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María Laura Depetris

El auspicioso enfoque cepalino de las relaciones chino-latinoamericanas

(Análisis Latino) Según el documento de la CEPAL, China es hoy la segunda mayor economía, el primer productor manufacturero y el mayor exportador de bienes del mundo. Se espera que en 2016 su PIB -medido en paridad de poder adquisitivo- supere al de Estados Unidos, transformándose en el mayor del planeta. Desde 2008 se ha convertido en una de las principales fuentes de inversión directa en el mundo y es ya el quinto inversor a nivel global. En América Latina estos flujos comenzaron a ser significativos en 2010.

Por María Laura Depetris
1ro de julio de 2011
 

(Análisis Latino) El pasado mes de junio, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) publicó un informe altamente prometedor en lo que hace a las relaciones económico-comerciales entre América latina y el Gigante Asiático. El estudio “La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial“, dado a conocer por la Secretaria Ejecutiva de la comisión regional de las Naciones Unidas, Alicia Bárcena,  coincidió con la visita a Chile del vicepresidente de la República Popular China, Xi Jinping.

El documento brinda una interesante perspectiva del intercambio entre ambas regiones, poniendo de relieve que  las condiciones económicas y comerciales de la región en la actualidad son significativamente propicias para avanzar hacia una nueva etapa, y dar un salto cualitativo en las relaciones comerciales y de inversión con China y el Asia Pacífico.

Conforme a la CEPAL,  China ha devenido un socio comercial estratégico para América Latina y el Caribe, destacándose la existencia de amplias oportunidades para lograr acuerdos de exportación e inversión en campos como la minería, energía, agricultura, infraestructura y ciencia y tecnología. Es interesante destacar que la importancia de China como mercado de exportación dista de ser uniforme en la región latinoamericana. Mientras que el país asiático es el primer destino de las exportaciones de Brasil y Chile, y el segundo para Costa Rica, Cuba, Perú y Venezuela, ha sido un mercado poco explotado por el Ecuador y los países de Centroamérica, con la excepción de Costa Rica. Por otro lado, resulta insoslayable el hecho de que la canasta exportadora de la región en su conjunto hacia China sigue concentrada en pocas materias primas y sus procesados, aunque varían los grados de especialización. Las grandes excepciones las constituyen México, El Salvador y Costa Rica, donde emergen productos manufactureros de alta tecnología.

Un punto interesante a tener en cuenta en la relación América latina-China,  viene dado por la concentración excesiva de la Inversión Extranjera Directa (IED) china en los paraísos fiscales constituidos por las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas, que concentran el 95% del acervo en la región. El 5% restante llega principalmente a Brasil, Argentina y  Perú, países que tienen una fuerte relación comercial con China. Con todo, América Latina y el Caribe es un destino importante de la IED china, recibiendo un 17% de la inversión no-financiera china en el exterior.

Según el documento de la CEPAL, China es hoy la segunda mayor economía, el primer productor manufacturero y el mayor exportador de bienes del mundo. Se espera que en 2016 su PIB -medido en paridad de poder adquisitivo- supere al de Estados Unidos, transformándose en el mayor del planeta. Desde 2008 se ha convertido en una de las principales fuentes de inversión directa en el mundo y es ya el quinto inversor a nivel global. En América Latina estos flujos comenzaron a ser significativos en 2010. Según estimaciones de la CEPAL, las transnacionales chinas invirtieron más de 15.000 millones de dólares en la región el año pasado, convirtiéndose en el tercer país inversor en América Latina y el Caribe, con 9% de participación, después de Estados Unidos (17%) y los Países Bajos (13%). Asimismo se espera que China desplace a la Unión Europea como segundo mercado de destino de las exportaciones de la región a mediados de la próxima década, quedando tras Estados Unidos.

Por añadidura, China representa más del 20% de la población mundial y su clase media está en continuo aumento. En este sentido, el informe plantea que resulta crucial que la región avance hacia una diversificación de sus exportaciones hacia el dinámico mercado de la emergente que supone clase media china.

Por otro lado, la lectura que la CEPAL realiza en torno a la creciente demanda china es que ha sido un factor determinante en el retorno del protagonismo de las materias primas en la estructura exportadora regional. En este sentido se advierte sobre una tendencia a la “reprimarización” del sector exportador de la región en los últimos años. No obstante, se avizora una oportunidad, suscitada por el hecho de que China se ha convertido en plataforma de exportación de sus vecinos asiáticos a los países desarrollados. La consigna que se desprende es que América Latina y el Caribe se integren a esas cadenas de valor, para hacer parte de la “Fábrica Asia” articulada en torno a China.

En conclusión, para lograr una inserción positiva en tal esquema, se impone realizar mayores esfuerzos por parte de los empresarios latinoamericanos, para fortalecer los nexos bi-regionales entre el comercio y las inversiones mediante distintas formas de asociación empresarial. En palabras de la misma Alicia Bárcena, es preciso fomentar una aproximación estratégica de la región hacia China, que supere las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales que han prevalecido hasta ahora.

El informe completo puede descargarse haciendo click aquí

María Laura Depetris es redactora de www.analisislatino.com

 
Acerca del autor
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María Laura Depetris
Analista de CADAL en integración, cooperación y relaciones económicas latinoamericanas.