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Patricio Navia

El Club de ex presidentes de América Latina

(Buenos Aires Herald) En América Latina, con algunas excepciones, los ex presidentes siguen siendo potenciales futuros candidatos presidenciales que asumen un rol partidario que los pone en el medio del debate político cotidiano. En cambio, aunque no se les excluye de presentarse como candidatos a otros cargos, normalmente los ex presidentes de Estados Unidos eligen dedicarse a promover sus legados.

Por Patricio Navia
Twitter: @patricionavia
3 de julio de 2015
 

(Buenos Aires Herald) Una de las lecciones más importantes de la democracia estadounidense a las democracias menos consolidadas en América Latina es el papel interpretado por los ex presidentes. Antiguos presidentes en Estados Unidos (EEUU) se abstuvieron de participar activamente en debates políticos, lo cual les facilita la adquisición del papel de ancianos sabios que buscan el bien mayor para la Nación. En América Latina, con algunas excepciones, los ex presidentes siguen siendo potenciales futuros candidatos presidenciales que asumen un rol partidario que los pone en el medio del debate político cotidiano. Las democracias latinoamericanas serán más fuertes cuando se prohíba a los ex presidentes involucrarse en política.

Escrito en piedra

Desde que George Washington sentó el precedente como el primer presidente de EEUU, los presidentes posteriores se retiraron tras sus segundos mandatos. La tradición se acabó cuando Franklin D. Roosevelt desempeñó un tercer mandato consecutivo en 1940. Roosevelt ganó – y luego ganó un cuarto mandato en 1944, poco antes de su muerte. Como consecuencia de la decisión de Roosevelt de abandonar la tradición, el Congreso estadounidense aprobó la Enmienda 22 para limitar a los presidentes a dos mandatos. La enmienda entró en vigor en 1951. Desde entonces, se limitaron los mandatos de los presidentes Eisenhower (1953 – 1961), Reagan (1981 – 1989), Clinton (1993 – 2001) y Bush (2003 – 2009). El Presidente Obama se sumará a ellos cuando expire su segundo mandato en enero de 2017. Como George Washington sentó el precedente, que el Congreso luego imprimió sobre la Constitución, EEUU está acostumbrado a ver presidentes con miras a la jubilación tras 8 años en la Casa Blanca. Aunque no se les excluye de presentarse como candidatos a otros cargos, normalmente los ex presidentes eligen dedicarse a promover sus legados.

El hecho que la ex primera dama Hillary Clinton se esté postulando para presidente ha forzado al ex presidente Bill Clinton a volver en la política cotidiana. Aunque su experiencia y habilidad para obtener fondos sean útiles para la campaña de su esposa, también hay costos políticos involucrados en la reapertura de antiguas heridas políticas y los principales medios de comunicación que investigan sobre algunos de los escándalos que siguen siendo controvertidos dos décadas después de que Bill Clinton haya ocupado la Casa Blanca por primera vez.

Como sangre en una roca

En América Latina, los ex presidentes nunca se retiran por completo. En la mayoría de los países se autoriza la posibilidad de una reelección o bien inmediatamente o bien después de que se hayan retirado por uno o dos mandatos (al igual que en Chile y Panamá, respectivamente). Aunque la mayoría de los países establezcan un tipo de lista de mandatos – como en Colombia, Argentina o Brasil, donde sólo se puede gobernar durante dos mandatos consecutivos – otros países eliminaron previamente listas de mandatos existentes (como Venezuela, Ecuador y, si todo sale como está previsto, Bolivia). En Colombia, la tendencia podría invertirse, pues parece probable que este país limite a los presidentes a un

mandato de cuatro años. En todos los países, a pesar de sus mecanismos de limitación de los mandatos, los ex presidentes son actores políticos relevantes.

En Brasil se consideran mucho a los ex presidentes Cardoso y Lula como figuras principales en sus partidos políticos respectivos. Aunque ambos hayan señalado que ya no aspirarán a la presidencia, Cardoso, con 84 años de edad, y Lula, con 69 años, siguen siendo políticamente influyentes.

En Colombia, el ex presidente Álvaro Uribe (el primero en gobernar durante dos mandatos consecutivos de cuatro años) es ahora senador y es generalmente considerado como el líder más prominente de la oposición.

En Argentina, desde que su difunto marido Néstor Kirchner llegó a ser presidente en 2003, la actual presidenta Cristina Kirchner ha sido una principal y controvertida figura en la política nacional. Se espera que permanezca activa después de que expire su segundo mandato a fines de 2015.

En Chile, la Presidenta Michelle Bachelet está asumiendo su segundo mandato. Acabó con su primer mandato en 2010 con el 80% de la aprobación y llegó a ser la principal candidata para las elecciones de 2013. Su sucesor, Sebastián Piñera (2010 – 2014) llegó a ser presidente al derrotar el ex presidente Eduardo Frei (1994 – 2000) y ahora está liderando las encuestas para las elecciones de 2017. Quizás terminará compitiendo contra el ex presidente Ricardo Lagos (2000 – 2006) que cumplirá 79 años en 2017. En Perú, es probable que el ex presidente Alan García (1985 – 90, 2006 – 2011) vuelva a ser candidato en 2016.

Incluso en países donde se les excluye permanentemente de postular a reelecciones, como en México, la esposa del ex presidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, anunció su intención de presentarse a la presidencia en 2018.

Sangre nueva

Para los países latinoamericanos, el hecho de que los ex presidentes permanezcan activos dificulta ir más allá de antiguas luchas y debates. Generaciones más jóvenes están envejeciendo antes de que puedan tener la oportunidad de dirigir el país. Como la élite política se resiste a la renovación, a nuevas ideas, prácticas y tecnologías adoptadas rápidamente por el resto de la sociedad, se dificulta el camino al ámbito político.

Hace unos años, un disidente cubano me dijo que si todos los demás argumentos para alcanzar un cambio de régimen en Cuba han sido poco convincentes, la reclamación sobre el hecho que cada generación debería estar autorizada a cometer sus propios errores tendría que ser suficiente para que se retire la antigua guardia. En el resto de América Latina, mientras los ex presidentes fracasen en adoptar la tradición estadounidense para retirarse tras dos mandatos, las nuevas generaciones estarán forzadas a disfrutar de los pros y los contras de ver a sus líderes cada vez más viejos.

Fuente: Buenos Aires Herald (Buenos Aires, Argentina)

Traducción de Stéphanie Scherrer y Hernán Alberro

 
Acerca del autor
Patricio Navia
Patricio Navia
Doctor en ciencias políticas (New York University). Anteriormente obtuvo un master en la misma disciplina de la Universidad de Chicago y una licenciatura en ciencias políticas y sociología de la Universidad de Illinois. Es master teacher of global studies en el General Studies Program y profesor adjunto del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de New York University. En Chile, es profesor de ciencias políticas en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales. Es autor de varios libros, entre ellos el best seller “Las grandes alamedas. El Chile post Pinochet” (Mondadori, 2004).
Twitter: @patricionavia