, desde luego. Deben ser responsables, también. Llegado el caso, tienen que estar dispuestas a cooperar con el gobierno en asuntos de interés general. Pero, antes que nada, tienen que ser capaces de fiscalizar. Uruguay tiene una larga tradición de oposiciones poderosas. Desde el año 2005, como tantas veces se ha señalado, la oposición uruguaya ha tenido problemas para desempeñar su papel. Esto ha sido consecuencia, por un lado, de la potencia y heterogeneidad del propio Frente Amplio. Pero, por el otro, también ha sido el corolario de la competencia dentro del bloque opositor y al interior de cada partido. En este caso, el bloque opositor desempeñó muy bien su papel. Fue protagonista. Marcó la cancha.

La oposición no es una entelequia. No hay oposición sin agentes dispuestos a ejecutar iniciativas audaces. La lucha por el poder, como hace quinientos años enseñara Nicolás Maquiavelo, exige actores lúcidos capaces de descubrir oportunidades políticas y de actuar en consecuencia. En este caso, el principal mérito corresponde a la fracción Todos del Partido Nacional. Recordemos: el evento que estamos analizando es la consecuencia de la Comisión Investigadora que, en su momento, se instalara en el Senado a instancias de Álvaro Delgado, mano derecha del senador Luis Lacalle Pou. Pero me parece evidente que la oposición logró su objetivo porque los distintos partidos lograron incrementar de modo sensible su nivel de coordinación. No alcanzaron a presentar un único escrito judicial (cada partido opositor elaboró su propia denuncia). Pero investigaron juntos. Y concurrieron unidos: la imagen de los líderes de los cuatro partidos entregando las carpetas en el juzgado es impactante. Es evidente que la unión hizo la fuerza.

La segunda reflexión tiene que ver con la independencia de la acción judicial en Uruguay. "Este fiscal ha actuado con total y absoluta libertad en esta causa, y hay que destacar las no presiones desde el sistema político como tampoco de los abogados", declaró el fiscal Pacheco. Me alegra sobremanera. Debo decir que soy de los que, desde hace un tiempo, tiene un ojo puesto en el vínculo entre Poder Judicial y partidos en Uruguay. El a priori es sencillo: no hay democracias de calidad sin instituciones judiciales dispuestas a enfrentar el poder de los partidos, en general, y al partido en el poder, en particular. Los partidos uruguayos no están en su mejor momento. Pero han sido, a lo largo de la historia, muy fuertes y siguen siendo, en términos comparados, muy potentes. El FA, además, es el partido más poderoso de la historia. Es más influyente, incluso, que el Partido Colorado en su mejor época. Que la fiscalía haya sido tan severa, mirado desde este ángulo, no deja de ser alentador.

Sin embargo, no deberíamos bajar la guardia en lo que refiere a la independencia del Poder Judicial. En primer lugar, porque en el caso de ANCAP estamos a mitad de camino: todavía no hay sentencia. En segundo lugar porque no deja de ser cierto que el principal damnificado por el pronunciamiento de la fiscalía es Raúl Sendic, un político que, como es notorio, ya ha sido juzgado (y, a su manera, condenado) por su propio partido, que lo obligó a renunciar nada más y nada menos que al cargo de vicepresidente de la República. La independencia de la Justicia tendrá pronto pruebas más exigentes. Están en sus manos al menos dos causas muy resonantes que afectan directamente al MPP, la fracción más numerosa del partido de gobierno, y a José Mujica, expresidente, y uno de los líderes más importantes del FA. Me refiero concretamente a la que refiere al déficit del Fondes y a los negocios de la empresa Aire Fresco con Venezuela. ¿Se atreverá nuestro Poder Judicial a ser tan severo en estos otros casos?

Para terminar. ¿Qué consecuencias puede tener el caso ANCAP en las elecciones del año próximo? No es fácil saberlo. El pedido de procesamiento de la plana mayor de ANCAP es un golpe duro para el FA. Tan duro como, hace pocos años, el de algunas figuras centrales del equipo económico durante la crisis de Pluna. Ese mismo ejemplo ofrece una pista analítica interesante. El principal afectado en esa oportunidad fue el Frente Líber Seregni. El apoyo perdido por el FLS en la interna lo conquistó, en octubre de 2014, otro sector del FA, el liderado por Raúl Sendic. A pesar del escándalo generado en torno al cierre de Pluna, la votación al FA grosso modo se mantuvo. Dado este antecedente, diría que hay dos senadores que están en disputa: los dos obtenidos por la lista de Sendic, la 711. Pero no es seguro que vaya a captarlos la oposición.

Fuente: El Observador (Montevideo, Uruguay)

Acerca del autor
Adolfo Garcé
Adolfo Garcé
Doctor en Ciencia Política - Investigador del Departamento de Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República). Autor del libro “Donde hubo fuego: El proceso de adaptación del MLN-Tupamaros a la legalidad y a la competencia electoral (1985-2004)”. Co-autor del libro “La Era Progresista. El gobierno de izquierda en Uruguay: de las ideas a las políticas”. Líneas de investigación: Ideas, discursos y política; tecnocracia y democracia; Ideologías y adaptación partidaria.
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