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Andrés Cañizález

Un Nobel a la libertad de expresión

La decisión del Comité noruego, tal como lo ha dicho Reporteros Sin Fronteras, es un gesto de una dimensión histórica a favor del movimiento por la libertad de expresión en China. 'Vemos en ello un mensaje de esperanza para el premiado, condenado a once años de prisión, pero también con los disidentes detenidos en el mundo y hacia el pueblo chino'.

Por Andrés Cañizález
Twitter: @infocracia
18 de octubre de 2010
 

Tal como ha señalado la organización Reporteros Sin Fronteras, la comunidad mundial que defiende la libertad de pensamiento y expresión celebra que el disidente chino Liu Xiaobo haya sido galardonado con el premio Nobel de la Paz, en la edición de este 2010. No es un asunto menor que otro defensor de las libertades, tal como es Mario Vargas Llosa, se haya alzado también con el Nobel de Literatura. Salvo el gobierno de China, el resto del mundo celebra, aunque no puede obviarse la desacertada declaración de apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez no a favor del perseguido que ha sido reconocido mundialmente, sino hacia quienes lo tienen encarcelado. Todo un mensaje a la comunidad democrática internacional que no puede perderse de vista.

La decisión del Comité noruego, tal como lo ha dicho Reporteros Sin Fronteras, es un gesto de una dimensión histórica a favor del movimiento por la libertad de expresión en China. “Vemos en ello un mensaje de esperanza para el premiado, condenado a once años de prisión, pero también con los disidentes detenidos en el mundo y hacia el pueblo chino”.

La emergencia de China como potencia económica mundial, con paso fuerte, ha colocado en un segundo plano para no pocos gobiernos en el mundo la cuestión de la masiva violación de derechos civiles y políticos en el gigante asiático. Viendo la decisión del Nobel de la Paz, en tal contexto, debe aplaudirse la postura firme tanto del Comité Nobel como de las autoridades de Noruega, que no cedieron ante las amenazas de las autoridades de China. Es, sin duda, una lección para muchos gobiernos democráticos que cuestionan la censura o la falta de libertades en diversas naciones, pero que callan cuando se trata de denunciar a China.

No es la primera vez que la comunidad internacional defensora de derechos básicos se fija en Liu Xiaobo, quien está encarcelado injustamente por su lucha pacífica. En 2004, por ejemplo, Liu Xiaobo fue recompensado con el Premio Reporteros sin Fronteras para los defensores de la libertad de prensa. En un mensaje dirigido en tal ocasión, declaró: “Aunque el Partido decrete leyes cada vez más estrictas contra Internet y que las tecnologías de control mejoren sin parar, el poder no podrá nunca controlar ni censurar por completo Internet.”

El nuevo premio Nobel de la Paz es un ex profesor de filosofía de la Universidad de Pekín. Ha mantenido una línea clara: la prensa china debe convertirse en un contrapoder frente a la omnipresencia del Partido comunista. Siendo consecuente con sus ideas, Liu Xiaobo ha venido luchando sin descanso por el principio universal de la libertad de prensa, ha pedido públicamente la liberación de los periodistas y disidentes encarcelados, y ha difundido sus puntos de vista –incómodos sin duda para el régimen comunista- en Internet o en los periódicos de Hong Kong y de la diáspora china. Por todo esto perdió su libertad.

Tras defender públicamente el movimiento democrático de los estudiantes en junio de 1989, Xiaobo, de 54 años, fue encarcelado durante dos años. También fue condenado a tres años de reeducación para el trabajo en 1996 por discutir el papel del Partido único. Más recientemente, en mayo de 2004, la policía política cortó su acceso a Internet y su teléfono después de la publicación de un ensayo en el que criticaba los juicios por “subversión” contra los periodistas y los disidentes. Sigue residiendo en Pekín y las autoridades le deniegan sistemáticamente un pasaporte a pesar de las repetidas invitaciones de universidades estadounidenses. Liu Xiaobo, también fue uno de los responsables de la Asociación de Escritores Independientes, única de este tipo en China.

Detenido en diciembre de 2008, Liu Xiaobo se quedó casi un año detrás de las rejas antes de que lo inculpasen oficialmente de “subversión”. A decenas de periodistas extranjeros, diplomáticos y partidarios del disidente se les negó asistir al juicio, que tuvo lugar el 23 de diciembre de 2009. El día de Navidad, fue condenado a once años de prisión por “subversión del poder del Estado”. Las autoridades le reprochan la publicación de unos artículos en Internet así como su participación en la elaboración de la Carta 08, texto de referencia del movimiento democrático chino.

Lanzada el 8 de diciembre de 2008, víspera del 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Carta 08 fue elaborada siguiendo el modelo de la que fue difundida en 1977 por unos disidentes checoslovacos. Más de trescientos intelectuales y militantes pro derechos humanos son los signatarios originales. Actualmente recoge más de diez mil firmas.

En un texto dirigido a Reporteros sin Fronteras en marzo de 2004, Liu Xiaobo escribía: “Los medios de comunicación electrónicos dentro del país y en el extranjero permiten vencer la censura del Partido comunista chino. (…) En este juego de prohibición y contra prohibición, el espacio de expresión del pueblo aumenta de milímetro en milímetro. Cuanto más avanza el pueblo, más retroceden las autoridades. Ya no falta mucho para que se pueda cruzar la frontera de la censura y para que la libertad de expresión se convierta en una exigencia pública del pueblo.”

 

 
Acerca del autor
Andrés Cañizález
Andrés Cañizález
Investigador Titular de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB, Venezuela) y profesor del postgrado en Comunicación Social de dicha universidad. Coordinador de extensión de la UCAB en el Estado Lara. Directivo de la Asociación Civil Medianálisis y Consejero Académico de CADAL. Escribe regularmente en los diarios venezolanos El Nacional, El Impulso, El Tiempo, La Verdad, El Carabobeño y en el portal El Estímulo.
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